Políticos. Estoy hasta las narices de los políticos. De todos.
Nos hemos acostumbrado a que nos ninguneen de una forma tal que ya nos parece normal. Nos conformamos diciendo que "son cosas de políticos" y los dejamos que sigan ahí, perdiendo el tiempo y gastando el dinero de todos como si no fuera de nadie. Como si fuese gratis. Y no lo es.
Cada desmán y chapuza que cometen sirve para llevar un poco más allá el límite de lo admisible. Cada gobierno se supera.
Hace años recuerdo comentar con preocupación con mis próximos, en aquellos años del acoso a los socialistas de González, como los mitines de los partidos derivaban cada vez más a un único argumento; "Votenme a mi, porque el otro es un inutil"
El principal argumento electoral pasó a ser el descrédito del adversario, y no la defensa de los propios ideales y objetivos.
Aquella idea triunfó, y desde entonces los políticos empezaron a preocuparse más por ser correctos e irreprochables en las formas, por ser tan jodida y políticamente correctos, que se olvidaron de que su trabajo no es lucir, sino representar los verdaderos intereses de un pueblo al que representan.
El gobierno debe gobernar, es decir, dirigir, guiar, conducir el país rectamente hacia un término señalado.
Y la oposición debe vigilar, corregir y moderar al gobierno.
Pero España, hoy por hoy, es un barco a la deriva, donde el capitán sólo se preocupa por mantener su gorra de un blanco impoluto.
Y mientras tanto la clase política crece y se hace cada vez más poderosa.
Tres niveles de administración pública nos pesan como losas, y en cada uno, una recua de caciques que sólo aspiran a tener más y más competencias, para poder reclamar más y más fondos para gastar en mantenerse donde están una legislatura más.
Y mientras tanto, los españolitos de a pie, tratando de sobrevivir, mirando hacia otro lado, y dando la guerra por perdida. Total, son cosas de políticos.
Pues ya está bien. Ya va siendo hora de empezar a reclamarles que hagan lo que tienen que hacer. Ya está bien de que aquí cualquier politicastro chorizo se gaste la pasta que nunca ganó trabajando en arreglarse el coche o el pisito y que no pase nada. Ya está bien de que el gobierno niegue la mayor hasta el final y sea el último en reconocer la crisis, y que reiteradamente cada mes añada una año más y un millón de parados más a sus previsiones sobre la evolución económica.
Ya está bien de que se queden mirando al cielo, a ver si escampa, porque como nunca llovió que no parara, la crisis terminará pasando, y nosotros sólo tenemos que aguantar un año más, un millón de parados más.
Ya está bien de que se tiren los años hablando de tonterías que sólo les interesan a ellos, metiendo cizaña entre la iglesia y la sociedad laica, discutiendo sobre la objeción de conciencia a la educación sobre la ciudadanía, mientras en los colegios e institutos los chavales cada vez aprenden menos. ¿No deberían ponerse de acuerdo en que es necesario que un chaval sepa comunicarse, en vez de enfrentarse cerrilmente por una asignatura maría?
Pero aquí un político miente y no pasa nada. Un político se equivoca y no pasa nada. Un político lo hace mal y no pasa nada. Total, son cosas de políticos.
Thursday, January 29, 2009
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