Sin embargo hoy he estado pensando sobre las cosas que están pasando y he decidido que no puedo seguir así, que tengo que cambiar el chip.
Lo malo de esta crisis tan mediática es que la avalancha de información no tiene a todos con la lengua fuera interpretando datos, analizando los índices bursátiles, esperando por los últimos informes del Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional, como si todos esos datos nos hubiesen importado en algún momento. Los medios nos imponen nuevamente nuestra prioridades.
Pero no. Yo ya no compro más motos.
Siempre he sido una persona muy pragmática y he pensado que en la vida es imposible nadar a contra corriente permanentemente. Por eso hay que terminar aceptando los hechos como son, y buscando la forma de amoldarse lo mejor posible a la realidad de cada momento, sea la que sea. Por pensar así, aveces me han acusado de conformista, y puede que lo sea, pero es que ya no le veo sentido luchar contra lo que son hechos consumados. Desde hace años me he basado en un principio muy sencillo, pero muy útil para el día a día; las cosas son como son, y no como nos gustaría que fuesen. En el momento en que uno asume la realidad y deja de hacer elucubraciones sobre cómo podrían ser las cosas si fuesen de otra manera, empieza a aceptarlas y a adaptarse, que son las condiciones necesarias para ser feliz.
Pues bien, la crisis es una realidad. El paro es una realidad. La bajada de sueldos a los funcionarios una realidad. Y ahora, la patronal plantea también una bajada similar de los sueldos de los empleados del sector privado, que será una realidad en breve, si no lo ha sido ya. Sin duda la sociedad está en crisis, la economía no levanta cabeza, y como nos empiezan a anunciar desde los estamentos oficiales, las cosas van a cambiar de ahora en adelante.
Yo creo, estoy convencido, de que llevamos años viviendo por encima de nuestras posibilidades, y ahora estamos condenados a abrir los ojos y darnos de bruces con la realidad. Claro, dar pasos atrás es difícil, pero es que en ocasiones, no queda otra. Pero hagamos abstracción de lo que nos venden en los mass media y pensemos, en términos absolutos en nuestra realidad.
Generalizar siempre es erróneo, pero si pensamos en España como país, tenemos que darnos cuenta de que seguimos viviendo años luz por encima de cómo viven tres cuartas partes de la humanidad, cuando lo único que la mayoría de nosotros hemos hecho para merecer dicho privilegio ha sido nacer donde hemos nacido. Ni somos más listos, ni más trabajadores, ni tenemos mejor voluntad ni hemos aportado nada tangible a la sociedad. Sé que habrá quien piense que yo, que tengo un puesto de trabajo y un sueldo razonable hablo desde una posición fácil, pero la realidad es que en España nadie se muere de hambre.
Pero lo que más me ha hecho reflexionar ha sido esa afirmación del Primer Ministro británico, David Cameron de que la crisis cambiará el modo de vida de los británicos durante años. Y es cierto. Hay que asumir que ya toca un cambio de paradigma.
Llevamos ya varias décadas, casi un siglo con una sistema estable, en lo económico y en lo social, basado en un liberalismo más o menos moderado, y un status quo económico que tal vez esté tocando a su fin. En los últimos tiempos han aparecido nuevos "players" mundiales que reclaman su posición de privilegio vía una mayor capacidad económica:
- China es el principal acreedor de USA
- Otros países como Brasil reclaman un sillón entre los poderosos
- Las potencias europeas han perdido sus colonias y su empuje competitivo
- El sudeste asiático y la India se están convirtiendo en las fábricas del mundo
- En lo social, el cisma entre cristianismo/judaísmo e Islam crece y crece
- El petróleo amenaza con acabarse (una vez más)
En definitiva, es el mundo el que está en crisis, no sólo la economía, o los bancos. Si pensamos que hace casi un siglo, la anterior crisis social que resultó de la revolución industrial terminó como terminó, yo ya me doy con un canto en los dientes si todo lo que resulta ahora es una rebaja en los sueldos.
Recordemos que hace cien años, más o menos, el mundo atravesó por una sucesión de crisis sangrientas y dolorosas, que duraron caso medio siglo. La revolución china, la revolución rusa, las guerras mundiales, la guerra civil española, el fascismo, el stalinismo, etc. Cientos de millones de muertos en todo el mundo en un proceso que aún hoy mantiene sus vestigios en países como Cuba.
Si esta crisis se salda con un nuevo orden mundial estable y que únicamente se cobre parte de los sueldos de los europeos, bienvenida sea. Yo lo que quiero es seguir disfrutando de mi familia, ver crecer a mi hijo y seguir viendo salir el sol por las mañanas. Y esos son gustos baratitos. Si me muero sin poder conocer Fiyi o las Seychelles nada más que por la televisión, ¡qué le vamos a hacer!
Así pues he decidido desentenderme del pesimismo oficial que desde los medios de comunicación nos transmiten. La crisis no es cosa mía. Yo seguiré haciendo mi trabajo lo mejor que pueda, y disfrutando de lo que me pueda permitir, en vez de agobiarme por lo que no consigo. Lo mejor de esta vida no lo paga el dinero y sería una pena valorarlo sólo cuando se haya perdido.
Por tanto, ánimo a todos, a disfrutar de la lluvia.
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