Me hace gracia la situación que se ha dado estos días con los controladores.
Por un lado, me resulta asombroso que gente adulta y seria, que vive cómodamente y que se supone tiene un sentido estricto de la responsabilidad, dada su profesión, se pongan de acuerdo en masa para comportarse como radicales huelguistas de las facciones más activas del anarquismo. Porque la huelga que han ejecutado sin previo aviso y en uno de los momentos de más intensidad del tráfico aéreo está hecha para hacer daño, para dinamitar el Estado y la convivencia cívica.
Espero sinceramente que se depuren todas las responsabilidades y que a estos señores se les haga pagar todo el daño que han causado, económico y emocional. Porque sea cual sea su reivindicación, por muy justificados que sean sus planteamientos, nada justifica lo que han hecho.
Todo el mundo tiene derecho a la huelga (o casi todo el mundo). Pero las huelgas se convocan anticipadamente, se establecen unos servicios mínimos y se llevan a cabo de forma ordenada. Lo que no es admisible es que un grupo de exaltados (millonarios, por cierto) se alíen para poner patas arriba un país, con la que está cayendo, y se vayan de rositas.
Pero dicho todo lo anterior, merece la pena pensar cómo es que esto es posible.
Yo no se qué hace un controlador, pero sea lo que sea, seguro que se puede aprender. No creo que los controladores aéreos de España sea un colectivo de superdotados con una cualidades rarísimas, muy difíciles de encontrar en el resto de la población. Tampoco se cómo se puede hacer uno controlador (¡Ay, si lo hubiese sabido!) y por eso deduzco que su mayor mérito debe haber sido estar en el lugar adecuado en el momento justo. Y eso tiene su mérito, no lo niego, pero eso no les da derecho a hacer lo que hicieron.
En cualquier caso, ellos tomaron esa decisión, e insisto, espero que asuman sus consecuencias, pero, ¿nadie sabía que eso podía pasar?
Leo últimamente en los periódicos que el PSOE le echa la culpa al convenio que firmaron durante el gobierno de Aznar. Una vez más vuelve a ser Aznar el origen de todos lo males, pero... ¿es posible que durante 7 años de gobierno del PSOE no hayan podido hacer nada? ¿Es que acaso se firmó el convenio con una vigencia de más de 7 años? ¿Y es que acaso ese convenio incluía una restricción al incremento de plantilla?
Todas las grandes empresas de España han pasado o están pasando por periodos de reajuste en el que las incorporaciones no se hacen a nivel de convenio, sino mediante empresas auxiliares en las que las condiciones laborales son muy diferentes, generalmente con jornadas más largas, menos sueldo, menos vacaciones, etc. No voy a poner nombres, pero seguro que esta situación le suena a muchos jóvenes licenciados de este país. ¿Es que acaso AENA, o quien sea que fiche a los controladores no ha sido capaz de hacer lo mismo? ¿Es que acaso AENA, o quien sea, no ha tenido tiempo de formar a nuevos controladores?
Yo imagino que pilotar un avión sea algo complicado, en lo que la experiencia es un grado, pero para un controlador que maneja una pantalla de ordenador, ¿no se les puede tener varios meses en simuladores, sometiéndolos a toda clase de perrerías, para que en un año o dos, estén a pleno rendimiento?
He leído hoy que el sueldo medio de un controlador ha pasado en los últimos tiempos de 350.000 EUR a 200.000 ¡¡de media!! y que en España hay unos 2.400 controladores. Estoy seguro de que entre los 4 millones y pico de parados que hay en España, encontraría al menos 4.800 candidatos adecuados dispuestos a formarse durante un año para ser controladores el que viene y cobrando 100.000 EUR, que ya está muy requetebién.
Pues entonces, vamos a tragar este año, y el que viene, por el mismo dinero, tendremos el doble de controladores, con lo que se acabó el exceso de horas y la sobrecarga laboral, y por tanto, controladores mucho más felices y frescos para hacer su trabajo. Y al que no le guste, a la calle.
Y si no, convertimos el curso de controlador en una enseñanza reglada universitaria y el próximo año tendremos a muchos más dispuestos a presentarse a un examen de ingreso para cobrar 50.000 o 60.000 EUR. ¿O es que acaso uno puede estudiar en la universidad para médico, ingeniero, abogado o economista, y no para controlador?
Pero si no hacemos nada, el año que viene estaremos igual y seguiremos en manos de estos chantajistas. Así que señores del gobierno (de este y del próximo), pónganse las pilas y no nos vengan echando balones fuera, que en 7 años, han tenido tiempo de hacer algo, y si no, al menos, háganlo en el tiempo que les queda.
Sunday, December 05, 2010
Wednesday, October 20, 2010
Nada importa
Basta con introducir las palabras "no habrá crisis de gobierno" para que cualquier buscador de Internet devuelva un montón de vínculos a noticias publicadas en todos los periódicos españoles hace apenas 3 días, haciéndose eco de las declaraciones explícitas de nuestro presidente de gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, indicando que el anunciado relevo del ministro Corbacho, no servirá de disculpa para acometer una remodelación más profunda del gobierno. Por ejemplo, La Vanguardia
Hoy, 20 de octubre de 2010, 3 días después, nuestro presidente, mal que nos pese, hace oficial una remodelación tan significativa de su gobierno como que:
1.- Desaparece la hasta ahora casi omnipresente vicepresidenta primera de la Vega.
2.- Desaparece el ministerio de igualdad, apuesta personalísima de Zapatero.
3.- Desaparece el Ministerio de vivienda, con el que los socialistas pretendían resolver un problema que sigue igual de mal para los aspirantes a independientes, y de cuyo germen ha surgido la peor crisis financiera de las últimas décadas.
4.- Reubica como ministra de exteriores a la que hace apenas unas semanas era la clara apuesta del presidente para disputar a Esperanza Aguirre las elecciones de Madrid (¿Quién sería nuestr@ nuev@ ministr@ de exteriores si Trinidad Jimenez hubiese ganado las primarias de Madrid? ¿Alguien mejor o alguien peor?)
5.- Desentierra a dos momias polvorientas como Rosa Aguilar (prodigiosa navegante) y Ramón Jauregui (desterrado hijo de Eva)
6.- Eleva a los altares ministeriales la simpatía interplanetaria de Leire Pajín, indemne a los tejemanejes de Benidorm.
No tengo muy claro qué entenderá nuestro presidente por "remodelación profunda", pero ¡vaya!, si fuese un poco mal pensado, entendería que nuevamente, Zapatero ha mentido.
Mentido y vuelto a dar otro volantazo, desdiciéndose de sus apuestas, renunciando una vez más a sus irrenunciables principios, confiando los asuntos de gobierno a los que tienen como principal mérito la habilidad de dar palmas a quien reparte calderilla (Pajín, Jimenez, Aguilar...)
Y otra vez el país a pagar el pato. Para empezar por pagar pagar, es decir, pagar en efectivo. ¿Cuánto cuesta, en dinero contante y sonante, todo este cambio de ministerios y ministros, para los menos de 20 meses, que con mucha cabezonería por su parte, y mala suerte para España, podrá aguantar de presidente Zapatero? ¿Qué vamos a conseguir con ello?
Es revelador el artículo que publica hoy El País, en el que un funcionario del extinto ya ministerio de igualdad, a la pregunta de ¿y ahora qué? declara que "Pues como cuando se creó. Nos cambian de lugar y ya está"
Pues eso, una mentira gorda y unos cuantos millones de gasto después, esa es la situación: el mismo perro con distinto collar.
Sin embargo, de todo esto nada importa cuando uno lee noticias tan terribles como ésta, y no puede más que por un momento imaginarse en la piel de ese padre. No puedo dejar de sentir un nudo en la garganta. Ojalá pueda encontrar algún consuelo en su vida.
Hoy, 20 de octubre de 2010, 3 días después, nuestro presidente, mal que nos pese, hace oficial una remodelación tan significativa de su gobierno como que:
1.- Desaparece la hasta ahora casi omnipresente vicepresidenta primera de la Vega.
2.- Desaparece el ministerio de igualdad, apuesta personalísima de Zapatero.
3.- Desaparece el Ministerio de vivienda, con el que los socialistas pretendían resolver un problema que sigue igual de mal para los aspirantes a independientes, y de cuyo germen ha surgido la peor crisis financiera de las últimas décadas.
4.- Reubica como ministra de exteriores a la que hace apenas unas semanas era la clara apuesta del presidente para disputar a Esperanza Aguirre las elecciones de Madrid (¿Quién sería nuestr@ nuev@ ministr@ de exteriores si Trinidad Jimenez hubiese ganado las primarias de Madrid? ¿Alguien mejor o alguien peor?)
5.- Desentierra a dos momias polvorientas como Rosa Aguilar (prodigiosa navegante) y Ramón Jauregui (desterrado hijo de Eva)
6.- Eleva a los altares ministeriales la simpatía interplanetaria de Leire Pajín, indemne a los tejemanejes de Benidorm.
No tengo muy claro qué entenderá nuestro presidente por "remodelación profunda", pero ¡vaya!, si fuese un poco mal pensado, entendería que nuevamente, Zapatero ha mentido.
Mentido y vuelto a dar otro volantazo, desdiciéndose de sus apuestas, renunciando una vez más a sus irrenunciables principios, confiando los asuntos de gobierno a los que tienen como principal mérito la habilidad de dar palmas a quien reparte calderilla (Pajín, Jimenez, Aguilar...)
Y otra vez el país a pagar el pato. Para empezar por pagar pagar, es decir, pagar en efectivo. ¿Cuánto cuesta, en dinero contante y sonante, todo este cambio de ministerios y ministros, para los menos de 20 meses, que con mucha cabezonería por su parte, y mala suerte para España, podrá aguantar de presidente Zapatero? ¿Qué vamos a conseguir con ello?
Es revelador el artículo que publica hoy El País, en el que un funcionario del extinto ya ministerio de igualdad, a la pregunta de ¿y ahora qué? declara que "Pues como cuando se creó. Nos cambian de lugar y ya está"
Pues eso, una mentira gorda y unos cuantos millones de gasto después, esa es la situación: el mismo perro con distinto collar.
Sin embargo, de todo esto nada importa cuando uno lee noticias tan terribles como ésta, y no puede más que por un momento imaginarse en la piel de ese padre. No puedo dejar de sentir un nudo en la garganta. Ojalá pueda encontrar algún consuelo en su vida.
Tuesday, September 21, 2010
El Mundo Today
Hoy sólamente voy a incluir en este blog, por si alguien lo leyese alguna vez, una recomendación que cualquiera que tenga un mínimo de sentido del humor ácido, con toques negros, y sea aficionado al esperpento no puede dejar pasar. Una recomendación para horas de sinsentido desternillante. Sin duda alguna, el mejor diario del planeta y sus alrededores.
http://www.elmundotoday.com/
http://www.elmundotoday.com/
Tuesday, July 13, 2010
Que no jodan...
Hace menos de 48 horas que España ganó el mundial de fútbol, apenas hemos tenido tiempo de que nuestros jugadores regresen de Sudáfrica y sean recibidos entre aclamaciones populares y elogios generalizados, y ya he comenzado a escuchar las primeras tergiversaciones de las celebraciones de los distintos protagonistas, para intentar sacar una lectura en clave de política territorial que sirva para defender los intereses torticeros de los diferentes analistas.
Por favor, la selección española ha tenido un comportamiento brillante en lo personal y en lo deportivo. Los jugadores se han comportado con una exquisita corrección en el campo de fútbol, dejándose la piel del primero al último. En ningún momento se han visto actos o gestos de falta de compañerismo o violentos con el rival, y hemos cosechado un éxito sin precedentes en nuestra historia, que ha mantenido en vilo a la inmensa mayoría de la población española. Eso debería ser todo.
Pero no. Si fuese un cadáver, aún estaría caliente y ya estarían algunos empezando a escupir sobre su tumba. Por favor, que no jodan. Que nadie intente ir más allá y buscar teorías conspirativas de presiones interesadas auspiciadas desde los poderes fácticos locales para manipular las reacciones instintivas de unos deportistas millonarios y archiconocidos, pero muy jóvenes y excitados por la victoria. Que nadie le de más pábulo a quienes intentan buscarle los tres pies al gato, y dejemos las cosas como están, un gran éxito celebrado por muchísimos.
De otra forma, lo único que conseguiríamos sería mediatizar a estos jugadores y los del resto de selecciones, e impedirles ser naturales en sus celebraciones y desempeños públicos y anular en el futuro cualquier posibilidad de volver a disfrutar como lo hemos hecho estos días.
Los jugadores de la selección son únicamente deportistas y no deben ser reclamados como ejemplo de algo que no les compete, y mucho menos por quienes día a día sí deberían ser ejemplo de convivencia y civismo, como la clase política y los medios de comunicación. Que no nos roben lo que es de todos y funciona.
Asi que enhorabuena a todos y cada uno de los campeones del mundo, que lo celebren y que pronto puedan volver a darnos más alegrías.
Por favor, la selección española ha tenido un comportamiento brillante en lo personal y en lo deportivo. Los jugadores se han comportado con una exquisita corrección en el campo de fútbol, dejándose la piel del primero al último. En ningún momento se han visto actos o gestos de falta de compañerismo o violentos con el rival, y hemos cosechado un éxito sin precedentes en nuestra historia, que ha mantenido en vilo a la inmensa mayoría de la población española. Eso debería ser todo.
Pero no. Si fuese un cadáver, aún estaría caliente y ya estarían algunos empezando a escupir sobre su tumba. Por favor, que no jodan. Que nadie intente ir más allá y buscar teorías conspirativas de presiones interesadas auspiciadas desde los poderes fácticos locales para manipular las reacciones instintivas de unos deportistas millonarios y archiconocidos, pero muy jóvenes y excitados por la victoria. Que nadie le de más pábulo a quienes intentan buscarle los tres pies al gato, y dejemos las cosas como están, un gran éxito celebrado por muchísimos.
De otra forma, lo único que conseguiríamos sería mediatizar a estos jugadores y los del resto de selecciones, e impedirles ser naturales en sus celebraciones y desempeños públicos y anular en el futuro cualquier posibilidad de volver a disfrutar como lo hemos hecho estos días.
Los jugadores de la selección son únicamente deportistas y no deben ser reclamados como ejemplo de algo que no les compete, y mucho menos por quienes día a día sí deberían ser ejemplo de convivencia y civismo, como la clase política y los medios de comunicación. Que no nos roben lo que es de todos y funciona.
Asi que enhorabuena a todos y cada uno de los campeones del mundo, que lo celebren y que pronto puedan volver a darnos más alegrías.
Tuesday, June 08, 2010
Cambiando el chip
Hoy no ha sido un buen día. El tiempo se ha torcido malamente y es un martes alunesado después de un fin de semana de tres días. Además por culpa de la huelga de funcionarios no he podido desquitarme nadando unos largos en la piscina municipal, así que en vez de hacer deporte y régimen, me he comido una hamburguesa del McDonalds.
Sin embargo hoy he estado pensando sobre las cosas que están pasando y he decidido que no puedo seguir así, que tengo que cambiar el chip.
Lo malo de esta crisis tan mediática es que la avalancha de información no tiene a todos con la lengua fuera interpretando datos, analizando los índices bursátiles, esperando por los últimos informes del Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional, como si todos esos datos nos hubiesen importado en algún momento. Los medios nos imponen nuevamente nuestra prioridades.
Pero no. Yo ya no compro más motos.
Siempre he sido una persona muy pragmática y he pensado que en la vida es imposible nadar a contra corriente permanentemente. Por eso hay que terminar aceptando los hechos como son, y buscando la forma de amoldarse lo mejor posible a la realidad de cada momento, sea la que sea. Por pensar así, aveces me han acusado de conformista, y puede que lo sea, pero es que ya no le veo sentido luchar contra lo que son hechos consumados. Desde hace años me he basado en un principio muy sencillo, pero muy útil para el día a día; las cosas son como son, y no como nos gustaría que fuesen. En el momento en que uno asume la realidad y deja de hacer elucubraciones sobre cómo podrían ser las cosas si fuesen de otra manera, empieza a aceptarlas y a adaptarse, que son las condiciones necesarias para ser feliz.
Pues bien, la crisis es una realidad. El paro es una realidad. La bajada de sueldos a los funcionarios una realidad. Y ahora, la patronal plantea también una bajada similar de los sueldos de los empleados del sector privado, que será una realidad en breve, si no lo ha sido ya. Sin duda la sociedad está en crisis, la economía no levanta cabeza, y como nos empiezan a anunciar desde los estamentos oficiales, las cosas van a cambiar de ahora en adelante.
Yo creo, estoy convencido, de que llevamos años viviendo por encima de nuestras posibilidades, y ahora estamos condenados a abrir los ojos y darnos de bruces con la realidad. Claro, dar pasos atrás es difícil, pero es que en ocasiones, no queda otra. Pero hagamos abstracción de lo que nos venden en los mass media y pensemos, en términos absolutos en nuestra realidad.
Generalizar siempre es erróneo, pero si pensamos en España como país, tenemos que darnos cuenta de que seguimos viviendo años luz por encima de cómo viven tres cuartas partes de la humanidad, cuando lo único que la mayoría de nosotros hemos hecho para merecer dicho privilegio ha sido nacer donde hemos nacido. Ni somos más listos, ni más trabajadores, ni tenemos mejor voluntad ni hemos aportado nada tangible a la sociedad. Sé que habrá quien piense que yo, que tengo un puesto de trabajo y un sueldo razonable hablo desde una posición fácil, pero la realidad es que en España nadie se muere de hambre.
Pero lo que más me ha hecho reflexionar ha sido esa afirmación del Primer Ministro británico, David Cameron de que la crisis cambiará el modo de vida de los británicos durante años. Y es cierto. Hay que asumir que ya toca un cambio de paradigma.
Llevamos ya varias décadas, casi un siglo con una sistema estable, en lo económico y en lo social, basado en un liberalismo más o menos moderado, y un status quo económico que tal vez esté tocando a su fin. En los últimos tiempos han aparecido nuevos "players" mundiales que reclaman su posición de privilegio vía una mayor capacidad económica:
En definitiva, es el mundo el que está en crisis, no sólo la economía, o los bancos. Si pensamos que hace casi un siglo, la anterior crisis social que resultó de la revolución industrial terminó como terminó, yo ya me doy con un canto en los dientes si todo lo que resulta ahora es una rebaja en los sueldos.
Recordemos que hace cien años, más o menos, el mundo atravesó por una sucesión de crisis sangrientas y dolorosas, que duraron caso medio siglo. La revolución china, la revolución rusa, las guerras mundiales, la guerra civil española, el fascismo, el stalinismo, etc. Cientos de millones de muertos en todo el mundo en un proceso que aún hoy mantiene sus vestigios en países como Cuba.
Si esta crisis se salda con un nuevo orden mundial estable y que únicamente se cobre parte de los sueldos de los europeos, bienvenida sea. Yo lo que quiero es seguir disfrutando de mi familia, ver crecer a mi hijo y seguir viendo salir el sol por las mañanas. Y esos son gustos baratitos. Si me muero sin poder conocer Fiyi o las Seychelles nada más que por la televisión, ¡qué le vamos a hacer!
Así pues he decidido desentenderme del pesimismo oficial que desde los medios de comunicación nos transmiten. La crisis no es cosa mía. Yo seguiré haciendo mi trabajo lo mejor que pueda, y disfrutando de lo que me pueda permitir, en vez de agobiarme por lo que no consigo. Lo mejor de esta vida no lo paga el dinero y sería una pena valorarlo sólo cuando se haya perdido.
Por tanto, ánimo a todos, a disfrutar de la lluvia.
Sin embargo hoy he estado pensando sobre las cosas que están pasando y he decidido que no puedo seguir así, que tengo que cambiar el chip.
Lo malo de esta crisis tan mediática es que la avalancha de información no tiene a todos con la lengua fuera interpretando datos, analizando los índices bursátiles, esperando por los últimos informes del Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional, como si todos esos datos nos hubiesen importado en algún momento. Los medios nos imponen nuevamente nuestra prioridades.
Pero no. Yo ya no compro más motos.
Siempre he sido una persona muy pragmática y he pensado que en la vida es imposible nadar a contra corriente permanentemente. Por eso hay que terminar aceptando los hechos como son, y buscando la forma de amoldarse lo mejor posible a la realidad de cada momento, sea la que sea. Por pensar así, aveces me han acusado de conformista, y puede que lo sea, pero es que ya no le veo sentido luchar contra lo que son hechos consumados. Desde hace años me he basado en un principio muy sencillo, pero muy útil para el día a día; las cosas son como son, y no como nos gustaría que fuesen. En el momento en que uno asume la realidad y deja de hacer elucubraciones sobre cómo podrían ser las cosas si fuesen de otra manera, empieza a aceptarlas y a adaptarse, que son las condiciones necesarias para ser feliz.
Pues bien, la crisis es una realidad. El paro es una realidad. La bajada de sueldos a los funcionarios una realidad. Y ahora, la patronal plantea también una bajada similar de los sueldos de los empleados del sector privado, que será una realidad en breve, si no lo ha sido ya. Sin duda la sociedad está en crisis, la economía no levanta cabeza, y como nos empiezan a anunciar desde los estamentos oficiales, las cosas van a cambiar de ahora en adelante.
Yo creo, estoy convencido, de que llevamos años viviendo por encima de nuestras posibilidades, y ahora estamos condenados a abrir los ojos y darnos de bruces con la realidad. Claro, dar pasos atrás es difícil, pero es que en ocasiones, no queda otra. Pero hagamos abstracción de lo que nos venden en los mass media y pensemos, en términos absolutos en nuestra realidad.
Generalizar siempre es erróneo, pero si pensamos en España como país, tenemos que darnos cuenta de que seguimos viviendo años luz por encima de cómo viven tres cuartas partes de la humanidad, cuando lo único que la mayoría de nosotros hemos hecho para merecer dicho privilegio ha sido nacer donde hemos nacido. Ni somos más listos, ni más trabajadores, ni tenemos mejor voluntad ni hemos aportado nada tangible a la sociedad. Sé que habrá quien piense que yo, que tengo un puesto de trabajo y un sueldo razonable hablo desde una posición fácil, pero la realidad es que en España nadie se muere de hambre.
Pero lo que más me ha hecho reflexionar ha sido esa afirmación del Primer Ministro británico, David Cameron de que la crisis cambiará el modo de vida de los británicos durante años. Y es cierto. Hay que asumir que ya toca un cambio de paradigma.
Llevamos ya varias décadas, casi un siglo con una sistema estable, en lo económico y en lo social, basado en un liberalismo más o menos moderado, y un status quo económico que tal vez esté tocando a su fin. En los últimos tiempos han aparecido nuevos "players" mundiales que reclaman su posición de privilegio vía una mayor capacidad económica:
- China es el principal acreedor de USA
- Otros países como Brasil reclaman un sillón entre los poderosos
- Las potencias europeas han perdido sus colonias y su empuje competitivo
- El sudeste asiático y la India se están convirtiendo en las fábricas del mundo
- En lo social, el cisma entre cristianismo/judaísmo e Islam crece y crece
- El petróleo amenaza con acabarse (una vez más)
En definitiva, es el mundo el que está en crisis, no sólo la economía, o los bancos. Si pensamos que hace casi un siglo, la anterior crisis social que resultó de la revolución industrial terminó como terminó, yo ya me doy con un canto en los dientes si todo lo que resulta ahora es una rebaja en los sueldos.
Recordemos que hace cien años, más o menos, el mundo atravesó por una sucesión de crisis sangrientas y dolorosas, que duraron caso medio siglo. La revolución china, la revolución rusa, las guerras mundiales, la guerra civil española, el fascismo, el stalinismo, etc. Cientos de millones de muertos en todo el mundo en un proceso que aún hoy mantiene sus vestigios en países como Cuba.
Si esta crisis se salda con un nuevo orden mundial estable y que únicamente se cobre parte de los sueldos de los europeos, bienvenida sea. Yo lo que quiero es seguir disfrutando de mi familia, ver crecer a mi hijo y seguir viendo salir el sol por las mañanas. Y esos son gustos baratitos. Si me muero sin poder conocer Fiyi o las Seychelles nada más que por la televisión, ¡qué le vamos a hacer!
Así pues he decidido desentenderme del pesimismo oficial que desde los medios de comunicación nos transmiten. La crisis no es cosa mía. Yo seguiré haciendo mi trabajo lo mejor que pueda, y disfrutando de lo que me pueda permitir, en vez de agobiarme por lo que no consigo. Lo mejor de esta vida no lo paga el dinero y sería una pena valorarlo sólo cuando se haya perdido.
Por tanto, ánimo a todos, a disfrutar de la lluvia.
Cacharritos
¿Cómo puede ser posible que, con la que está cayendo, una de las principales noticias de todos los periódicos de España de hoy, sea el lanzamiento del nuevo modelo de iPhone, y que si tiene cámara de fotos o pantalla de alta definición?
Monday, May 31, 2010
¿Por qué a ellos sí?
Reconozco que no soy un gran apasionado del fútbol, y por eso a lo mejor, esta noticia que he encontrado hoy me ha parecido especialmente indignante.
Al parecer, hay un equipo de fútbol en Valencia que tiene una deuda de 90 millones de euros que le ha forzado a declarar un concurso de acreedores y amenaza con la quiebra. Esta situación debe ser sin duda muy conocida para multitud de empresas españolas de pequeño, mediano y gran tamaño, sobre todo en los últimos meses. Seguramente a Valencia también haya llegado la crisis, y muchos empresarios y autónomos hayan tenido que echar el cierre, dejando a gente en la calle con un futuro bastante incierto, y teniendo que sacar adelante familias, hipotecas, y demás.
Lo que seguramente a todas estas víctimas de la crisis no les resulte tan familiar es que un Ayuntamiento acuda raudo a su rescate, recalificandoles unos terrenitos de su propiedad para que puedan venderlos, o al menos, valorarlos, a varias veces su precio de adquisición, y así sanear sus cuentas.
Me pregunto qué pensarán hoy, quienes lean esta noticia en el periódico y estén amenazados de embargo, o hayan perdido ya sus casas por no poder hacer frente a la hipoteca por haberse quedado en el paro.
Habrá quien piense que estoy siendo un demagogo, pero la realidad es tozuda y día a día nos desayunamos con las cifras del paro y los millones de tragedias cotidianas que hay detrás. Y es que además, desconozco cuál es el caso concreto, pero todos sabemos cómo se las gastan los clubes de fútbol en España, qué sueldos pagan, que deudas tienen y cómo se les permiten cosas que a cualquier otro ciudadano contribuyente ni se le ocurriría plantear.
Si el Ayuntamiento hubiese recalificado estos terrenos para ayudar a un amiguete del alcalde, todos estaríamos hablando de pelotazo y de corrupción, pero como es un club de fútbol, se le pasa.
Y lo peor, no es el primer caso, ni será el último. Ni mucho menos. Quien más quien menos, todos los equipos de fútbol de casi cada ciudad y pueblo de esta piel de toro ha tenido su oportunidad. Y así nos van las cosas.
A ver si por lo menos ganamos el mundial.
Al parecer, hay un equipo de fútbol en Valencia que tiene una deuda de 90 millones de euros que le ha forzado a declarar un concurso de acreedores y amenaza con la quiebra. Esta situación debe ser sin duda muy conocida para multitud de empresas españolas de pequeño, mediano y gran tamaño, sobre todo en los últimos meses. Seguramente a Valencia también haya llegado la crisis, y muchos empresarios y autónomos hayan tenido que echar el cierre, dejando a gente en la calle con un futuro bastante incierto, y teniendo que sacar adelante familias, hipotecas, y demás.
Lo que seguramente a todas estas víctimas de la crisis no les resulte tan familiar es que un Ayuntamiento acuda raudo a su rescate, recalificandoles unos terrenitos de su propiedad para que puedan venderlos, o al menos, valorarlos, a varias veces su precio de adquisición, y así sanear sus cuentas.
Me pregunto qué pensarán hoy, quienes lean esta noticia en el periódico y estén amenazados de embargo, o hayan perdido ya sus casas por no poder hacer frente a la hipoteca por haberse quedado en el paro.
Habrá quien piense que estoy siendo un demagogo, pero la realidad es tozuda y día a día nos desayunamos con las cifras del paro y los millones de tragedias cotidianas que hay detrás. Y es que además, desconozco cuál es el caso concreto, pero todos sabemos cómo se las gastan los clubes de fútbol en España, qué sueldos pagan, que deudas tienen y cómo se les permiten cosas que a cualquier otro ciudadano contribuyente ni se le ocurriría plantear.
Si el Ayuntamiento hubiese recalificado estos terrenos para ayudar a un amiguete del alcalde, todos estaríamos hablando de pelotazo y de corrupción, pero como es un club de fútbol, se le pasa.
Y lo peor, no es el primer caso, ni será el último. Ni mucho menos. Quien más quien menos, todos los equipos de fútbol de casi cada ciudad y pueblo de esta piel de toro ha tenido su oportunidad. Y así nos van las cosas.
A ver si por lo menos ganamos el mundial.
Etiquetas:
fútbol,
levante,
recalificación,
valencia
Thursday, May 27, 2010
¿Pendientes de un voto?
A tenor del cariz del debate político de los últimos tiempos, y de la grave situación a que nos enfrentamos, la votación de hoy en el congreso de los diputados para ratificar la aprobación del Real Decreto que fija los recortes en el gasto público anunciados hace unas semanas por el presidente Zapatero, es sin duda uno de los momentos más críticos y decisivos para marcar el futuro de España en los próximos años.
Por las diferentes reacciones desde los diferentes ángulos de la opinión pública y sectores especializados, estas medidas que se pretenden aprobar no son baladíes, y su conveniencia o no, puede implicar consecuencias de muy hondo calado para la economía, el desarrollo y el empleo de este país durante toda la década.
En estas condiciones, se nos presenta una nueva incongruencia incomprensible de nuestro sistema político. Resulta que el resultado de esta votación tan determinante, tan crítica, tan decisiva e importante, puede depender de algo tan aleatorio como una enfermedad repentina de un diputado o un error a la hora de consignar un voto.
Al parecer, todo depende de un voto. Pero no sólo porque haya un ajuste muy cerrado entre las diferentes opciones políticas representadas en la cámara, no. Todo depende de un voto porque si hoy, un diputado o diputada que no conoce nadie, al que nadie ha escuchado hablar, que salió elegido con el número 50, 60 o más de una lista de la que la inmensa mayoría de los votantes únicamente conoce los cuatro o cinco primeros nombre, con suerte, si hoy insisto, ese diputado se duerme por la mañana, tiene una avería yendo al congreso, sufre una repentina diarrea o es tan torpe como para no acertar en el botón adecuado, el destino de España puede cambiar de cabo a rabo.
¿Qué sentido tiene esto, en un país en el que los nombres de los diputados no tienen ninguna relevancia, porque lo que se votan son listas cerradas? ¿qué encaje tiene que un político desconocido, al que nadie ha oído hablar para saber lo que piensa, tenga en sus manos el destino de España, al menos sobre el papel?
Si hoy algún diputado socialista, por ejemplo, decidiese que no está conforme con las medidas adoptadas por el gobierno y decidiese votar en contra, ¿qué sucedería? Seguramente se montaría un gran revuelo, los principales partidos políticos se acusarían de mil y una indecencias, pero la votación sería legal y el Real Decreto no se aprobaría. Posiblemente la bolsa se hundiría, la crisis se agravaría y sería inevitable convocar elecciones generales. Al diputado le expulsarían del partido, pero no perdería su acta y podría seguir votando nuevas medidas.
Si estamos votando listas cerradas, el voto de los partidos debería ser unitario y proporcional a su resultado electoral, sin necesidad de que detrás de cada voto haya un diputado con despacho, sueldo, dietas, asistentes, posibilidad de equivocarse e intenciones desconocidas. Todo se simplificaría muchísimo. Cada partido tendría un representante o dos, y toda la infraestructura de soporte a su cargo que le diese la gana. Llegado el momento se reunirían, discutirían lo que tuviesen que discutir, y votarían cada uno con su representatividad, y todos felices. Sin errores, sin bajas por enfermedad, sin transfuguismo.
Porque si no, además, tal vez estemos haciendo que ese diputado o diputada, tenga que someter su conciencia al dictado de un partido, y enfrentarse al dilema de votar en lo que cree, o en lo que le mandan. Pero si admitimos que un diputado vote en conciencia, deberíamos ser capaces de escoger qué conciencia queremos que vote. Y eso pasa por las listas abiertas, donde el elector pueda votar a las personas, y no a los partidos.
Así pues, yo reclamo para este país, o listas abiertas o la disolución del congreso de los diputados. Mientras tanto, yo, VOTARE EN BLANCO.
Por las diferentes reacciones desde los diferentes ángulos de la opinión pública y sectores especializados, estas medidas que se pretenden aprobar no son baladíes, y su conveniencia o no, puede implicar consecuencias de muy hondo calado para la economía, el desarrollo y el empleo de este país durante toda la década.
En estas condiciones, se nos presenta una nueva incongruencia incomprensible de nuestro sistema político. Resulta que el resultado de esta votación tan determinante, tan crítica, tan decisiva e importante, puede depender de algo tan aleatorio como una enfermedad repentina de un diputado o un error a la hora de consignar un voto.
Al parecer, todo depende de un voto. Pero no sólo porque haya un ajuste muy cerrado entre las diferentes opciones políticas representadas en la cámara, no. Todo depende de un voto porque si hoy, un diputado o diputada que no conoce nadie, al que nadie ha escuchado hablar, que salió elegido con el número 50, 60 o más de una lista de la que la inmensa mayoría de los votantes únicamente conoce los cuatro o cinco primeros nombre, con suerte, si hoy insisto, ese diputado se duerme por la mañana, tiene una avería yendo al congreso, sufre una repentina diarrea o es tan torpe como para no acertar en el botón adecuado, el destino de España puede cambiar de cabo a rabo.
¿Qué sentido tiene esto, en un país en el que los nombres de los diputados no tienen ninguna relevancia, porque lo que se votan son listas cerradas? ¿qué encaje tiene que un político desconocido, al que nadie ha oído hablar para saber lo que piensa, tenga en sus manos el destino de España, al menos sobre el papel?
Si hoy algún diputado socialista, por ejemplo, decidiese que no está conforme con las medidas adoptadas por el gobierno y decidiese votar en contra, ¿qué sucedería? Seguramente se montaría un gran revuelo, los principales partidos políticos se acusarían de mil y una indecencias, pero la votación sería legal y el Real Decreto no se aprobaría. Posiblemente la bolsa se hundiría, la crisis se agravaría y sería inevitable convocar elecciones generales. Al diputado le expulsarían del partido, pero no perdería su acta y podría seguir votando nuevas medidas.
Si estamos votando listas cerradas, el voto de los partidos debería ser unitario y proporcional a su resultado electoral, sin necesidad de que detrás de cada voto haya un diputado con despacho, sueldo, dietas, asistentes, posibilidad de equivocarse e intenciones desconocidas. Todo se simplificaría muchísimo. Cada partido tendría un representante o dos, y toda la infraestructura de soporte a su cargo que le diese la gana. Llegado el momento se reunirían, discutirían lo que tuviesen que discutir, y votarían cada uno con su representatividad, y todos felices. Sin errores, sin bajas por enfermedad, sin transfuguismo.
Porque si no, además, tal vez estemos haciendo que ese diputado o diputada, tenga que someter su conciencia al dictado de un partido, y enfrentarse al dilema de votar en lo que cree, o en lo que le mandan. Pero si admitimos que un diputado vote en conciencia, deberíamos ser capaces de escoger qué conciencia queremos que vote. Y eso pasa por las listas abiertas, donde el elector pueda votar a las personas, y no a los partidos.
Así pues, yo reclamo para este país, o listas abiertas o la disolución del congreso de los diputados. Mientras tanto, yo, VOTARE EN BLANCO.
Wednesday, May 19, 2010
¡Ay!, ¿quién maneja mi barca?
En la edición de hoy, 19 de mayo de 2010, de La Nueva España, pueden leerse simultáneamente tres noticias distintas con los siguientes titulares:
1. Zapatero plantea subir impuestos a las rentas altas
2. Corbacho: ´Ninguna propuesta contempla subir impuestos´
3. Las vicepresidentas no se ponen de acuerdo sobre el incremento fiscal a las rentas altas
En épocas de crisis como esta, lo que se necesita es un gobierno con una idea clara que genere un poco de confianza. No se si será bueno o malo subir impuestos o bajarlos, pero lo que está claro es que el gobierno debería decidir qué rumbo escoger.
Thursday, May 13, 2010
Crónica de una muerte anunciada (y no cumplida)

Hoy ha llegado el día en que se debería haber certificado el fallecimiento político del presidente Zapatero.
Si él hubiese tenido un ápice de dignidad, debería haberse abierto las entrañas con una katana (siempre en sentido figurado) como hacían los samurais antes que vivir en la deshonra.
Complementariamente, si la sociedad civil pintara algo en esta democracia, deberíamos haberle echado a patadas, sin derecho a pensión vitalicia y condenado a trabajos perpetuos en favor de la comunidad.
Pero lamentablemente, no sucede ni lo uno ni lo otro, y llegado el día de la muerte anunciada por tantas crónicas, nuestro protagonista sigue vivo y dispuesto a seguir aferrado a su poltrona.
Después de las medidas anunciadas hoy por el presidente de gobierno, me había planteado realizar una investigación de hemeroteca para recapitular sobre las sucesivas estretegias seguidas por ZP en este asunto, pero no creo que haga falta. Todos lo sabemos de sobra.
Cuando la crisis de las subprimes empezó a salir a flote en Estado Unidos, y se empezó a vislumbrar la situación de falta de garantía de los créditos concedidos por la banca mundial (en términos macro), que se había extendido por todo el sistema financiero mundial, muchos expertos comenzaron a mirar con mala cara a aquellos países que habían utilizado mayoritariamente el recurso de la financiación ajena para potenciar sus economías. España era un ejemplo de deuda, y además no para la financiación de bienes de equipo o infraestructuras productivas, sino de créditos al consumo, que era el que había tirado de la producción, de manera muy importante del sector inmobiliario.
En aquellos momentos, con la inercia del desarrollo de los años anteriores, y con la proximidad de unas elecciones generales, pese a que todos los indicadores empezaban ya a apuntar hacia abajo, el señor ZP insistía no sólo en negar la crisis y cualquier riesgo de la economía española, sino en sacar pecho diciendo que nuestro sector financiero era la envidia del mundo, y que España se estaba convirtiendo en una de las principales economías mundiales, habiendo superado claramente a Italia, y amenazando seriamente la posición de Francia. Para pagar su afán de gran humanista, pese a que todos los expertos recomendaban prudencia, el señor ZP se dedicó a repartir dinero alegremente, como si de Robin Hood se tratase, dilapidando el superávit de la Seguridad Social.
Una vez que hubo ganado las elecciones, siguió negando la mayor, diciendo que en España no teníamos que temer a la crisis, que nuestra economía estaba totalmente saneada y que únicamente estábamos sufriendo una desaceleración coyuntural que pasaría pronto. Sin embargo, al cabo de un par de meses la situación ya es insostenible y ZP se ve obligado a reconocer, primero de pasada y luego abiertamente, la situación de crisis, pero achacándola al efecto arrastre de la economía mundial, y señalando que nuestra situación es ventajosa comparativamente con otras economías de nuesro entorno. Sin embargo, poco después se ve obligado a avalar con 100.000 millones de EUR la deuda contraída por las entidades financiera de España.
En aquellos momentos el paro no llegaba a los 3 millones de parados, y ZP ya decía que estábamos en el buen camino. Como seguía defendiendo que la crisis era fruto de la situación mundial, que España estaba situada en una posición ventajosa y que sin duda volveríamos a la senda del crecimiento en el vagón de cabeza de las economías mundiales, estaba convencido de que lo único que deberíamos hacer era aguantar el chaparrón como fuera y esperar a que escampase. Eso significaba tirar de déficit, endeudarse más y más saltándose todos los criterios de control de la Unión Europea, ya que luego recuperaríamos fácilmente nuestra buena situación. Así se idea el Plan E, que supone el desembolso de miles y miles de millones en gasto público para mantener artificialmente el nivel de empleo, en base a recolocar preferentemente a los desempleados de la construcción en obras públicas de dudosa necesidad. Así, en medio de una crisis feroz, el gobierno español apuesta por una inversión sin precedentes en la renovación de aceras, parques y jardines que nos convierte en el país arruinado más bonito y más agradable para que, unos meses después, ya cuatro millones de parados puedan pasar sus lunes al sol.
Así llegamos a abril de 2010, con más de 4.100.000 parados, lo que supone una tasa de más del 20% de la población activa (1 de cada 5 españoles en condiciones de trabajar no tiene empleo) pese al Plan E, a la reiterada insistencia por parte del gobierno en que lo peor de la crisis ya había pasado y con un déficit público del 11,2% del PIB a finales del 2009 (cuando en 2006 teníamos un superávit del 2%) VER NOTA.
Lo grave de la situación es que además de la deuda pública, la deuda privada supone un volumen inaceptable, de casi 4 veces el PIB, y una parte importante de la misma vence a lo largo de este 2010, por lo que los países ahorradores han exigido al gobierno español (igual que hace unos días al griego) un esfuerzo ahorrador en el sector público y un plan de futuro. Y no se andan con zarandajas, ya que lo que está en juego es el dinero de los ahorradores del mundo. De gente que sí ha hecho sus deberes y que lógicamente, no van a soltar miles de millones a fondo perdido. Y entonces le aprietan las tuercas a ZP, que no se ve en otra opción que la de sacar dinero de debajo de las piedras, y que de la noche a la mañana, saca estas medidas que suponen, según sus expectativas, un ahorro de 15.000 millones de euros entre 2010 y 2011, pero, ni esa cantidad de dinero es suficiente, ni las medidas han sido lo audaces que la situación requiere.
¿Qué se le ha ocurrido a ZP? Pues ya lo sabemos. Recorte a los sueldos de los funcionarios (a los que se lo había subido el año pasado un 3%), congelación de las pensiones (¿Y qué pasa con el Pacto de Toledo?), recorte de la inversión pública en unos 6000 millones de euros (¿Y si no hubiésemos gastado tanto en aceras y jardines? ¿Y qué impacto tendrá esto en nuestra competitividad futura?), rebaja de los precios de los medicamentos genéricos y dispensación de los mismos en función de las necesidades del tratamiento (se espera ahorrar más de 1000 millones de Euros…), eliminación del cheque bebé, de 6 meses del pago de dependencia y de 600 millones de ayuda al desarrollo (todos estos aspectos desarrollados por el propio ZP y vendidos como conquistas sociales).
En definitiva, que ha tenido que dar media vuelta y reconocer implícitamente que su política hasta hoy no ha servido de nada. No sólo hemos perdido dos años, sino que este tiempo hemos ido en la dirección equivocada, lo que nos ha llevado a un pozo aún más hondo y oscuro.
¿Pero qué pasa con los 3 o 4 niveles de administración del estado? ¿Qué pasa con el ingente número de cargos públicos que crecen como setas al calor de las competencias transferidas a las autonomías sin orden ni control? ¿Qué pasa con los miles de millones que se gastan en subvencionar molinos de viento y granjas solares que producen por las noches, para ser lo más verdes del mundo? ¿Podemos permitírnoslo? ¿Qué hay de los miles de millones con que se subvencionan organizaciones privadas de fines variopintos, o artistas que no le interesan a nadie? ¿Qué pasa con las televisiones públicas que compiten con la respetable y deseable iniciativa privada a base de déficit público? ¿Por qué seguir pagando a millones de desempleados que se quedan en casa, que no se reciclan o que llegan a rechazar determinados empleos? ¿Por qué no se les endurecen las condiciones o se les pide algo a cambio, como esfuerzo y aprendizaje? ¿Por qué no mete mano a todo esto y mucho más?
Señor ZP, tenga un poco de dignidad, presente su dimisión, renuncie a cualquier tipo de pensión o sueldo público, y convoque elecciones para que los españoles podamos expresar claramente nuestra opinión.
Wednesday, April 14, 2010
La insoportable levedad de la coherencia
Ya está otra vez el lío armado. Esta vez, es a costa de Garzón y su juicio. Ya estamos otra vez en este país de chichinabo, en esta monarquía bananera que aún responde tímidamente al nombre de España, con la casa patas arriba por no saber medir nuestras palabras, ni ser coherentes con nuestras afirmaciones.
Se nos llena la boca hablando de democracia, de que España es un país democrático, del respeto a las instituciones, pero a las primeras de cambio que el sistema da un resultado que no es conveniente a los intereses de cada uno, ¡zaca! a echar pestes contra todo.
Está claro que todo el mundo tiene el derecho de creer en lo que más le apetezca, y de defender a quien considere que hace cosas correctas y justas, y por tanto, no podemos esperar que ante este asunto de la imputación por prevaricación al juez Garzón, que en tantos berenjenales se ha metido, no vayan a surgir por todos lados partidarios y detractores.
Pero a determinados niveles, si bien se sigue disfrutando del derecho a la libre opinión, se debe obrar y opinar con una mayor responsabilidad de estado.
Vamos a ver. A todos nos pueden, en un momento dado acusar de algo. La suerte, y la ventaja de vivir en un estado democrático de derecho es que, ante esa acusación, lo suyo es que un juez instruya una causa, y en caso de que estime la existencia de indicios razonables de delito, inste un procedimiento en el que se impute al sospechoso. Este sospechoso contará en todo momento con la presunción de incencia, por lo que, quien acuse, por la vía que sea, debe demostrar la culpabilidad del acusado, quien en todo momento conocerá los delitos que se le imputan y tendrá garantizada la defensa legal de sus derechos. Y en caso de duda, se le declarará inocente, o al menos no culpable. Y además, si se le declarase culpable, tendría todavía el derecho de reclamar la revisión del caso a una instancia superior.
Ese es, más o menos, el funcionamiento de nuestro sistema jurídico. Y a eso tenemos que atenernos si consideramos que la democracia y nuestro ordenamiento jurídico merecen la pena. Porque si ya de mano asumimos que eso no es así, entonces apaga y vámonos. Estaríamos poniéndonos a la altura de otros regímenes totalitarios, en los que no se respeta la libertad ni el derecho.
Ateniéndonos, pues, a esto, es razonable que los representantes diversos de la sociedad, que gozan del privilegio de ser escuchados y sus opiniones difundidas en los medios por ser lo que son, y no por llamarse Pepe o Manuel, puedan expresar sus apoyos a discreción. Pero se les debería exigir un mayor respeto por las Instituciones.
El juez Garzón, al igual que al macarra del barrio, o al estafador de turno, tendrá un juicio justo y con todas las garantías. Y si ha cometido un delito, tendrá que responder, como cualquier hijo de vecino. Y de eso, deberiamos alegrarnos todos, independientemente de que cada uno crea que saldrá inocente o culpable. Lo que cuenta será la sentencia, y esa será dictada con todas las garantías constitucionales. Y precisamente de eso, quien más debería saber sería el ropio juez Garzón.
Por tanto salir ahora vociferando en los medios, acusando nada más y nada menos que al Tribunal Supremo de connivencia con el fascismo, de torturas y, no menos grave, de parcialidad e intencionalidad, es una falta de respeto, una falta de responsabilidad, y espero que haya quien opine que también un delito, para que quien haya proferido tales acusaciones gratuitas, pueda experimentar en su propia piel que lo que dice no es cierto.
Se nos llena la boca hablando de democracia, de que España es un país democrático, del respeto a las instituciones, pero a las primeras de cambio que el sistema da un resultado que no es conveniente a los intereses de cada uno, ¡zaca! a echar pestes contra todo.
Está claro que todo el mundo tiene el derecho de creer en lo que más le apetezca, y de defender a quien considere que hace cosas correctas y justas, y por tanto, no podemos esperar que ante este asunto de la imputación por prevaricación al juez Garzón, que en tantos berenjenales se ha metido, no vayan a surgir por todos lados partidarios y detractores.
Pero a determinados niveles, si bien se sigue disfrutando del derecho a la libre opinión, se debe obrar y opinar con una mayor responsabilidad de estado.
Vamos a ver. A todos nos pueden, en un momento dado acusar de algo. La suerte, y la ventaja de vivir en un estado democrático de derecho es que, ante esa acusación, lo suyo es que un juez instruya una causa, y en caso de que estime la existencia de indicios razonables de delito, inste un procedimiento en el que se impute al sospechoso. Este sospechoso contará en todo momento con la presunción de incencia, por lo que, quien acuse, por la vía que sea, debe demostrar la culpabilidad del acusado, quien en todo momento conocerá los delitos que se le imputan y tendrá garantizada la defensa legal de sus derechos. Y en caso de duda, se le declarará inocente, o al menos no culpable. Y además, si se le declarase culpable, tendría todavía el derecho de reclamar la revisión del caso a una instancia superior.
Ese es, más o menos, el funcionamiento de nuestro sistema jurídico. Y a eso tenemos que atenernos si consideramos que la democracia y nuestro ordenamiento jurídico merecen la pena. Porque si ya de mano asumimos que eso no es así, entonces apaga y vámonos. Estaríamos poniéndonos a la altura de otros regímenes totalitarios, en los que no se respeta la libertad ni el derecho.
Ateniéndonos, pues, a esto, es razonable que los representantes diversos de la sociedad, que gozan del privilegio de ser escuchados y sus opiniones difundidas en los medios por ser lo que son, y no por llamarse Pepe o Manuel, puedan expresar sus apoyos a discreción. Pero se les debería exigir un mayor respeto por las Instituciones.
El juez Garzón, al igual que al macarra del barrio, o al estafador de turno, tendrá un juicio justo y con todas las garantías. Y si ha cometido un delito, tendrá que responder, como cualquier hijo de vecino. Y de eso, deberiamos alegrarnos todos, independientemente de que cada uno crea que saldrá inocente o culpable. Lo que cuenta será la sentencia, y esa será dictada con todas las garantías constitucionales. Y precisamente de eso, quien más debería saber sería el ropio juez Garzón.
Por tanto salir ahora vociferando en los medios, acusando nada más y nada menos que al Tribunal Supremo de connivencia con el fascismo, de torturas y, no menos grave, de parcialidad e intencionalidad, es una falta de respeto, una falta de responsabilidad, y espero que haya quien opine que también un delito, para que quien haya proferido tales acusaciones gratuitas, pueda experimentar en su propia piel que lo que dice no es cierto.
Etiquetas:
acusaciones,
Garzón,
Tribunal Supremo
Monday, March 15, 2010
Otro triste ejemplo
El pasado 15 de septiembre, publiqué una nota respecto a la posible incorporación del padre de la niña Mari Luz Cortés (tristemente asesinada por un deprevado) en las listas de UPyD como candidato a la alcaldía de Huelva.
Hoy me he enterado de que este señor, que recientemente hizo pública su salida del PSOE, se ha incorporado al PP como asesor en temas de justicia y que hoy ha estado reunido con Rajoy, Javier Arenas y el alcalde de Huelva en la sede nacional del PP, donde (¡cómo no!) los periodistas gráficos de los diferentes medios de comunicación fueron citados con el fin de inmortalizar el evento.
Las pocas dudas sobre el caracter populista y demagógico de nuestros políticos (de todos) que aún podía mantener, ya sin duda se me han despejado.
El PP en este caso, ni siquiera es original, porque ya hace unos meses se le adelantó UPyD, y ya hace algunos meses más, los líderes del PSOE recibieron a este hombre para escuchar sus demandas y no hacerle ni puñetero caso, eso sí, expresándole todo su dolor y solidaridad.
Este señor, Juan José Cortés, hace bien en aprovechar cualquier oportunidad para hacer oir su voz, y después de lo que pasó, diga lo que diga, tendrá, como mínimo, mi comprensión. Pero todos los demás que lo están utilizando para salir en la foto, para quedar bien y no hacer nada, tendrán siempre mi desprecio.
Ni Rajoy, ni ZP, ni Rosa Díez, necesitan reunirse con este señor para saber lo que piensa, que bastante claro es en las entrevistas que concede en los medios. Y si realmente quieren saber algo más de él, no necesitan reunirse tan fariseicamente delante de tantas cámaras. Seguro que les resulta mucho más productivo un pequeño despacho, más tranquilo y apartado. Pero sobre todo, si no tienen la intención de hacer nada al respecto, que no molesten, que no le tomen más el pelo, y que no nos lo tomen tampoco a los demás.
Pero sobre todo, a los que nos intentan hacer comulgar con ruedas de molino, largándonos porquería informativa día sí, día también, desde uno y otro lado, que no nos vendan la moto. Cuando dentro de unos meses o unos años nos pregunten a qué chupóptero ineficiente preferimos nombrar presidente, no les demos el placer de responderles. Bombardeémos sus webs con preguntas capciosas, forcémosles, al menos a que los que den respuestas sean ellos. Leámonos sus programas electorales y obliguémosles a cumplirlos a base de recordárselos un día tras otro.
Esta es la generación de la comunicación. Tenemos las herramientas y tenemos los canales. Aunque no nos vayan a hacer ni caso, usémoslos y que por lo menos no se piensen que estamos de su lado.
Hoy me he enterado de que este señor, que recientemente hizo pública su salida del PSOE, se ha incorporado al PP como asesor en temas de justicia y que hoy ha estado reunido con Rajoy, Javier Arenas y el alcalde de Huelva en la sede nacional del PP, donde (¡cómo no!) los periodistas gráficos de los diferentes medios de comunicación fueron citados con el fin de inmortalizar el evento.
Las pocas dudas sobre el caracter populista y demagógico de nuestros políticos (de todos) que aún podía mantener, ya sin duda se me han despejado.
El PP en este caso, ni siquiera es original, porque ya hace unos meses se le adelantó UPyD, y ya hace algunos meses más, los líderes del PSOE recibieron a este hombre para escuchar sus demandas y no hacerle ni puñetero caso, eso sí, expresándole todo su dolor y solidaridad.
Este señor, Juan José Cortés, hace bien en aprovechar cualquier oportunidad para hacer oir su voz, y después de lo que pasó, diga lo que diga, tendrá, como mínimo, mi comprensión. Pero todos los demás que lo están utilizando para salir en la foto, para quedar bien y no hacer nada, tendrán siempre mi desprecio.
Ni Rajoy, ni ZP, ni Rosa Díez, necesitan reunirse con este señor para saber lo que piensa, que bastante claro es en las entrevistas que concede en los medios. Y si realmente quieren saber algo más de él, no necesitan reunirse tan fariseicamente delante de tantas cámaras. Seguro que les resulta mucho más productivo un pequeño despacho, más tranquilo y apartado. Pero sobre todo, si no tienen la intención de hacer nada al respecto, que no molesten, que no le tomen más el pelo, y que no nos lo tomen tampoco a los demás.
Pero sobre todo, a los que nos intentan hacer comulgar con ruedas de molino, largándonos porquería informativa día sí, día también, desde uno y otro lado, que no nos vendan la moto. Cuando dentro de unos meses o unos años nos pregunten a qué chupóptero ineficiente preferimos nombrar presidente, no les demos el placer de responderles. Bombardeémos sus webs con preguntas capciosas, forcémosles, al menos a que los que den respuestas sean ellos. Leámonos sus programas electorales y obliguémosles a cumplirlos a base de recordárselos un día tras otro.
Esta es la generación de la comunicación. Tenemos las herramientas y tenemos los canales. Aunque no nos vayan a hacer ni caso, usémoslos y que por lo menos no se piensen que estamos de su lado.
Monday, March 01, 2010
La viñeta de Erlich (El País, 01/03/2010)
Adjunto copia de la carta remitida a El País (cartas al director y al defensor del lector) en relación con la viñeta publicada hoy, lunes 1 de marzo de 2010, por el dibujante Erlich:
Quiero expresarle mi más profunda repulsa hacia la viñeta de ELRICH publicada hoy (01/03/2010) en El País. Tal vez no sea lo suficientemente inteligente como para entender su significado, pero me parece muy desacertada la idea de vincular los terremotos de Haití y Chile, a la voluntad de un Dios que "existe, y es de derechas". Es respetable cualquier disensión política y/o religiosa, pero publicar y dar cobertura a una afirmación tan falaz es demagogia de muy mal gusto. No voy a entrar en la discusión tan manida de las ideologías políticas ni de la moralidad de las religiones, pero no creo que ningún partido "de derechas", ni ningún miembro de la iglesia católica (o de cualquier otra) se haya alegrado de tan funestos acontecimientos, ni se haya postulado en contra de prestar de forma urgente toda la ayuda posible y necesaria en ambos casos. Por tanto creo que ni el hecho en si mismo de los terremotos, ni el alcance de sus consecuencias, tengan nada que ver con las ideas políticas y creencias religiosas del resto de la humanidad, y por tanto esa viñeta antes referida, supone un ataque gratuito e injustificado contra un sector de la sociedad, y por lo deliberadamente infundada, ignominiosa y tendenciosa supone, no un ejercicio de la libertad de expresión, sino un insulto y una manifestación totalmente opuesta a lo que debería representar la libertad democrática, que es el respeto a todas las ideas y posiciones.
Hasta aquí el texto de la carta, porque por motivos de espacio no es posible extenderse más en las cartas que uno envía a la prensa, pero como este blog es mío y puedo escribir sin límite, voy a explayarme.
Al amparo de la libertad de expresión, todos sabemos que hay multitud de caraduras que pretenden hacerse un nombre a base de provocar. Simplemente provocar.
Esto se da especialmente entre los pseudo artistas que no llegan a ningún lugar por su técnica, su creatividad o su genialidad, y se tienen que dedicar a insultar a determinados sectores, que a los ojos de la progresía culilamiente son, ¿cómo decirlo?, más retrógrados, más cavernícolas.
Ellos se denominan a si mismos, precisamente, provocadores. Se justifican defendiendo que el arte debe ser provocación, que el arte debe ser ruptura, que el arte debe ser transgresión. Y ellos mismos se sitúan en un plano superior, atribuyéndose esas cualidades.
Lo que no se dan cuenta es que el arte transgresor, el arte provocador y el arte rompedor es el arte que, cuando uno se lo enfrenta, te obliga a replantearte conceptos más profundos. Es el arte que no te deja indiferente, pero no por la vía de la ofensa gratuita o el puro morbo, sino por la vía de la conciencia. El arte transgresor es el arte que mueve conciencias, no el que calienta las orejas.
En esta línea estamos acostumbrados a ver de cuando en cuando supuestos artistas que deciden expresarse de una forma simplemente soez. Supuestos artistas que utilizan la vía del sexo o la violencia para despertar el morbo. Supuestos artistas que buscan lo moderno en presentar a Jesús como un gay, a María como una prostituta, o en crucificar un cerdo.
En esta línea va la viñeta de Erlich, que aprovecha las terribles desgracias provocadas por los terremotos de Haití y Chile para meter el cazo en la marmita de la falsa progresía de salón y colgarse una medalla por unir, en una sóla viñeta, los grandilocuentes conceptos de Dios, derecha y desgracia (curiosamente los tres empiezan por "d").
Yo no digo que no pueda haber quien piense que la derecha, en nombre de Dios, ha provocado grandes desgracias. Ese no es el caso de hoy. Lo que sucede es que cuando uno ataca de una forma tan demagógica los valores de una parte de la sociedad con la que debe convivir de forma pacífica y democrática, debe por lo menos argumentar su acusación en algo un poco más sólido, algo sobre lo que se pueda discutir.
La connivencia del estado franquista con la alta jerarquía iglesia católica es un argumento que, si alguien quiere, puede rebatir apoyándose en gestas más laudables de la misma iglesia, pero que, en cualquier caso, tiene base y fundamento. Pero admitir que si los terremotos que suceden en el mundo, o cualquier otra desgracia natural, es debido a la voluntad de un Dios todopoderoso, pero que como es de derechas, es cruel y sanguinario es una bajeza difícil de superar.
Probablemente alguien quiera argumentar que el dibujante está en pleno derecho de expresarse libremente. Y sin duda lo está. Pero esta viñeta no es expresar una opinión, al menos una opinión democrática. Esta viñeta lo que quiere decir es que el dibujante desprecia a los creyentes en Dios, y a los votantes de derecha, simplemente por serlo.
Se que el dibujante no cree textualmente lo que afirma. Se que no piensa que existe un dios ultraderechista que ha enviado deliberadamente estos terremotos como una plaga bíblica sobre Haití y Chile. Se que el dibujante quiere hacer algún tipo de metáfora que no acabo de entender muy bien, en la que quiere unir los tres conceptos (Dios, derecha y desgracia), o burlarse de la derecha creyente por no saber dar respuesta en términos racionales a la pregunta de por qué existe la fatalidad. Pero en cualquier caso, me parece que la viñeta en cuestión es totalmente despreciable, y estoy seguro de que la mano que le dio forma y color, no se movía por casualidad.
Triste Erlich, y triste El País.
Quiero expresarle mi más profunda repulsa hacia la viñeta de ELRICH publicada hoy (01/03/2010) en El País. Tal vez no sea lo suficientemente inteligente como para entender su significado, pero me parece muy desacertada la idea de vincular los terremotos de Haití y Chile, a la voluntad de un Dios que "existe, y es de derechas". Es respetable cualquier disensión política y/o religiosa, pero publicar y dar cobertura a una afirmación tan falaz es demagogia de muy mal gusto. No voy a entrar en la discusión tan manida de las ideologías políticas ni de la moralidad de las religiones, pero no creo que ningún partido "de derechas", ni ningún miembro de la iglesia católica (o de cualquier otra) se haya alegrado de tan funestos acontecimientos, ni se haya postulado en contra de prestar de forma urgente toda la ayuda posible y necesaria en ambos casos. Por tanto creo que ni el hecho en si mismo de los terremotos, ni el alcance de sus consecuencias, tengan nada que ver con las ideas políticas y creencias religiosas del resto de la humanidad, y por tanto esa viñeta antes referida, supone un ataque gratuito e injustificado contra un sector de la sociedad, y por lo deliberadamente infundada, ignominiosa y tendenciosa supone, no un ejercicio de la libertad de expresión, sino un insulto y una manifestación totalmente opuesta a lo que debería representar la libertad democrática, que es el respeto a todas las ideas y posiciones.
Hasta aquí el texto de la carta, porque por motivos de espacio no es posible extenderse más en las cartas que uno envía a la prensa, pero como este blog es mío y puedo escribir sin límite, voy a explayarme.
Al amparo de la libertad de expresión, todos sabemos que hay multitud de caraduras que pretenden hacerse un nombre a base de provocar. Simplemente provocar.
Esto se da especialmente entre los pseudo artistas que no llegan a ningún lugar por su técnica, su creatividad o su genialidad, y se tienen que dedicar a insultar a determinados sectores, que a los ojos de la progresía culilamiente son, ¿cómo decirlo?, más retrógrados, más cavernícolas.
Ellos se denominan a si mismos, precisamente, provocadores. Se justifican defendiendo que el arte debe ser provocación, que el arte debe ser ruptura, que el arte debe ser transgresión. Y ellos mismos se sitúan en un plano superior, atribuyéndose esas cualidades.
Lo que no se dan cuenta es que el arte transgresor, el arte provocador y el arte rompedor es el arte que, cuando uno se lo enfrenta, te obliga a replantearte conceptos más profundos. Es el arte que no te deja indiferente, pero no por la vía de la ofensa gratuita o el puro morbo, sino por la vía de la conciencia. El arte transgresor es el arte que mueve conciencias, no el que calienta las orejas.
En esta línea estamos acostumbrados a ver de cuando en cuando supuestos artistas que deciden expresarse de una forma simplemente soez. Supuestos artistas que utilizan la vía del sexo o la violencia para despertar el morbo. Supuestos artistas que buscan lo moderno en presentar a Jesús como un gay, a María como una prostituta, o en crucificar un cerdo.
En esta línea va la viñeta de Erlich, que aprovecha las terribles desgracias provocadas por los terremotos de Haití y Chile para meter el cazo en la marmita de la falsa progresía de salón y colgarse una medalla por unir, en una sóla viñeta, los grandilocuentes conceptos de Dios, derecha y desgracia (curiosamente los tres empiezan por "d").
Yo no digo que no pueda haber quien piense que la derecha, en nombre de Dios, ha provocado grandes desgracias. Ese no es el caso de hoy. Lo que sucede es que cuando uno ataca de una forma tan demagógica los valores de una parte de la sociedad con la que debe convivir de forma pacífica y democrática, debe por lo menos argumentar su acusación en algo un poco más sólido, algo sobre lo que se pueda discutir.
La connivencia del estado franquista con la alta jerarquía iglesia católica es un argumento que, si alguien quiere, puede rebatir apoyándose en gestas más laudables de la misma iglesia, pero que, en cualquier caso, tiene base y fundamento. Pero admitir que si los terremotos que suceden en el mundo, o cualquier otra desgracia natural, es debido a la voluntad de un Dios todopoderoso, pero que como es de derechas, es cruel y sanguinario es una bajeza difícil de superar.
Probablemente alguien quiera argumentar que el dibujante está en pleno derecho de expresarse libremente. Y sin duda lo está. Pero esta viñeta no es expresar una opinión, al menos una opinión democrática. Esta viñeta lo que quiere decir es que el dibujante desprecia a los creyentes en Dios, y a los votantes de derecha, simplemente por serlo.
Se que el dibujante no cree textualmente lo que afirma. Se que no piensa que existe un dios ultraderechista que ha enviado deliberadamente estos terremotos como una plaga bíblica sobre Haití y Chile. Se que el dibujante quiere hacer algún tipo de metáfora que no acabo de entender muy bien, en la que quiere unir los tres conceptos (Dios, derecha y desgracia), o burlarse de la derecha creyente por no saber dar respuesta en términos racionales a la pregunta de por qué existe la fatalidad. Pero en cualquier caso, me parece que la viñeta en cuestión es totalmente despreciable, y estoy seguro de que la mano que le dio forma y color, no se movía por casualidad.
Triste Erlich, y triste El País.
Subscribe to:
Comments (Atom)