Thursday, January 29, 2009

Cosas de políticos

Políticos. Estoy hasta las narices de los políticos. De todos.
Nos hemos acostumbrado a que nos ninguneen de una forma tal que ya nos parece normal. Nos conformamos diciendo que "son cosas de políticos" y los dejamos que sigan ahí, perdiendo el tiempo y gastando el dinero de todos como si no fuera de nadie. Como si fuese gratis. Y no lo es.
Cada desmán y chapuza que cometen sirve para llevar un poco más allá el límite de lo admisible. Cada gobierno se supera.
Hace años recuerdo comentar con preocupación con mis próximos, en aquellos años del acoso a los socialistas de González, como los mitines de los partidos derivaban cada vez más a un único argumento; "Votenme a mi, porque el otro es un inutil"
El principal argumento electoral pasó a ser el descrédito del adversario, y no la defensa de los propios ideales y objetivos.
Aquella idea triunfó, y desde entonces los políticos empezaron a preocuparse más por ser correctos e irreprochables en las formas, por ser tan jodida y políticamente correctos, que se olvidaron de que su trabajo no es lucir, sino representar los verdaderos intereses de un pueblo al que representan.
El gobierno debe gobernar, es decir, dirigir, guiar, conducir el país rectamente hacia un término señalado.
Y la oposición debe vigilar, corregir y moderar al gobierno.
Pero España, hoy por hoy, es un barco a la deriva, donde el capitán sólo se preocupa por mantener su gorra de un blanco impoluto.
Y mientras tanto la clase política crece y se hace cada vez más poderosa.
Tres niveles de administración pública nos pesan como losas, y en cada uno, una recua de caciques que sólo aspiran a tener más y más competencias, para poder reclamar más y más fondos para gastar en mantenerse donde están una legislatura más.
Y mientras tanto, los españolitos de a pie, tratando de sobrevivir, mirando hacia otro lado, y dando la guerra por perdida. Total, son cosas de políticos.

Pues ya está bien. Ya va siendo hora de empezar a reclamarles que hagan lo que tienen que hacer. Ya está bien de que aquí cualquier politicastro chorizo se gaste la pasta que nunca ganó trabajando en arreglarse el coche o el pisito y que no pase nada. Ya está bien de que el gobierno niegue la mayor hasta el final y sea el último en reconocer la crisis, y que reiteradamente cada mes añada una año más y un millón de parados más a sus previsiones sobre la evolución económica.

Ya está bien de que se queden mirando al cielo, a ver si escampa, porque como nunca llovió que no parara, la crisis terminará pasando, y nosotros sólo tenemos que aguantar un año más, un millón de parados más.

Ya está bien de que se tiren los años hablando de tonterías que sólo les interesan a ellos, metiendo cizaña entre la iglesia y la sociedad laica, discutiendo sobre la objeción de conciencia a la educación sobre la ciudadanía, mientras en los colegios e institutos los chavales cada vez aprenden menos. ¿No deberían ponerse de acuerdo en que es necesario que un chaval sepa comunicarse, en vez de enfrentarse cerrilmente por una asignatura maría?

Pero aquí un político miente y no pasa nada. Un político se equivoca y no pasa nada. Un político lo hace mal y no pasa nada. Total, son cosas de políticos.

Friday, October 12, 2007

IBERIA. BUENA FORMA DE EMPEZAR

Pues resulta que hace unos días tuve que coger un vuelo por un tema de trabajo y me lo cancelaron por la niebla en el aeropuerto. Hasta ahí, normal. La niebla es así.
El caso es que la agencia de viajes me dijo que pidiera que me sellaran la tarjeta de embarque con algo que indicara que el vuelo estaba cancelado. Así lo pedí en el mostrador de Iberia del aeropuerto y la muchacha que allí estaba atendiendo me dijo que no podía, que tenía que pedirlo a través de Iberia.com, ya que la compañía había centralizado todos sus servicios en la página.
Yo como un buen corderito que soy, le hago caso y cuando llego a casa lo primero que hago es meterme en internet para pedir los certificados.
Después de un buen rato navegando por la página sin encontrar ninguna opción que pudiera ajustarse a lo que quería, consigo acceder a un lugar donde puedo tramitar reclamaciones mediante un formulario. Así que relleno el formulario indicando lo que quiero, e incluyendo (porque además lo piden como obligatorio) los datos del vuelo y del billete.
Al día siguiente recibo un correo electrónico de Iberia, firmado por Inmaculada Iglesias, Gerente de Atención al cliente, desde una dirección a la que no puedo responder, diciéndome que para pedir el certificado tengo que enviar por correo postal :
  1. Un escrito de solicitud
  2. El nombre completo y la firma del titular del billete (o sea, yo)
  3. La fotocopia del DNI por ambas caras
  4. Fotocopia de los documentos de viaje relacionados con el certificado
  5. Dirección postal para recibir el certificado

¡¡Ahí es nada!! Y no les sirve que les mande los documentos escaneados por mail, no. Tiene que ser por correo postal, con su sello y todo.

Como no podía responder a la dirección desde la que recibía el mail, intenté buscar un teléfono de atención al cliente... Pues el único que encontré fue el 807 11 70 11 (Desde España el coste máx. llamada 0.36€/min. red fija y desde 0.65€/min. red móvil, impuestos incluidos)

Como no iba a dejarme los cuartos en llamar a una línea de atención al cliente para que encima, IBERIA HAGA NEGOCIO CON MI RECLAMACION, me dije, "a ver dónde tienen las oficinas, y me paso por allí y les monto el poyo". Yo vivo en Oviedo, que para el que no lo conozca es una ciudad de casi 200.000 habitantes, capital de provincia de Asturias, en España (CE). Pues la oficina más cercana deIBERIA (según su web) está en el Aeropuerto de Asturias. Si tenemos en cuenta que el aeropuerto de Asturias está lejos de cualquier otro lugar de Asturias (en concreto a 50 km de Oviedo), que el teléfono de atención al cliente es de pago, y que la direción de e-mail desde la que me contestaron no admite respuestas, la ubicación de la oficina de Iberia tampoco resulta muy útil salvo para problemas que te surjan puramente en el aeropuerto.

Así que me cago en las muelas de Iberia. A ver qué leches hago, que todavía no lo tengo muy claro.

Pero a falta de otras posibles opciones, no quiero por lo menos dejar de vociferar en este desierto de Internet, lo siguiente:

Doña Inmaculada Iglesias, Gerente de Atención al Ciente de Iberia L.A.E.:

Es usted una pésima profesional. Como gerente de atención al cliente, debería usted promocionar la facilidad de acceso de los clientes a su empresa, hacer su empresa más transparente y cercana. Sin embargo su empresa es una dificultad continua. Parece que tenga miedo a que los clientes podamos expresar nuestras quejas y reclamar nuestros derechos. Supongo que sus jefes sabrán de sobra los abusos que cometen las líneas aéreas, muchas veces con el amparo de las leyes. Supongo que se darán cuenta de que son las únicas empresas capaces de vender y cobrar por productos que no pueden ofrecer sin incurrir en un delito. Supongo que se darán cuenta de que son las únicas empresas que pueden incumplir con el compromiso alcanzado con su cliente después de que éste ya les haya pagado, sin necesidad de devolverle su dinero ni darle más cuentas. Supongo que se darán cuenta de que son las únicas empresas del mundo que pueden vender productos sin ninguna garantía y quedarse tan tranquilos. Y como se darán cuenta de todas esas cosas, pensarán que es mejor darles un corte de manga a sus clientes y dejarles dando voces en cualquier aeropuerto, que comprometerse a darles una explicación convincente, ofrecerles un servicio correcto o, muchísimo peor, reconocer cualquier error por nimio que sea. Así que crean una figura como la suya, Inmaculada Iglesias, para poner la cara por ellos y llevarse las tortas. Es decir, es usted un punching ball, o una "gerente florero".

O lo que sería peor, la segunda opción, que sea usted la sicario de sus jefes mafiosos, y se haya convertido en una especie de Señor Lobo en Pulp Fiction, limpiando las huellas de sus crímenes.

Si alguna vez por extraña coincidencia terminase usted leyendo estas palabras, creame Inmaculada Iglesias, que si hubiese sabido cómo, se las hubiese preferido decir en privado y en persona, pero como no me han dejado opción, he tenido que hacerlo así.

Por si tuviera interés, el código de mi expediente es C07101-500808641. En él podrá encontrar usted todos mis datos por si tuviese intención de discutirlos conmigo.