Tuesday, February 24, 2009

¿Dónde NO está el crédito que no aparece?

Leo en EL PAIS un artículo muy interesante de Daniel Villalba, catedrático de economía de empresa de la UAM.
El título de esta entrada está basado en el de éste artículo.
Recomiendo su lectura. Este es el enlace:

¿Dónde está el crédito que "no aparece"?

Entiendo que por su formación, este señor sabe perfectamente de lo que habla. Como ya dije en otras entradas, yo no soy economista, por lo que muchísimas cosas se me escapan. Así pues, escribo estas notas planteando algunas dudas que me asaltan, por si alguien tiene a bien aclararmelas.

  • Dice este señor que en España hay un millón de viviendas sin vender financiadas por la banca. Cada vivienda la valora en 120.000 EUR y eso le sirve para afirmar que en España hay 120.000 MEUR de la banca, destinados a financiación, totalmente paralizados en forma de activos improductivos y sobrevalorados. Pero en mi opinión, que haya 1 millón de pisos sin vender, no significa necesariamente que esas viviendas estén en poder de la banca porque los promotores se las hayan entregado a los bancos al no poder hacer frente a los préstamos, ¿no? Es decir, parte de esos 120.000 MEUR se habrán repartido entre las pérdidas de las constructoras y promotoras inmobiliarias, y los concursos de acreedores de las empresas a la quiebra que las habrán transferido a los resultados de sus proveedores como impagados. Es decir, ese reventón de la burbuja inmobiliaria, no ha afectado únicamente a los bancos, sino que una buena parte se ha repartido por todos los sectores de la economía, desde el tendero que no cobra lo que le debe un albañil que se ha ido al paro, al fabricante de ladrillos o al que vende las máquinas que fabricarían las sierras con la que se cortarían los árboles que se habrían utilizado para fabricar los muebles de los pisos vacíos. Y precisamente todos esos afectados, son los que ahora, en peores condiciones que antes, necesitan que la banca les conceda préstamos para poder hacer frente a todas sus obligaciones. Préstamos que no pueden avalar y tampoco van a poder devolver, con lo que si se les concedieran, servirían para (entonces sí) terminar concentrando todo el agujero en los bancos. Obviamente, los bancos no creo que acepten esto.
  • Dice que hay fondos de inversión dispuestos a comprar esos activos si se rebajaran un 30% del valor del préstamo (si el préstamo se concedió por el 80% del valor de tasación, el fondo de inversión lo estaría comprando al 56% del valor de tasación). Pero, ¿quiénes son esos fondos de inversión? En el fondo son los propios bancos, ¿no? Y entonces, si los fondos de inversión tienen liquidez, y los fondos de inversión pertenencen a los bancos, resulta que los bancos tienen liquidez. Esto silogismo me resulta bastante obvio. Pero si la realidad es que los bancos no tienen liquidez para poder prestar dinero, entonces será que no hay tanta liquidez en los fondos de inversión (esto se llama reducción al absurdo), probablemente porque con una bolsa cayendo en picado en todo el mundo, el dinero captado por los fondos de inversión entre los inversores de todo tipo, estará comprometido en valores o activos dificilmente recuperables si no es a costa de una pérdida muy importante de rentabilidad, como por ejemplo, pisos (véase el fondo inmobiliario de BANIF hace unos días).
  • Dice que si se vendieran, las minusvalías del 30% generadas tendría que financiarlas el Estado (impuestos) para que la banca no quebrase, pero que por contra, esa liquidez que generarían se podría destinar a financiar a las PYMES. Pero en ese caso, ¿por qué los fondos de inversión no financian directamente a las PYMES?. De esta manera nos ahorramos devaluar de golpe todos los activos inmobiliarios, evitamos que los bancos se vayan a la quiebra y nos ahorramos los impuestos destinados a su rescate. Además, reactivamos la economía, generamos empleo, la gente vuelve a ver la luz al final del túnel, y se lanzan a comprar pisos, con lo que los activos cautivos en poder de la banca recuperan valor y liquidez, y en un santiamén estamos fuera de la crisis.
Insisto en que el artículo en el que se basa este escrito está publicado en El País por todo un catedrático de Economía de Empresa. Pero aún así, a mi no me encaja. Me da la impresión de que lo fácil en estos casos es echarle la culpa a los banqueros, al capital. Pero olvidamos que el capital es el que ha hecho posible que llegásemos al punto en el que estábamos hace poco más de un año, antes de que se empezase a hablar de las subprimes en EE.UU. y mucho antes de que nuestro gobierno actual reconociese una "cierta desaceleración coyuntural y pasajera" en nuestra economía.

Es cierto que entre todos tendremos que desinflar la burbuja que hemos ido hinchando y que tanto hemos disfrutado las últimas décadas, y los habrá que saldrán mejor y peor parados, también entre los bancos y las grandes empresas. Pero si no reconocemos que la culpa está en todos los que en un momento dado hemos querido vivir por encima de nuestras posibilidades, y nos hemos "apalancado" en un crédito fácil sin apoyo en un valor real, y si no nos hacemos a la idea de que habrá que apretarse el cinturón, y despedirse de tantos lujos. Si no nos convencemos de que tenemos que generar riqueza real para un mundo real y que para eso necesitamos flexibilidad, formación y riesgo, si no hacemos todo eso y esperamos a que "los ricos lo paguen", la crisis va a durarnos muchos, muchos años.

Saturday, February 14, 2009

La Federación de Planificación Familiar Estatal

Leo en la revista Fusión una entrevista a Doña Isabel Serrano, a la sazón presidenta de la Federación de Planificación Familiar Estatal, sobre el incremento del número de abortos en España.

Para aquellos interesados, el enlace a la entrevista es el siguiente:
Revista Fusión

La primera pregunta que se le formula a esta señora es sobre su opinión acerca de las causas de este incremento, a lo cual, Doña Isabel, responde lo siguiente:
"La población española ha experimentado muchos cambios en las últimas décadas y va teniendo una visión diferente sobre la sexualidad y el tamaño de las familias. Y eso, incrementa el uso de anticonceptivos por un lado, pero por otro, cuando se produce un embarazo no deseado, se acepta mejor la posibilidad de tomar la única medida que queda."

Este planteamiento merece, en mi opinión, un análisis detallado porque resulta uno de esos argumentos que se formulan como axiomas incuestionables, y que constituyen lo que hoy por hoy conocemos por "políticamente correctos".

Yo por mi formación estoy familiarizado con el término axioma, pero por aclarar los términos, y citando al Diccionario de la Real Academia Española, recuerdo que axioma es aquella "proposición tan clara y evidente que se admite sin necesidad de demostración".

La respuesta de la Sra. Serrano contiene varias afirmaciones en una sola frase:
  1. La población española ha experimentado muchos cambios en las últimas décadas
  2. La población española va teniendo una visión diferente sobre la sexualidad
  3. La población española va teniendo una visión diferente sobre el tamaño de las familias
  4. El aborto es la única medida que queda en el caso de un embarazo no deseado.
Y a partir de estas afirmaciones categóricas, según su opinión se deduce de forma inmediata que:
  1. El incremento de los anticonceptivos es una consecuencia necesaria
  2. El aborto se acepta socialmente como algo inevitable que es.
Hasta aquí mi sinopsis de la afirmación de la señora Serrano.
A partir de aquí mi análisis.

Puedo aceptar como algo obvio que las familias españolas, y la sociedad española en general, hayan experimentado cambios importantes en las últimas décadas. De hecho, en las últimas 10 décadas han ocurrido cosas tan relevantes como la Segunda República, el Alzamiento Nacional, La Guerra Civil, el Régimen Franquista, la Transición Española y la Constitución, la fabricación del Seat 600, la invención de la Televisión y la emisión de series y programas como Verano Azul, El Show de los Teleñecos, Con 8 Basta, La Tribu de los Brady, El Coche Fantástico, Hablemos de Sexo o Todos Ahhh 100. Los equipos españoles conquistaron varias copas de Europa de fútbol, hemos atravesado varias crisis económicas, de la última de las cuales estamos viendo cómo salir, etc. Efectivamente, durante las últimas décadas (pongo 10 para concretar, pero podría haber puesto 20) los cambios grandes y pequeños han sido muchos, y todos ellos han podido influir de una forma u otra en cada español, en cada familia y en el conjunto de la sociedad. yo creo que ésta se la doy por buena.

En cuanto a que la población española va teniendo una visión diferente sobre la sexualidad, también tengo que darle la razón. Efectivamente, hace 50 años, el sexo era un tabú del que nadie hablaba públicamente. Existía un statu quo en el que las señoritas debían llegar vírgenes al matrimonio y en el que las madres solteras resultaban una especie de apestadas sociales. El papel de la mujer era el de ama de casa y para tal fin se formaba desde niña. La práctica de relaciones sexuales fuera del matrimonio era visto como una falta total de decoro, suficiente para poder señalar despectivamente con el dedo a la "fresca" que así se comportaba.
Hoy en día las cosas han cambiado radicalmente. Se editan guías en las que se explica mediante comics, raps, o cualquier otra forma de expresión actual, cómo se debe poner un condón a niños de 10 o 12 años. Las pantallas de televisión se llenan de series de adolescentes semidesnudos que se juntan, se arrejuntan, se dejan, se pasan de unos a otros, reclaman sus libertades sexuales y se convierten en víctimas del carca derechón que les humilla públicamente por no jugar bien al fútbol. Se reparten preservativos en los colegios, y se dispensan entre los niños píldoras abortivas "del día después" libremente en los centros de salud y me temo que sin conocimiento de sus progenitores.
Se fomentan los modelos familiares alternativos de una forma un poco anárquica, dando vueltas y más vueltas en unos casos para no llamar matrimonio a lo que lo es, y en otros casos, justo al revés, para ampliar la definición de matrimonio (claramente establecida en sus versiones sacramental y civil) a lo que no encajaba en forma alguna.
Se publicitan los modelos sociales en los que el sexo se presenta como una necesidad implícita del ser humano en todo momento y lugar. Se estimula la libre y ligera sexualidad, se la desprende de sus facetas espirituales, y se presenta como un mero juego. Un entretenimiento lúdico irrelevante.
Al final se ha conseguido que el statu quo actual sea el de que si un chico o una chica llegan vírgenes a la mayoría de edad son unos mojigatos. El de que hay que mantener relaciones sexuales con cualquiera, en cualquier momento y lugar, sin que ello suponga ni un ápice de compromiso. Y sin que se tengan por qué aceptar las consecuencias.

Ponte condón, eso si. Póntelo todas las veces que quieras, con quien quieras, pero póntelo. Pero si no te lo pones, por si acaso, vete al centro de salud y pide una pastillita, no vaya a ser que la líes. Y si resulta que ni te pones condón, ni te tomas la pastillita, no te preocupes que vas a poder abortar. Que no pasa nada. Vas a una clínica y dices que no estás preparada para ser madre, y ellos hacen el resto. Y en un par de meses, como mucho, ya puedes otra vez estar chimpando alegremente con el primer energúmeno que se te ponga a tiro. Pero espero que para entonces hayas aprendido a usar el condón.
Y si alguien te habla de cosas como la castidad, el compromiso, el respeto o la responsabilidad sal corriendo que seguramente sea un facha del Opus Dei o de los Legionarios de Cristo que te quiere asesinar por progresista, o captarte para su secta.

Efectivamente, la población española va teniendo una visión diferente sobre el sexo.

La tercera afirmación es la que más gracia me hace. La población española va teniendo una visión diferente sobre el tamaño de las familias... Lo cierto es que estadísticamente las familias españolas son cada vez más reducidas. Pero, ¿es eso un deseo explícito de los padres y madres españoles? ¿O es una consecuencia de unos modos de vida renovados, es decir, de los cambios referidos en la primera afirmación? ¿Es una elección o una consecuencia impuesta?
Está claro que ahora tenemos menos hijos, y podría no discutir esta afirmación, si no fuese porque se está citando para construir el resto del razonamiento. En ese sentido no acepto que se generalice a toda la sociedad española esta nueva visión como una causa justificativa del aborto. En cualquier caso, miles, millones de padres y madres españoles estarían encantados de poder permitirse el lujo de tener muchos más hijos, ypoder atenderles y cuidarles convenientemente. Y en cualquier caso, no se someterían voluntariamente a un aborto. Tal vez a una ligadura de trompas, o a una vasectomía, pero no a un aborto.

Ahora bien, la cuarta afirmación es la que más me cabrea porque es una mentira como una casa de grande y es la que la Sra. Serrano utiliza finalmente para justificar la NECESIDAD del aborto. Dice que en caso de un embarazo no deseado es la única medida que queda.
Pues no, Sra. Serrano. Se puede tener el niño y se puede darlo después en adopción, por ejemplo. O se puede tener el hijo y aceptarlo, quererlo y cuidarlo como el ser humano indefenso que es. O llegado el caso, se puede tener el hijo y asesinarlo una vez que haya nacido, lo que a ojos de muchísima gente de esta sociedad española, tan cambiada y con una visión tan nueva, sería un acto tan desalmado y atroz como asesinarlo antes de nacer, por el simple capricho de no querer tenerlo, o por la simple irresponsabilidad de no haber sabido evitarlo.
Pero en ningún caso el aborto es la última solución. Y en cualquier caso, menuda solución.

La Sra. Serrano, y entiendo que por extensión la Federación de Planificación Familiar Estatal, defienden que, al amparo de estas afirmaciones se deduce necesariamente que se incremente el número de anticonceptivos y se despenalice el aborto. Yo no veo cómo se deduce tal cosa.

Es más, yo no creo que las premisas en las que se apoyan sean verdaderas. Y mucho menos que sean las únicas alternativas.

Yo creo en un modelo de sociedad donde los hombres y las mujeres nos respetemos mutuamente y nos hagamos respetar. Donde cada uno pueda tomar su opción sexual preferente, pero donde todos sepamos aceptar y asumir las consecuencias de nuestros actos. Donde el sexo se presente como la forma más íntima de relación entre personas que ya han superado con éxito el resto de fases de la convivencia. Donde se defiendan los valores de la castidad y la responsabilidad sexual frente a la lascivia y la promiscuidad. Donde un chico y una chica (o dos chicos, o dos chicas) puedan encontrarse, conocerse, ir intimando poco a poco, sin tener que irse a follar a las primeras de turno. Y en el que, como ambos saben lo que hay, si no saben controlarse, que asuman sus consecuencias.

http://www.provida.es/





Tuesday, February 10, 2009

Mi receta para la crisis

Hoy estoy aburrido. Así que voy a cumplir mi promesa del anterior post y voy a dar al mundo, gratuitamente, mi propuesta para salir de la crisis. Si el Sr. Zp, o el Sr. Rajoy o cualquier otro representante del pueblo quiere tomar algo prestado, se lo cedo desinteresadamente.
Empiezo.

Lamentablemente no tengo ninguna solución para salir de la crisis rápidamente. No creo que exista. No tiene remedio. El de hoy, es un mal consecuencia de muchos años de perder el tiempo, y pretender recuperarlo así, de golpe, es, si no de idiotas, al menos de ilusos.

Yo no soy economista. No estoy al tanto de los últimos avances en productos financieros, ni en las técnicas de mercado. Pero tengo cuatro conceptos básicos con los que me manejo.

No hace falta ser médico, para saber que si a uno le duele el cuerpo y tiene fiebre, es muy probable que esté enfermo. Ni para saber que guardando una dieta equilibrada, practicando un ejercicio frecuente, y no cometiendo excesos con el tabaco o el alcohol, las probabilidades de vivir mejor más años, se multiplican.

Pues tampoco hace falta ser economista para saber que, en esencia, existen dos formas de hacerse un hueco en el mercado. O diferenciándose, o por escala. Y ahí, está la cuestión.

En la antigüedad, el mundo occidental supo aprovechar una oportunidad para ir distinguiendo su mercado. Mientras las más vastas extensiones del planeta tierra se dedicaban al pastoreo o la agricultura (casi) de subsistencia, en Europa fuimos capaces de aprovechar el tirón de la Ilustración para desarrollar las ciencias y la tecnología.
Eso nos permitió desarrollar una maquinaria bélica y una estrategia militar tan sofisticada como para doblegar al mundo a través de imperios sucesivos, que sirvieron para el establecimiento de colonias que abastecían a la metrópoli de los bienes y productos necesarios para garantizar su bienestar, mientras se seguía investigando y desarrollando la ciencia y la tecnología.
También se desarrollaban las artes y las humanidades. El pueblo europeo era más culto y sabía leer en un porcentaje muy superior al de cualquier otro continente. Y eso nos ayudaba a pensar. Y empezamos a pensar que tal vez aquella situación no era buena, que todo el mundo tenía derecho a las libertades y a unos derechos fundamentales.
Así en Europa la economía se fue desarrollando a la par que la cultura y los derechos humanos. Los obreros se fueron asociando y empezaron a exigir mejoras en sus condiciones, y comenzaron las luchas de clase. Aquella situación convulsa, incrementada por el éxodo derivado de la revolución industrial, nos acabó llevando a unos años oscuros de guerras y revoluciones de los que, afortunadamente, supimos salir a tiempo. Y no sólo eso, sino que además nos ayudaron a desarrollar aún más nuestro ingenio para ser más productivos y más eficientes.
Así nos plantamos al final de la 2ª guerra mundial con una Europa en ruinas, sin colonias, pero libre y tecnológica. Mientras en el resto del mundo seguían ordeñando cabras escuálidas.
Europa rápidamente resurgió de sus cenizas (la Europa libre) y volvió a convertirse en la primera potencia mundial, impulsada por el capitalismo, junto con Estados Unidos y Japón.
El capitalismo básicamente defiende que todo tiene un precio, y que ese precio viene dado por el valor que una cosa tiene para los demás. El dinero, no es sólo dinero, sino la posibilidad de convertirse en algo más. Por ejemplo, en más dinero.

Toda esta evolución permitió a Europa convertirse en un mercado diferenciado, pese a su reducido tamaño.

Pero poco a poco, otros pueblos, otras culturas fueron aprendiendo a salir del pasado. Amparados en regímenes totalitarios, los chinos, los indios y los árabes fueron aplicando sus economías de escala a competir contra nuestra tecnología. Realmente ¿qué han inventado los chinos? Ellos sólo tienen millones y millones de obreros baratos y reos de un régimen dictatorial. ¿Y qué han inventado los hindúes? Pues poco. Ellos viven sobre su régimen de castas, y han logrado un pequeño hueco en el mercado informático porque trabajan mucho y cobran poco. ¿Y los árabes? Los árabes menos aún. Los árabes sólo tienen petróleo. Mucho petróleo.

¿Y cómo reacciono Europa frente a esta competencia emergente de economías de escala? Simplemente no reaccionó. Los años de bonanza económica de Europa supusieron una carga muy pesada para el régimen capitalista porque, al tener de todo, las cosas empezaron a perder valor. Y el valor es la clave de nuestro sistema. Dar más valor a las cosas es lo que nos hace ser más eficientes y más competitivos. Por eso cuando empezamos a dejar de valorar las cosas, empezamos a dejar de ser eficientes.

Y entonces empezamos a mirarnos el ombligo. Y empezamos a buscar la cuadratura del círculo para seguir dándonos buenos precios, sin tener detrás un buen valor que los justificase. Empezamos a confiar en políticos que no se preocupaban de gobernar, si no de mantener un cargo. Empezamos de dejarles, primero que nos dijeran lo que queríamos oir, lo buenos que éramos, y lo ricos que éramos, y todos los derechos que teníamos. Y luego empezamos a dejarles hablar sin prestarles mucho caso.

Las uniones de obreros que tanto bien habían hecho años atrás, empezaron a preocuparse únicamente de mantener privilegios a cualquier precio, sin ocuparse de las obligaciones. Sin ocuparse de la competencia desleal que para los trabajadores de aquí suponían los esclavos de allí. Sin darse cuenta de que era necesaria una acción global frente a una economía global. Sin entender que si nuestros trabajadores querían vivir mejor, nuestras empresas tenían que producir más y mejor, y más barato. Sólo se preocupaban de los grandes convenios y de mantener el status quo de sus afiliados.

Y entonces empezamos a pensar en el plazo más corto y nos pasamos de vueltas. Las industrias dejaron de ser industrias y pasaron a ser empresas financieras donde lo más importante era la cuenta de resultados del año en curso, y el reparto de dividendos que podía hacer subir el valor de la acción.

Y empezamos a sofisticarnos demasiado en el plano cultural. A buscarle los tres pies al gato y convertirnos en preciosistas. Aquí en España además, el revanchismo posterior a la transición nos hizo virar 180º y dejamos de hacer todo lo que se hacía antes, simplemente porque se hacía antes. Conceptos como la moral, el respeto, la disciplina o, por qué no, el castigo, se perdieron. Nos sumergimos en un "todo vale" que nos trajo, primero una corrupción galopante, y después una putrefacción de todas nuestras estructuras. Ya no significa nada ni un policía, ni un maestro, ni siquiera un padre o una madre.

Y a la sombra de todo ese comidismo, de todo ese bienquedar, nuestras administraciones se convirtieron en organizaciones mastodónticas y superpobladas, carísimas de mantener e incapaces de dar el servicio para el que están inventadas. En vez de facilitar las cosas, cualquier inicitiva que surja hoy en día tiene que pasar el filtro de diferentes administraciones, locales, autonómicas y estatales, incluso de diferentes áreas dentro de una misma administración, y todas ellas con la capacidad de poner palos en las ruedas. Se ha perdido el concepto de interés general y se han revalorizado los de impuesto, tasa, y lamentablemente, comisión.

Conclusión, lo que antes era un sistema ágil y motivador, se ha convertido en una hernia incapacitante. Y sin tamaño para competir en escala contra el resto del mundo, sin una estructura ideológica que nos permita reconocernos y asociarnos, y con la pereza que da el tener la barriga llena, hemos llegado al borde del abismo. Y la cosa se ha roto por donde se tenía que romper. Por el sistema financiero que era el que, en última instancia, amparaba el falso sueño en el que estábamos viviendo, todos por encima de nuestras posibilidades. Simplemente, ya no aguantó más.

Así pues, el problema es una cuestión de fondo. No es un hecho coyuntural, una circunstancia pasajera que igual que llegó se vaya a ir. Es necesario replantearnos nuestros propios cimientos, reconocer cuál es nuestra verdadera posición, para poder comenzar a tomar carrerilla otra vez. Y eso lleva tiempo.

El camino, dado que no creo que podamos dedicarnos a producir esclavos para las próximas décadas, y dado que el europeo de a pie no admite vivir sometido, debe ser el camino de la diferenciación, otra vez. Y eso pasa por:
  • Replantear nuestros pilares ideológicos. Saber lo que queremos ser, y lo que estamos dispuestos a luchar por ello.
  • Reestructurar nuestra economía. Diversificarla y especializarla. Potenciar el I+D. Pero el I+D productivo y valorable. No gastar dinero en mantener becarios en las universidades para que estudien fruslerías. Buscar la rentabilidad a la investigación y la orientación al resultado.
  • Flexibilizar nuestro mercado para fomentar la eficiencia. Las empresas deben saber adaptarse a los cambios o morir. Pero se debe facilitar que su lugar lo ocupe rápidamente otra iniciativa, sin crucificarla a permisos e impuestos. Y lo mismo con los trabajadores. Debemos ser capaces de reciclarnos y ser productivos. Cobrar por el trabajo realmente realizado, y no por haber accedido a un determinado puesto.
  • Aligerar nuestras administraciones. Tanto desde el punto de vista de las instituciones, como desde el de los funcionarios. ¿Cuántos funcionarios sobran en España? ¿Cuántos ministros y ministerios? ¿Cuántos consejeros? ¿Cuántos concejales? Abaratar el gasto público y dedicar ese dinero a la investigación y a las infraestructuras. Pero siempre siempre manteniendo la orientación a la rentabilidad y el resultado.
  • Independizar nuestra economía de los vaivenes del extranjero, desarrollando nuestra autosuficiencia energética. ¿Podemos realmente permitirnos prescindir de la energía nuclear? ¿Sabemos realmente lo que nos cuesta, y estamos dispuestos a pagarlo? Ser eficientes en el consumo, a todos los niveles.
  • Formación. Formar a nuestro capital humano, a los jóvenes, en aquellas funciones que vayamos a necesitar. Desarrollar la formación profesional, pero de forma concertada y planificada. No a golpe de cursillo de 30 horas del INEM subvencionado por la UE, que un mes toca de peluquero y al siguiente de electricista. Crear grandes centros integrados de formación profesional y superior, en los que la industria participe e invierta, pero de los que también obtenga un beneficio.
  • Reeducar en valores tradicionales. Recuperar el valor de la familia, del esfuerzo, de la justicia y la coherencia, de la reponsabilidad y el respeto. Nuestra gente debe saber que no puede pretender recibir si no aporta, y ambas cosas deben ser proporcionales. Ya está bien de vender humo por la televisión.
  • Y ejercer, desde las instituciones, un control responsable de los elementos dinamizadores del país (la banca, la energía, las organizaciones obreras y los propios políticos). No hace falta un partido único, ni un sindicato vertical, sino reformular unas leyes que se cumplan, y ser modélicos a la hora de sancionar. Ya está bien que un político de tres al cuarto la pifie una y otra vez y no pase nada. Debemos ser intransigentes con la corrupción. Es el peor cáncer de nuestra sociedad.
  • Desarrollar un sistema de participación del pueblo en la política, no populista, sino basado en el conocimiento. Comités consultivos o colegios profesionales, amplios y que no cobren de la política. A la vez, desarrollar técnicas y sistemas de sufragio universal rápido, que pueda utilizarse con una mayor frecuencia. Y listas abiertas en las elecciones.
Estas son mis recetas. Habrá quien no pueda estar más en desacuerdo con mi postura, pero por lo menos, que no digan que no las he propuesto.

El debate de la crisis

Hoy se está celebrando el debate sobre la crisis económica que nos golpea con tanta dureza últimamente.
La verdad es que me da igual el susodicho debate. No tengo ni la más mínima esperanza de que sirva para nada. Como tengamos que esperar a que la clase política arregle algo, estamos listos. Y menos un desaguisado como éste. Y menos aún con el nuevo presidente americano, que, ojalá me equivoque, pero creo que debe ser, salvando las distancias, un pusilánime tan grande como nuestro ZP. O como lo sería nuestro Rajoy si tuviese la oportunidad que dudo que nunca alcance.
Pero como esto es libre y dudo mucho que nadie lo vaya a leer jamás, voy a explayarme un poco para desahogar la tensión del largo día de trabajo.
Reconozco que no he visto el debate. Ni siquiera tengo la más mínima intención de leer más allá del titular de los periódicos de mañana. Escucharé, eso sí, la radio camino del trabajo para tratar de no dormirme mientras conduzco, pero no me pienso molestar en averiguar si lo que me van a contar es verdaderamente lo que sucedió, o si está pasado por el tamiz del interés partidista. De cualquier forma, nunca iba a saberlo. Para eso necesitaría haber visto yo mismo el debate, y eso, además de aburrido, me resultaba imposible. Porque yo sí trabajo.
En un primer vistazo a los periódicos digitales, compruebo que la principal medida aportada por el gobierno ha sido aumentar en 1.500 MEUR la dotación para la prestación por desempleo. ¡¡Manda huevos!! ¿Eso es una medida anticrisis? Yo creo más bien que eso es una consecuencia directa de la crisis. ¿O es que pretendía no pagar el subsidio a partir de un determinado número de parados?
Es decir, si aumenta el número de parados, tendrá que aumentar también proporcionalmente el importe de dicha partida para hacer frente a las OBLIGACIONES del gobierno. Por tanto, si ahora tienen que aumentar extraordiariamente el citado importe, es únicamente porque cuando se hicieron los presupuestos generales para 2009 no se contaba con un número tan extraordinariamente alto de parados. Lo que no me extraña teniendo en cuenta que hasta mediados del año pasado, el gobierno directamente negaba una crisis que, hoy mismo, ha calificado su presidente como "la peor recesión de caracter global de la historia reciente".
Es decir, con un nuevo truco de prestidigitador, o de vendedor de bálsamos milagrosos, nos vuelven a tratar de hacer comulgar con ruedas de molino, haciéndonos creer que lo que no es otra cosa que una corrección apresurada de un error fruto de la total falta de previsión, es en realidad una medida correctora adoptada gracias a la ágil cintura de un gobierno tan magnánimo que está dispuesto a apretarse el cinturón para sacarse "su" dinero de la faltriquera, y dárselo generósamente a los pobres y desvalidos ciudadanos que no tienen donde caerse muertos.
Y mientras tanto, a qué se dedica la oposición. Pues efectivamente, a oponerse. Pero a oponerse por sistema y de la forma menos constructiva que existe.
Muy a mi pesar, tengo que darle la razón al presidente cuando le dice a Rajoy que repetir machaconamente que "hay que tomar medidas" no es en si mismo ninguna medida. Rajoy debería dar un paso adelante y poner alguna carta sobre la mesa. Y después, que se moje quien se tenga que mojar. Pero que sea valiente y diga lo que piensa, o acabaremos todos pensando que lo que sucede en realidad es que tienen tan pocas ideas los unos como los otros.
Y mientras tanto, los poliquillos caciquiles de proximidad siguen mangoneando todo lo que pueden y campando impunemente a sus anchas por esta piel de toro.
¿Y yo que puedo hacer? Pues aparte de escribir en este blog, poca cosa. Cuando lleguen las elecciones votaré a algún partido de tercera regional, porque me niego a que nadie interprete que con mi voto apoyo la labor de cualquiera de los grandes. Y no servirá de nada. Porque a nadie le importará que millones y millones de españoles de uno y otro lado no voten, o voten a cualquier partido exótico. No. Es más, resultará que los que no demos un voto "util" a PSOE, PP, IU, etc. seremos en realidad unos irresponsables y unos desagradecidos.
Si yo tuviese que dar un consejo a alguien en esta época de crisis le diría que trabaje, que aguante y que ahorre, porque con esta banda de inútiles, vamos listos.

PD.: Otro día, prometo debanarme un poco los sesos con mi propuestas para salir del pozo.