Tuesday, September 25, 2012

Otra vez lo mismo

No soy yo precisamente el adalid del actual sistema político. No creo yo que la democracia sea ni de lejos perfecta, y tengo claro que las mayorías no necesariamente son sabias, ni mucho menos. Pero hoy por hoy, echando un vistazo alrededor y viendo lo que hay, considero que vivir en una democracia parlamentaria es, en términos generales, la mejor situación posible.


Y para mí, vivir en una democracia incluye disfrutar de sus posibilidades, como la libertad de expresión o el derecho de reunión, pero también participar de sus estructuras y procedimientos. Lo uno sin lo otro no tiene sentido. Aprovecharse de las ventajas que ofrece para situarse fuera de ella y contra ella es algo que han venido haciendo durante décadas gente tan simpática como los asesinos terroristas de ETA que cuando eran detenidos denunciaban sistemáticamente a sus captores por torturas y malos tratos.

Así pues, no me parece ético aprovecharse de las ventajas de nuestro sistema para cargar anónimamente contra él y tratar de imponer una idea única sin someterse al escudriño de las urnas.

Nuestros políticos, a los que mayoritariamente no admiro, tienen no obstante en su haber la valentía de dar la cara. La cara dura, seguramente, pero la cara a fin de cuentas, a expensas de que en cualquier momento alguien se la pueda partir. Necesitan plantear un ideario y una estrategia, normalmente de una forma vaga y ambigua, pero suficiente como para que la gente les escoja a ellos y no al rival. Y si luego no cumplen con lo prometido nos conceden al menos el desagravio de poder llamarlos mentirosos y sinvergüenzas, y poco más.

A todos los partidarios de la democracia que hoy se manifestarán en persona o en espíritu en Madrid, les preguntaría yo que de qué clase de democracia son partidarios, si de la que se vota en las urnas, o de la que se impone con demostraciones de fuerza.

Hace menos de un año en España hubo unas elecciones y todo el que quiso pudo expresar su opinión a favor o en contra del gobierno y de los poderes establecidos. Salvo un pequeño porcentaje de gente que voto a partidos minoritarios, la inmensa mayoría o no se molestó en votar, o votó a los de siempre (PP, PSOE, IU, CiU, etc.). Para mí eso es la expresión genuina de que los ciudadanos mandamos y tenemos lo que queremos. Así que ¿a qué viene ahora tanto cuento reivindicativo y tanta pamplina?

Lo que yo veo es que unos cuantos ciudadanos, puede que unos pocos o decenas de miles, van a intentar erogarse la representatividad de toda la nación para tratar de imponer de forma anónima unos postulados muy concretos y muy orientados hacia políticas muy de izquierdas (intervencionistas, libertarios, ácratas, sindicalistas y proteccionistas) contra cualquier expresión liberal o conservadora, por muy avalada que esté por millones de ciudadanos que se han tomado la molestia de votar.

Habrá quien de verdad se lo tome en serio, habrá quien aproveche para echar unas risas, y por desgracia, es lógico pensar que, aprovechando el barullo, los cabestros de siempre, los macarras de siempre, los cobardes de siempre, intenten armar de las suyas y empeorar aún más la situación de todos.

Pues no, a mi no me representan, y las leyes me amparan para que los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado adopten todas las medidas que legalmente tengan en su mano para evitar que quienes voluntariamente se sitúan fuera del sistema democrático, atenten contra las instituciones constitucionalmente establecidas, bien sean los órganos de representatividad, la propiedad privada o la seguridad y el orden público.

Y a todos los instigadores de este tipo de movimientos, les diría que sean valientes, que den la cara y que defiendan sus ideas a cara descubierta y en las urnas, y que intenten ser capaces de poner en orden toda esa amalgama de idearios que tanto circulan por estos ambientes, les pongan nombre y apellidos, y traten de conseguir que la mayoría los conozca, los comprenda y los apoye, y entonces, que entren al congreso y se sienten dentro como miembros de pleno derecho.

Tuesday, April 03, 2012

Don Antonio Mingote




Personalmente Mingote siempre me ha parecido una persona entrañable. He disfrutado muchísimo sus ilustraciones, tan expresivas y tan personales, su sentido de humor a medio camino entre la greguería y el disparate, pero siempre tan humano y sensible, con una educación y un respeto total, con una gracia tan castiza y un amor por el idioma que lo hacía único.Sin duda a lo largo de su vida Mingote h...a recibido numerosos premios y reconocimientos, a mi modo de ver encumbrado por el nombramiento como académico de la Real Academia Española, pero debería haber recibido muchos más. Debería haberlos recibido todos.Mingote era con total seguridad un hombre de principios, de esos que quedan pocos ya, pero que desde sus posicionamientos y convicciones férreas, supo escuchar, defender y respetar a todos, repartiendo de vez en cuando algún capón con alguna de sus críticas, pero con una audacia y un buen gusto que evitaban cualquier síntoma de mal encaje. Un hombre que también supo reconocer y denunciar, a su manera tan amable y contundente, la estupidez humana allí donde se encontraba, a uno y otro lado.Sinceramente, era un hombre al que admiraba y cuya pérdida me deja el regusto amargo de saber que podré seguir disfrutando de su fecunda obra toda mi vida, pero también de que ya haya publicado su última viñeta.Es reconfortante pensar que personas así pueden existir, flores entre la maleza.Esté donde esté, ¡gracias, Don Antonio!



Sunday, December 05, 2010

El chantaje intolerable

Me hace gracia la situación que se ha dado estos días con los controladores.

Por un lado, me resulta asombroso que gente adulta y seria, que vive cómodamente y que se supone tiene un sentido estricto de la responsabilidad, dada su profesión, se pongan de acuerdo en masa para comportarse como radicales huelguistas de las facciones más activas del anarquismo. Porque la huelga que han ejecutado sin previo aviso y en uno de los momentos de más intensidad del tráfico aéreo está hecha para hacer daño, para dinamitar el Estado y la convivencia cívica.

Espero sinceramente que se depuren todas las responsabilidades y que a estos señores se les haga pagar todo el daño que han causado, económico y emocional. Porque sea cual sea su reivindicación, por muy justificados que sean sus planteamientos, nada justifica lo que han hecho.

Todo el mundo tiene derecho a la huelga (o casi todo el mundo). Pero las huelgas se convocan anticipadamente, se establecen unos servicios mínimos y se llevan a cabo de forma ordenada. Lo que no es admisible es que un grupo de exaltados (millonarios, por cierto) se alíen para poner patas arriba un país, con la que está cayendo, y se vayan de rositas.

Pero dicho todo lo anterior, merece la pena pensar cómo es que esto es posible.

Yo no se qué hace un controlador, pero sea lo que sea, seguro que se puede aprender. No creo que los controladores aéreos de España sea un colectivo de superdotados con una cualidades rarísimas, muy difíciles de encontrar en el resto de la población. Tampoco se cómo se puede hacer uno controlador (¡Ay, si lo hubiese sabido!) y por eso deduzco que su mayor mérito debe haber sido estar en el lugar adecuado en el momento justo. Y eso tiene su mérito, no lo niego, pero eso no les da derecho a hacer lo que hicieron.

En cualquier caso, ellos tomaron esa decisión, e insisto, espero que asuman sus consecuencias, pero, ¿nadie sabía que eso podía pasar?

Leo últimamente en los periódicos que el PSOE le echa la culpa al convenio que firmaron durante el gobierno de Aznar. Una vez más vuelve a ser Aznar el origen de todos lo males, pero... ¿es posible que durante 7 años de gobierno del PSOE no hayan podido hacer nada? ¿Es que acaso se firmó el convenio con una vigencia de más de 7 años? ¿Y es que acaso ese convenio incluía una restricción al incremento de plantilla?

Todas las grandes empresas de España han pasado o están pasando por periodos de reajuste en el que las incorporaciones no se hacen a nivel de convenio, sino mediante empresas auxiliares en las que las condiciones laborales son muy diferentes, generalmente con jornadas más largas, menos sueldo, menos vacaciones, etc. No voy a poner nombres, pero seguro que esta situación le suena a muchos jóvenes licenciados de este país. ¿Es que acaso AENA, o quien sea que fiche a los controladores no ha sido capaz de hacer lo mismo? ¿Es que acaso AENA, o quien sea, no ha tenido tiempo de formar a nuevos controladores?

Yo imagino que pilotar un avión sea algo complicado, en lo que la experiencia es un grado, pero para un controlador que maneja una pantalla de ordenador, ¿no se les puede tener varios meses en simuladores, sometiéndolos a toda clase de perrerías, para que en un año o dos, estén a pleno rendimiento?

He leído hoy que el sueldo medio de un controlador ha pasado en los últimos tiempos de 350.000 EUR a 200.000 ¡¡de media!! y que en España hay unos 2.400 controladores. Estoy seguro de que entre los 4 millones y pico de parados que hay en España, encontraría al menos 4.800 candidatos adecuados dispuestos a formarse durante un año para ser controladores el que viene y cobrando 100.000 EUR, que ya está muy requetebién.

Pues entonces, vamos a tragar este año, y el que viene, por el mismo dinero, tendremos el doble de controladores, con lo que se acabó el exceso de horas y la sobrecarga laboral, y por tanto, controladores mucho más felices y frescos para hacer su trabajo. Y al que no le guste, a la calle.

Y si no, convertimos el curso de controlador en una enseñanza reglada universitaria y el próximo año tendremos a muchos más dispuestos a presentarse a un examen de ingreso para cobrar 50.000 o 60.000 EUR. ¿O es que acaso uno puede estudiar en la universidad para médico, ingeniero, abogado o economista, y no para controlador?

Pero si no hacemos nada, el año que viene estaremos igual y seguiremos en manos de estos chantajistas. Así que señores del gobierno (de este y del próximo), pónganse las pilas y no nos vengan echando balones fuera, que en 7 años, han tenido tiempo de hacer algo, y si no, al menos, háganlo en el tiempo que les queda.

Wednesday, October 20, 2010

Nada importa

Basta con introducir las palabras "no habrá crisis de gobierno" para que cualquier buscador de Internet devuelva un montón de vínculos a noticias publicadas en todos los periódicos españoles hace apenas 3 días, haciéndose eco de las declaraciones explícitas de nuestro presidente de gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, indicando que el anunciado relevo del ministro Corbacho, no servirá de disculpa para acometer una remodelación más profunda del gobierno. Por ejemplo, La Vanguardia
Hoy, 20 de octubre de 2010, 3 días después, nuestro presidente, mal que nos pese, hace oficial una remodelación tan significativa de su gobierno como que:
1.- Desaparece la hasta ahora casi omnipresente vicepresidenta primera de la Vega.
2.- Desaparece el ministerio de igualdad, apuesta personalísima de Zapatero.
3.- Desaparece el Ministerio de vivienda, con el que los socialistas pretendían resolver un problema que sigue igual de mal para los aspirantes a independientes, y de cuyo germen ha surgido la peor crisis financiera de las últimas décadas.
4.- Reubica como ministra de exteriores a la que hace apenas unas semanas era la clara apuesta del presidente para disputar a Esperanza Aguirre las elecciones de Madrid (¿Quién sería nuestr@ nuev@ ministr@ de exteriores si Trinidad Jimenez hubiese ganado las primarias de Madrid? ¿Alguien mejor o alguien peor?)
5.- Desentierra a dos momias polvorientas como Rosa Aguilar (prodigiosa navegante) y Ramón Jauregui (desterrado hijo de Eva)
6.- Eleva a los altares ministeriales la simpatía interplanetaria de Leire Pajín, indemne a los tejemanejes de Benidorm.

No tengo muy claro qué entenderá nuestro presidente por "remodelación profunda", pero ¡vaya!, si fuese un poco mal pensado, entendería que nuevamente, Zapatero ha mentido.

Mentido y vuelto a dar otro volantazo, desdiciéndose de sus apuestas, renunciando una vez más a sus irrenunciables principios, confiando los asuntos de gobierno a los que tienen como principal mérito la habilidad de dar palmas a quien reparte calderilla (Pajín, Jimenez, Aguilar...)

Y otra vez el país a pagar el pato. Para empezar por pagar pagar, es decir, pagar en efectivo. ¿Cuánto cuesta, en dinero contante y sonante, todo este cambio de ministerios y ministros, para los menos de 20 meses, que con mucha cabezonería por su parte, y mala suerte para España, podrá aguantar de presidente Zapatero? ¿Qué vamos a conseguir con ello?

Es revelador el artículo que publica hoy El País, en el que un funcionario del extinto ya ministerio de igualdad, a la pregunta de ¿y ahora qué? declara que "Pues como cuando se creó. Nos cambian de lugar y ya está"

Pues eso, una mentira gorda y unos cuantos millones de gasto después, esa es la situación: el mismo perro con distinto collar.

Sin embargo, de todo esto nada importa cuando uno lee noticias tan terribles como ésta, y no puede más que por un momento imaginarse en la piel de ese padre. No puedo dejar de sentir un nudo en la garganta. Ojalá pueda encontrar algún consuelo en su vida.

Tuesday, September 21, 2010

El Mundo Today

Hoy sólamente voy a incluir en este blog, por si alguien lo leyese alguna vez, una recomendación que cualquiera que tenga un mínimo de sentido del humor ácido, con toques negros, y sea aficionado al esperpento no puede dejar pasar. Una recomendación para horas de sinsentido desternillante. Sin duda alguna, el mejor diario del planeta y sus alrededores.

http://www.elmundotoday.com/

Tuesday, July 13, 2010

Que no jodan...

Hace menos de 48 horas que España ganó el mundial de fútbol, apenas hemos tenido tiempo de que nuestros jugadores regresen de Sudáfrica y sean recibidos entre aclamaciones populares y elogios generalizados, y ya he comenzado a escuchar las primeras tergiversaciones de las celebraciones de los distintos protagonistas, para intentar sacar una lectura en clave de política territorial que sirva para defender los intereses torticeros de los diferentes analistas.

Por favor, la selección española ha tenido un comportamiento brillante en lo personal y en lo deportivo. Los jugadores se han comportado con una exquisita corrección en el campo de fútbol, dejándose la piel del primero al último. En ningún momento se han visto actos o gestos de falta de compañerismo o violentos con el rival, y hemos cosechado un éxito sin precedentes en nuestra historia, que ha mantenido en vilo a la inmensa mayoría de la población española. Eso debería ser todo.

Pero no. Si fuese un cadáver, aún estaría caliente y ya estarían algunos empezando a escupir sobre su tumba. Por favor, que no jodan. Que nadie intente ir más allá y buscar teorías conspirativas de presiones interesadas auspiciadas desde los poderes fácticos locales para manipular las reacciones instintivas de unos deportistas millonarios y archiconocidos, pero muy jóvenes y excitados por la victoria. Que nadie le de más pábulo a quienes intentan buscarle los tres pies al gato, y dejemos las cosas como están, un gran éxito celebrado por muchísimos.

De otra forma, lo único que conseguiríamos sería mediatizar a estos jugadores y los del resto de selecciones, e impedirles ser naturales en sus celebraciones y desempeños públicos y anular en el futuro cualquier posibilidad de volver a disfrutar como lo hemos hecho estos días.

Los jugadores de la selección son únicamente deportistas y no deben ser reclamados como ejemplo de algo que no les compete, y mucho menos por quienes día a día sí deberían ser ejemplo de convivencia y civismo, como la clase política y los medios de comunicación. Que no nos roben lo que es de todos y funciona.

Asi que enhorabuena a todos y cada uno de los campeones del mundo, que lo celebren y que pronto puedan volver a darnos más alegrías.

Tuesday, June 08, 2010

Cambiando el chip

Hoy no ha sido un buen día. El tiempo se ha torcido malamente y es un martes alunesado después de un fin de semana de tres días. Además por culpa de la huelga de funcionarios no he podido desquitarme nadando unos largos en la piscina municipal, así que en vez de hacer deporte y régimen, me he comido una hamburguesa del McDonalds.

Sin embargo hoy he estado pensando sobre las cosas que están pasando y he decidido que no puedo seguir así, que tengo que cambiar el chip.

Lo malo de esta crisis tan mediática es que la avalancha de información no tiene a todos con la lengua fuera interpretando datos, analizando los índices bursátiles, esperando por los últimos informes del Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional, como si todos esos datos nos hubiesen importado en algún momento. Los medios nos imponen nuevamente nuestra prioridades.

Pero no. Yo ya no compro más motos.

Siempre he sido una persona muy pragmática y he pensado que en la vida es imposible nadar a contra corriente permanentemente. Por eso hay que terminar aceptando los hechos como son, y buscando la forma de amoldarse lo mejor posible a la realidad de cada momento, sea la que sea. Por pensar así, aveces me han acusado de conformista, y puede que lo sea, pero es que ya no le veo sentido luchar contra lo que son hechos consumados. Desde hace años me he basado en un principio muy sencillo, pero muy útil para el día a día; las cosas son como son, y no como nos gustaría que fuesen. En el momento en que uno asume la realidad y deja de hacer elucubraciones sobre cómo podrían ser las cosas si fuesen de otra manera, empieza a aceptarlas y a adaptarse, que son las condiciones necesarias para ser feliz.

Pues bien, la crisis es una realidad. El paro es una realidad. La bajada de sueldos a los funcionarios una realidad. Y ahora, la patronal plantea también una bajada similar de los sueldos de los empleados del sector privado, que será una realidad en breve, si no lo ha sido ya. Sin duda la sociedad está en crisis, la economía no levanta cabeza, y como nos empiezan a anunciar desde los estamentos oficiales, las cosas van a cambiar de ahora en adelante.

Yo creo, estoy convencido, de que llevamos años viviendo por encima de nuestras posibilidades, y ahora estamos condenados a abrir los ojos y darnos de bruces con la realidad. Claro, dar pasos atrás es difícil, pero es que en ocasiones, no queda otra. Pero hagamos abstracción de lo que nos venden en los mass media y pensemos, en términos absolutos en nuestra realidad.

Generalizar siempre es erróneo, pero si pensamos en España como país, tenemos que darnos cuenta de que seguimos viviendo años luz por encima de cómo viven tres cuartas partes de la humanidad, cuando lo único que la mayoría de nosotros hemos hecho para merecer dicho privilegio ha sido nacer donde hemos nacido. Ni somos más listos, ni más trabajadores, ni tenemos mejor voluntad ni hemos aportado nada tangible a la sociedad. Sé que habrá quien piense que yo, que tengo un puesto de trabajo y un sueldo razonable hablo desde una posición fácil, pero la realidad es que en España nadie se muere de hambre.

Pero lo que más me ha hecho reflexionar ha sido esa afirmación del Primer Ministro británico, David Cameron de que la crisis cambiará el modo de vida de los británicos durante años. Y es cierto. Hay que asumir que ya toca un cambio de paradigma.

Llevamos ya varias décadas, casi un siglo con una sistema estable, en lo económico y en lo social, basado en un liberalismo más o menos moderado, y un status quo económico que tal vez esté tocando a su fin. En los últimos tiempos han aparecido nuevos "players" mundiales que reclaman su posición de privilegio vía una mayor capacidad económica:

  1. China es el principal acreedor de USA

  2. Otros países como Brasil reclaman un sillón entre los poderosos

  3. Las potencias europeas han perdido sus colonias y su empuje competitivo

  4. El sudeste asiático y la India se están convirtiendo en las fábricas del mundo

  5. En lo social, el cisma entre cristianismo/judaísmo e Islam crece y crece

  6. El petróleo amenaza con acabarse (una vez más)


En definitiva, es el mundo el que está en crisis, no sólo la economía, o los bancos. Si pensamos que hace casi un siglo, la anterior crisis social que resultó de la revolución industrial terminó como terminó, yo ya me doy con un canto en los dientes si todo lo que resulta ahora es una rebaja en los sueldos.

Recordemos que hace cien años, más o menos, el mundo atravesó por una sucesión de crisis sangrientas y dolorosas, que duraron caso medio siglo. La revolución china, la revolución rusa, las guerras mundiales, la guerra civil española, el fascismo, el stalinismo, etc. Cientos de millones de muertos en todo el mundo en un proceso que aún hoy mantiene sus vestigios en países como Cuba.

Si esta crisis se salda con un nuevo orden mundial estable y que únicamente se cobre parte de los sueldos de los europeos, bienvenida sea. Yo lo que quiero es seguir disfrutando de mi familia, ver crecer a mi hijo y seguir viendo salir el sol por las mañanas. Y esos son gustos baratitos. Si me muero sin poder conocer Fiyi o las Seychelles nada más que por la televisión, ¡qué le vamos a hacer!

Así pues he decidido desentenderme del pesimismo oficial que desde los medios de comunicación nos transmiten. La crisis no es cosa mía. Yo seguiré haciendo mi trabajo lo mejor que pueda, y disfrutando de lo que me pueda permitir, en vez de agobiarme por lo que no consigo. Lo mejor de esta vida no lo paga el dinero y sería una pena valorarlo sólo cuando se haya perdido.

Por tanto, ánimo a todos, a disfrutar de la lluvia.

Cacharritos

¿Cómo puede ser posible que, con la que está cayendo, una de las principales noticias de todos los periódicos de España de hoy, sea el lanzamiento del nuevo modelo de iPhone, y que si tiene cámara de fotos o pantalla de alta definición?

Monday, May 31, 2010

¿Por qué a ellos sí?

Reconozco que no soy un gran apasionado del fútbol, y por eso a lo mejor, esta noticia que he encontrado hoy me ha parecido especialmente indignante.

Al parecer, hay un equipo de fútbol en Valencia que tiene una deuda de 90 millones de euros que le ha forzado a declarar un concurso de acreedores y amenaza con la quiebra. Esta situación debe ser sin duda muy conocida para multitud de empresas españolas de pequeño, mediano y gran tamaño, sobre todo en los últimos meses. Seguramente a Valencia también haya llegado la crisis, y muchos empresarios y autónomos hayan tenido que echar el cierre, dejando a gente en la calle con un futuro bastante incierto, y teniendo que sacar adelante familias, hipotecas, y demás.

Lo que seguramente a todas estas víctimas de la crisis no les resulte tan familiar es que un Ayuntamiento acuda raudo a su rescate, recalificandoles unos terrenitos de su propiedad para que puedan venderlos, o al menos, valorarlos, a varias veces su precio de adquisición, y así sanear sus cuentas.

Me pregunto qué pensarán hoy, quienes lean esta noticia en el periódico y estén amenazados de embargo, o hayan perdido ya sus casas por no poder hacer frente a la hipoteca por haberse quedado en el paro.

Habrá quien piense que estoy siendo un demagogo, pero la realidad es tozuda y día a día nos desayunamos con las cifras del paro y los millones de tragedias cotidianas que hay detrás. Y es que además, desconozco cuál es el caso concreto, pero todos sabemos cómo se las gastan los clubes de fútbol en España, qué sueldos pagan, que deudas tienen y cómo se les permiten cosas que a cualquier otro ciudadano contribuyente ni se le ocurriría plantear.

Si el Ayuntamiento hubiese recalificado estos terrenos para ayudar a un amiguete del alcalde, todos estaríamos hablando de pelotazo y de corrupción, pero como es un club de fútbol, se le pasa.

Y lo peor, no es el primer caso, ni será el último. Ni mucho menos. Quien más quien menos, todos los equipos de fútbol de casi cada ciudad y pueblo de esta piel de toro ha tenido su oportunidad. Y así nos van las cosas.

A ver si por lo menos ganamos el mundial.

Thursday, May 27, 2010

¿Pendientes de un voto?

A tenor del cariz del debate político de los últimos tiempos, y de la grave situación a que nos enfrentamos, la votación de hoy en el congreso de los diputados para ratificar la aprobación del Real Decreto que fija los recortes en el gasto público anunciados hace unas semanas por el presidente Zapatero, es sin duda uno de los momentos más críticos y decisivos para marcar el futuro de España en los próximos años.

Por las diferentes reacciones desde los diferentes ángulos de la opinión pública y sectores especializados, estas medidas que se pretenden aprobar no son baladíes, y su conveniencia o no, puede implicar consecuencias de muy hondo calado para la economía, el desarrollo y el empleo de este país durante toda la década.

En estas condiciones, se nos presenta una nueva incongruencia incomprensible de nuestro sistema político. Resulta que el resultado de esta votación tan determinante, tan crítica, tan decisiva e importante, puede depender de algo tan aleatorio como una enfermedad repentina de un diputado o un error a la hora de consignar un voto.

Al parecer, todo depende de un voto. Pero no sólo porque haya un ajuste muy cerrado entre las diferentes opciones políticas representadas en la cámara, no. Todo depende de un voto porque si hoy, un diputado o diputada que no conoce nadie, al que nadie ha escuchado hablar, que salió elegido con el número 50, 60 o más de una lista de la que la inmensa mayoría de los votantes únicamente conoce los cuatro o cinco primeros nombre, con suerte, si hoy insisto, ese diputado se duerme por la mañana, tiene una avería yendo al congreso, sufre una repentina diarrea o es tan torpe como para no acertar en el botón adecuado, el destino de España puede cambiar de cabo a rabo.

¿Qué sentido tiene esto, en un país en el que los nombres de los diputados no tienen ninguna relevancia, porque lo que se votan son listas cerradas? ¿qué encaje tiene que un político desconocido, al que nadie ha oído hablar para saber lo que piensa, tenga en sus manos el destino de España, al menos sobre el papel?

Si hoy algún diputado socialista, por ejemplo, decidiese que no está conforme con las medidas adoptadas por el gobierno y decidiese votar en contra, ¿qué sucedería? Seguramente se montaría un gran revuelo, los principales partidos políticos se acusarían de mil y una indecencias, pero la votación sería legal y el Real Decreto no se aprobaría. Posiblemente la bolsa se hundiría, la crisis se agravaría y sería inevitable convocar elecciones generales. Al diputado le expulsarían del partido, pero no perdería su acta y podría seguir votando nuevas medidas.

Si estamos votando listas cerradas, el voto de los partidos debería ser unitario y proporcional a su resultado electoral, sin necesidad de que detrás de cada voto haya un diputado con despacho, sueldo, dietas, asistentes, posibilidad de equivocarse e intenciones desconocidas. Todo se simplificaría muchísimo. Cada partido tendría un representante o dos, y toda la infraestructura de soporte a su cargo que le diese la gana. Llegado el momento se reunirían, discutirían lo que tuviesen que discutir, y votarían cada uno con su representatividad, y todos felices. Sin errores, sin bajas por enfermedad, sin transfuguismo.

Porque si no, además, tal vez estemos haciendo que ese diputado o diputada, tenga que someter su conciencia al dictado de un partido, y enfrentarse al dilema de votar en lo que cree, o en lo que le mandan. Pero si admitimos que un diputado vote en conciencia, deberíamos ser capaces de escoger qué conciencia queremos que vote. Y eso pasa por las listas abiertas, donde el elector pueda votar a las personas, y no a los partidos.

Así pues, yo reclamo para este país, o listas abiertas o la disolución del congreso de los diputados. Mientras tanto, yo, VOTARE EN BLANCO.

Wednesday, May 19, 2010

¡Ay!, ¿quién maneja mi barca?


En la edición de hoy, 19 de mayo de 2010, de La Nueva España, pueden leerse simultáneamente tres noticias distintas con los siguientes titulares:

1. Zapatero plantea subir impuestos a las rentas altas
2. Corbacho: ´Ninguna propuesta contempla subir impuestos´
3. Las vicepresidentas no se ponen de acuerdo sobre el incremento fiscal a las rentas altas

En épocas de crisis como esta, lo que se necesita es un gobierno con una idea clara que genere un poco de confianza. No se si será bueno o malo subir impuestos o bajarlos, pero lo que está claro es que el gobierno debería decidir qué rumbo escoger.

Thursday, May 13, 2010

Crónica de una muerte anunciada (y no cumplida)


Hoy ha llegado el día en que se debería haber certificado el fallecimiento político del presidente Zapatero.
Si él hubiese tenido un ápice de dignidad, debería haberse abierto las entrañas con una katana (siempre en sentido figurado) como hacían los samurais antes que vivir en la deshonra.
Complementariamente, si la sociedad civil pintara algo en esta democracia, deberíamos haberle echado a patadas, sin derecho a pensión vitalicia y condenado a trabajos perpetuos en favor de la comunidad.
Pero lamentablemente, no sucede ni lo uno ni lo otro, y llegado el día de la muerte anunciada por tantas crónicas, nuestro protagonista sigue vivo y dispuesto a seguir aferrado a su poltrona.

Después de las medidas anunciadas hoy por el presidente de gobierno, me había planteado realizar una investigación de hemeroteca para recapitular sobre las sucesivas estretegias seguidas por ZP en este asunto, pero no creo que haga falta. Todos lo sabemos de sobra.

Cuando la crisis de las subprimes empezó a salir a flote en Estado Unidos, y se empezó a vislumbrar la situación de falta de garantía de los créditos concedidos por la banca mundial (en términos macro), que se había extendido por todo el sistema financiero mundial, muchos expertos comenzaron a mirar con mala cara a aquellos países que habían utilizado mayoritariamente el recurso de la financiación ajena para potenciar sus economías. España era un ejemplo de deuda, y además no para la financiación de bienes de equipo o infraestructuras productivas, sino de créditos al consumo, que era el que había tirado de la producción, de manera muy importante del sector inmobiliario.

En aquellos momentos, con la inercia del desarrollo de los años anteriores, y con la proximidad de unas elecciones generales, pese a que todos los indicadores empezaban ya a apuntar hacia abajo, el señor ZP insistía no sólo en negar la crisis y cualquier riesgo de la economía española, sino en sacar pecho diciendo que nuestro sector financiero era la envidia del mundo, y que España se estaba convirtiendo en una de las principales economías mundiales, habiendo superado claramente a Italia, y amenazando seriamente la posición de Francia. Para pagar su afán de gran humanista, pese a que todos los expertos recomendaban prudencia, el señor ZP se dedicó a repartir dinero alegremente, como si de Robin Hood se tratase, dilapidando el superávit de la Seguridad Social.

Una vez que hubo ganado las elecciones, siguió negando la mayor, diciendo que en España no teníamos que temer a la crisis, que nuestra economía estaba totalmente saneada y que únicamente estábamos sufriendo una desaceleración coyuntural que pasaría pronto. Sin embargo, al cabo de un par de meses la situación ya es insostenible y ZP se ve obligado a reconocer, primero de pasada y luego abiertamente, la situación de crisis, pero achacándola al efecto arrastre de la economía mundial, y señalando que nuestra situación es ventajosa comparativamente con otras economías de nuesro entorno. Sin embargo, poco después se ve obligado a avalar con 100.000 millones de EUR la deuda contraída por las entidades financiera de España.

En aquellos momentos el paro no llegaba a los 3 millones de parados, y ZP ya decía que estábamos en el buen camino. Como seguía defendiendo que la crisis era fruto de la situación mundial, que España estaba situada en una posición ventajosa y que sin duda volveríamos a la senda del crecimiento en el vagón de cabeza de las economías mundiales, estaba convencido de que lo único que deberíamos hacer era aguantar el chaparrón como fuera y esperar a que escampase. Eso significaba tirar de déficit, endeudarse más y más saltándose todos los criterios de control de la Unión Europea, ya que luego recuperaríamos fácilmente nuestra buena situación. Así se idea el Plan E, que supone el desembolso de miles y miles de millones en gasto público para mantener artificialmente el nivel de empleo, en base a recolocar preferentemente a los desempleados de la construcción en obras públicas de dudosa necesidad. Así, en medio de una crisis feroz, el gobierno español apuesta por una inversión sin precedentes en la renovación de aceras, parques y jardines que nos convierte en el país arruinado más bonito y más agradable para que, unos meses después, ya cuatro millones de parados puedan pasar sus lunes al sol.

Así llegamos a abril de 2010, con más de 4.100.000 parados, lo que supone una tasa de más del 20% de la población activa (1 de cada 5 españoles en condiciones de trabajar no tiene empleo) pese al Plan E, a la reiterada insistencia por parte del gobierno en que lo peor de la crisis ya había pasado y con un déficit público del 11,2% del PIB a finales del 2009 (cuando en 2006 teníamos un superávit del 2%) VER NOTA.

Lo grave de la situación es que además de la deuda pública, la deuda privada supone un volumen inaceptable, de casi 4 veces el PIB, y una parte importante de la misma vence a lo largo de este 2010, por lo que los países ahorradores han exigido al gobierno español (igual que hace unos días al griego) un esfuerzo ahorrador en el sector público y un plan de futuro. Y no se andan con zarandajas, ya que lo que está en juego es el dinero de los ahorradores del mundo. De gente que sí ha hecho sus deberes y que lógicamente, no van a soltar miles de millones a fondo perdido. Y entonces le aprietan las tuercas a ZP, que no se ve en otra opción que la de sacar dinero de debajo de las piedras, y que de la noche a la mañana, saca estas medidas que suponen, según sus expectativas, un ahorro de 15.000 millones de euros entre 2010 y 2011, pero, ni esa cantidad de dinero es suficiente, ni las medidas han sido lo audaces que la situación requiere.

¿Qué se le ha ocurrido a ZP? Pues ya lo sabemos. Recorte a los sueldos de los funcionarios (a los que se lo había subido el año pasado un 3%), congelación de las pensiones (¿Y qué pasa con el Pacto de Toledo?), recorte de la inversión pública en unos 6000 millones de euros (¿Y si no hubiésemos gastado tanto en aceras y jardines? ¿Y qué impacto tendrá esto en nuestra competitividad futura?), rebaja de los precios de los medicamentos genéricos y dispensación de los mismos en función de las necesidades del tratamiento (se espera ahorrar más de 1000 millones de Euros…), eliminación del cheque bebé, de 6 meses del pago de dependencia y de 600 millones de ayuda al desarrollo (todos estos aspectos desarrollados por el propio ZP y vendidos como conquistas sociales).

En definitiva, que ha tenido que dar media vuelta y reconocer implícitamente que su política hasta hoy no ha servido de nada. No sólo hemos perdido dos años, sino que este tiempo hemos ido en la dirección equivocada, lo que nos ha llevado a un pozo aún más hondo y oscuro.

¿Pero qué pasa con los 3 o 4 niveles de administración del estado? ¿Qué pasa con el ingente número de cargos públicos que crecen como setas al calor de las competencias transferidas a las autonomías sin orden ni control? ¿Qué pasa con los miles de millones que se gastan en subvencionar molinos de viento y granjas solares que producen por las noches, para ser lo más verdes del mundo? ¿Podemos permitírnoslo? ¿Qué hay de los miles de millones con que se subvencionan organizaciones privadas de fines variopintos, o artistas que no le interesan a nadie? ¿Qué pasa con las televisiones públicas que compiten con la respetable y deseable iniciativa privada a base de déficit público? ¿Por qué seguir pagando a millones de desempleados que se quedan en casa, que no se reciclan o que llegan a rechazar determinados empleos? ¿Por qué no se les endurecen las condiciones o se les pide algo a cambio, como esfuerzo y aprendizaje? ¿Por qué no mete mano a todo esto y mucho más?

Señor ZP, tenga un poco de dignidad, presente su dimisión, renuncie a cualquier tipo de pensión o sueldo público, y convoque elecciones para que los españoles podamos expresar claramente nuestra opinión.

Wednesday, April 14, 2010

La insoportable levedad de la coherencia

Ya está otra vez el lío armado. Esta vez, es a costa de Garzón y su juicio. Ya estamos otra vez en este país de chichinabo, en esta monarquía bananera que aún responde tímidamente al nombre de España, con la casa patas arriba por no saber medir nuestras palabras, ni ser coherentes con nuestras afirmaciones.

Se nos llena la boca hablando de democracia, de que España es un país democrático, del respeto a las instituciones, pero a las primeras de cambio que el sistema da un resultado que no es conveniente a los intereses de cada uno, ¡zaca! a echar pestes contra todo.

Está claro que todo el mundo tiene el derecho de creer en lo que más le apetezca, y de defender a quien considere que hace cosas correctas y justas, y por tanto, no podemos esperar que ante este asunto de la imputación por prevaricación al juez Garzón, que en tantos berenjenales se ha metido, no vayan a surgir por todos lados partidarios y detractores.

Pero a determinados niveles, si bien se sigue disfrutando del derecho a la libre opinión, se debe obrar y opinar con una mayor responsabilidad de estado.

Vamos a ver. A todos nos pueden, en un momento dado acusar de algo. La suerte, y la ventaja de vivir en un estado democrático de derecho es que, ante esa acusación, lo suyo es que un juez instruya una causa, y en caso de que estime la existencia de indicios razonables de delito, inste un procedimiento en el que se impute al sospechoso. Este sospechoso contará en todo momento con la presunción de incencia, por lo que, quien acuse, por la vía que sea, debe demostrar la culpabilidad del acusado, quien en todo momento conocerá los delitos que se le imputan y tendrá garantizada la defensa legal de sus derechos. Y en caso de duda, se le declarará inocente, o al menos no culpable. Y además, si se le declarase culpable, tendría todavía el derecho de reclamar la revisión del caso a una instancia superior.

Ese es, más o menos, el funcionamiento de nuestro sistema jurídico. Y a eso tenemos que atenernos si consideramos que la democracia y nuestro ordenamiento jurídico merecen la pena. Porque si ya de mano asumimos que eso no es así, entonces apaga y vámonos. Estaríamos poniéndonos a la altura de otros regímenes totalitarios, en los que no se respeta la libertad ni el derecho.

Ateniéndonos, pues, a esto, es razonable que los representantes diversos de la sociedad, que gozan del privilegio de ser escuchados y sus opiniones difundidas en los medios por ser lo que son, y no por llamarse Pepe o Manuel, puedan expresar sus apoyos a discreción. Pero se les debería exigir un mayor respeto por las Instituciones.

El juez Garzón, al igual que al macarra del barrio, o al estafador de turno, tendrá un juicio justo y con todas las garantías. Y si ha cometido un delito, tendrá que responder, como cualquier hijo de vecino. Y de eso, deberiamos alegrarnos todos, independientemente de que cada uno crea que saldrá inocente o culpable. Lo que cuenta será la sentencia, y esa será dictada con todas las garantías constitucionales. Y precisamente de eso, quien más debería saber sería el ropio juez Garzón.

Por tanto salir ahora vociferando en los medios, acusando nada más y nada menos que al Tribunal Supremo de connivencia con el fascismo, de torturas y, no menos grave, de parcialidad e intencionalidad, es una falta de respeto, una falta de responsabilidad, y espero que haya quien opine que también un delito, para que quien haya proferido tales acusaciones gratuitas, pueda experimentar en su propia piel que lo que dice no es cierto.

Monday, March 15, 2010

Otro triste ejemplo

El pasado 15 de septiembre, publiqué una nota respecto a la posible incorporación del padre de la niña Mari Luz Cortés (tristemente asesinada por un deprevado) en las listas de UPyD como candidato a la alcaldía de Huelva.
Hoy me he enterado de que este señor, que recientemente hizo pública su salida del PSOE, se ha incorporado al PP como asesor en temas de justicia y que hoy ha estado reunido con Rajoy, Javier Arenas y el alcalde de Huelva en la sede nacional del PP, donde (¡cómo no!) los periodistas gráficos de los diferentes medios de comunicación fueron citados con el fin de inmortalizar el evento.

Las pocas dudas sobre el caracter populista y demagógico de nuestros políticos (de todos) que aún podía mantener, ya sin duda se me han despejado.

El PP en este caso, ni siquiera es original, porque ya hace unos meses se le adelantó UPyD, y ya hace algunos meses más, los líderes del PSOE recibieron a este hombre para escuchar sus demandas y no hacerle ni puñetero caso, eso sí, expresándole todo su dolor y solidaridad.

Este señor, Juan José Cortés, hace bien en aprovechar cualquier oportunidad para hacer oir su voz, y después de lo que pasó, diga lo que diga, tendrá, como mínimo, mi comprensión. Pero todos los demás que lo están utilizando para salir en la foto, para quedar bien y no hacer nada, tendrán siempre mi desprecio.

Ni Rajoy, ni ZP, ni Rosa Díez, necesitan reunirse con este señor para saber lo que piensa, que bastante claro es en las entrevistas que concede en los medios. Y si realmente quieren saber algo más de él, no necesitan reunirse tan fariseicamente delante de tantas cámaras. Seguro que les resulta mucho más productivo un pequeño despacho, más tranquilo y apartado. Pero sobre todo, si no tienen la intención de hacer nada al respecto, que no molesten, que no le tomen más el pelo, y que no nos lo tomen tampoco a los demás.

Pero sobre todo, a los que nos intentan hacer comulgar con ruedas de molino, largándonos porquería informativa día sí, día también, desde uno y otro lado, que no nos vendan la moto. Cuando dentro de unos meses o unos años nos pregunten a qué chupóptero ineficiente preferimos nombrar presidente, no les demos el placer de responderles. Bombardeémos sus webs con preguntas capciosas, forcémosles, al menos a que los que den respuestas sean ellos. Leámonos sus programas electorales y obliguémosles a cumplirlos a base de recordárselos un día tras otro.

Esta es la generación de la comunicación. Tenemos las herramientas y tenemos los canales. Aunque no nos vayan a hacer ni caso, usémoslos y que por lo menos no se piensen que estamos de su lado.

Monday, March 01, 2010

La viñeta de Erlich (El País, 01/03/2010)

Adjunto copia de la carta remitida a El País (cartas al director y al defensor del lector) en relación con la viñeta publicada hoy, lunes 1 de marzo de 2010, por el dibujante Erlich:

Quiero expresarle mi más profunda repulsa hacia la viñeta de ELRICH publicada hoy (01/03/2010) en El País. Tal vez no sea lo suficientemente inteligente como para entender su significado, pero me parece muy desacertada la idea de vincular los terremotos de Haití y Chile, a la voluntad de un Dios que "existe, y es de derechas". Es respetable cualquier disensión política y/o religiosa, pero publicar y dar cobertura a una afirmación tan falaz es demagogia de muy mal gusto. No voy a entrar en la discusión tan manida de las ideologías políticas ni de la moralidad de las religiones, pero no creo que ningún partido "de derechas", ni ningún miembro de la iglesia católica (o de cualquier otra) se haya alegrado de tan funestos acontecimientos, ni se haya postulado en contra de prestar de forma urgente toda la ayuda posible y necesaria en ambos casos. Por tanto creo que ni el hecho en si mismo de los terremotos, ni el alcance de sus consecuencias, tengan nada que ver con las ideas políticas y creencias religiosas del resto de la humanidad, y por tanto esa viñeta antes referida, supone un ataque gratuito e injustificado contra un sector de la sociedad, y por lo deliberadamente infundada, ignominiosa y tendenciosa supone, no un ejercicio de la libertad de expresión, sino un insulto y una manifestación totalmente opuesta a lo que debería representar la libertad democrática, que es el respeto a todas las ideas y posiciones.


Hasta aquí el texto de la carta, porque por motivos de espacio no es posible extenderse más en las cartas que uno envía a la prensa, pero como este blog es mío y puedo escribir sin límite, voy a explayarme.

Al amparo de la libertad de expresión, todos sabemos que hay multitud de caraduras que pretenden hacerse un nombre a base de provocar. Simplemente provocar.
Esto se da especialmente entre los pseudo artistas que no llegan a ningún lugar por su técnica, su creatividad o su genialidad, y se tienen que dedicar a insultar a determinados sectores, que a los ojos de la progresía culilamiente son, ¿cómo decirlo?, más retrógrados, más cavernícolas.

Ellos se denominan a si mismos, precisamente, provocadores. Se justifican defendiendo que el arte debe ser provocación, que el arte debe ser ruptura, que el arte debe ser transgresión. Y ellos mismos se sitúan en un plano superior, atribuyéndose esas cualidades.

Lo que no se dan cuenta es que el arte transgresor, el arte provocador y el arte rompedor es el arte que, cuando uno se lo enfrenta, te obliga a replantearte conceptos más profundos. Es el arte que no te deja indiferente, pero no por la vía de la ofensa gratuita o el puro morbo, sino por la vía de la conciencia. El arte transgresor es el arte que mueve conciencias, no el que calienta las orejas.

En esta línea estamos acostumbrados a ver de cuando en cuando supuestos artistas que deciden expresarse de una forma simplemente soez. Supuestos artistas que utilizan la vía del sexo o la violencia para despertar el morbo. Supuestos artistas que buscan lo moderno en presentar a Jesús como un gay, a María como una prostituta, o en crucificar un cerdo.

En esta línea va la viñeta de Erlich, que aprovecha las terribles desgracias provocadas por los terremotos de Haití y Chile para meter el cazo en la marmita de la falsa progresía de salón y colgarse una medalla por unir, en una sóla viñeta, los grandilocuentes conceptos de Dios, derecha y desgracia (curiosamente los tres empiezan por "d").

Yo no digo que no pueda haber quien piense que la derecha, en nombre de Dios, ha provocado grandes desgracias. Ese no es el caso de hoy. Lo que sucede es que cuando uno ataca de una forma tan demagógica los valores de una parte de la sociedad con la que debe convivir de forma pacífica y democrática, debe por lo menos argumentar su acusación en algo un poco más sólido, algo sobre lo que se pueda discutir.

La connivencia del estado franquista con la alta jerarquía iglesia católica es un argumento que, si alguien quiere, puede rebatir apoyándose en gestas más laudables de la misma iglesia, pero que, en cualquier caso, tiene base y fundamento. Pero admitir que si los terremotos que suceden en el mundo, o cualquier otra desgracia natural, es debido a la voluntad de un Dios todopoderoso, pero que como es de derechas, es cruel y sanguinario es una bajeza difícil de superar.

Probablemente alguien quiera argumentar que el dibujante está en pleno derecho de expresarse libremente. Y sin duda lo está. Pero esta viñeta no es expresar una opinión, al menos una opinión democrática. Esta viñeta lo que quiere decir es que el dibujante desprecia a los creyentes en Dios, y a los votantes de derecha, simplemente por serlo.

Se que el dibujante no cree textualmente lo que afirma. Se que no piensa que existe un dios ultraderechista que ha enviado deliberadamente estos terremotos como una plaga bíblica sobre Haití y Chile. Se que el dibujante quiere hacer algún tipo de metáfora que no acabo de entender muy bien, en la que quiere unir los tres conceptos (Dios, derecha y desgracia), o burlarse de la derecha creyente por no saber dar respuesta en términos racionales a la pregunta de por qué existe la fatalidad. Pero en cualquier caso, me parece que la viñeta en cuestión es totalmente despreciable, y estoy seguro de que la mano que le dio forma y color, no se movía por casualidad.

Triste Erlich, y triste El País.

Monday, September 28, 2009

Los Santos Inocentes

Desconozco cuántos inocentes pagaron con su vida el ataque, mezcla de miedo y venganza, que Herodes ordenó ejecutar contra los bebés de Belén para intentar librarse del Niño Dios, pero en España deberíamos empezar a replantearnos la conveniencia de cambiar la fecha de la conmemoración de tan trágico suceso, pasándola del 28 de diciembre al 26 de septiembre, porque sin duda, la nueva ley cuyo proyecto ha aprobado el Consejo de Ministros en dicha fecha, dejará un número muy superior de inocentes en el camino.
Según este (des)gobierno progresista, el progreso debe tratarse ir librándose paulatinamente del lastre que supone para el ser humano el respeto al esfuerzo, al trabajo, a la familia y ahora también, a la vida de los inocentes. Dios nos asista.

Friday, September 25, 2009

La paja en el ojo ajeno.

Cada día me siento menos esperanzado en el mundo. Esto pinta mal. Muy mal. Y los que se suponen que nos deberían sacar del lío son incapaces de la más mínima autocrítica, y claro, a base de echar balones fuera, poco vamos a conseguir.

El G20 se ha reunido en Estados Unidos y ha establecido las bases para la reforma del sistema financiero mundial, con el objeto de evitar que se repitan desmoronamientos en cadena como el que desde hace un par de años nos ha venido sumiendo en esta tremenda crisis de hoy en día. Los asesores de los presidentes y los ministros de economía de los principales factores económicos mundiales se han pasado meses devanándose los sesos tratando de encontrar las fórmulas más adecuadas para asegurar un equilibrio duradero. ¿Y a qué han llegado?

Pues han llegado a los consabidos lugares comunes sobre la necesidad de armonizar políticas encaminadas a un desarrollo sostenible y duradero, que huya de los fuertes vaivenes de la economía, tanto al alza como a la baja. Se comprometen a convertir el G20 en el Foro de referencia para la cooperación económica, en el que darán cabida a los países emergentes para potenciar su desarrollo.

También acuerdan revisar y sincronizar sus políticas energéticas, apoyando el desarrollo de las energías limpias, la transparencia y estabilidad de los mercados, encaminándose hacia un desarrollo más sostenible y "más verde".

Se emplazan para dos nuevas reuniones en 2010. Dos nuevos circos, uno en Canadá en junio y otro en Korea en noviembre.

Todo vaguedad y todo inconcreción y corrección política. La salsa de ZP.

Pero acuerdan algo más. Cito textualmente el prólogo de la declaración final de la cumbre:

"Acordamos asegurarnos de que nuestros sistemas regulatorios para bancos y otras empresas financieras ejerzan un estricto control sobre los excesos que llevaron a la crisis. Donde los comportamientos temerarios y la falta de responsabilidad condujeron a la crisis, no permitiremos un regreso a los mismos modelos de banca"

Yo no me he leído la declaración entera, pero si hacemos caso a la prensa, esto significa en una primera instancia, el acuerdo para limitar los bonus de los directivos de las grandes empresas financieras. Es decir, los banqueros son los culpables de la crisis y lo van a pagar. Ese es el mensaje que parecen querer hacer llegar a la opinión pública, los altos mandatarios mundiales.

En la nota publicada por el G20 no se hace ni una mínima mención a las posibles decisiones políticas equivocadas que se hayan podido tomar, ni a la connivencia del poder político con los tejemanejes de esos directivos de las empresas financieras, que inundaron el mundo de créditos fáciles, hinchando el precio de las cosas sin respaldarse en un valor real.

Según la nota, el G20 nos va a sacar de la crisis porque sólo ellos van a poder tomar todas las medidas necesarias, y porque todas serán las correctas.

Yo no quiero decir que la banca no haya tenido parte de culpa, pero la banca participa en un juego cuyas reglas definen los políticos. La banca hizo su negocio con su dinero, y los políticos vivieron al rebufo de la aparente prosperidad sin decir ni pío. Posteriormente los políticos fueron los que tomaron la decisión de respaldar con dinero público (dinero de todos) a las grandes corporaciones, haciendonos pagar por las malas, la falsa abundancia de la que disfrutamos en el pasado. A fin de cuentas, eso es redistribuir riqueza. Unos viven por encima de sus posibilidades, y luego lo pagamos entre todos.

A la banca nadie la podrá acusar de engañar a nadie. Hay que ser muy inocente para pensar que un banco o una caja de ahorros te concede un crédito para hacerte un favor en un momento complicado. Los bancos son empresas enfocadas en ganar pasta, que prestan un servicio a cambio de una retribución, que cotizan en bolsa y que presentan públicamente sus cuentas año a año. Los políticos sin embargo pretenden hacerse pasar por servidores y sufridos funcionarios. Abnegados defensores del bien público que renuncian a su propio futuro por el bien de un país, y que tienen la mala costumbre de presentar un presupuesto al inicio del ejercicio, pero no justifican su incumplimiento al final del mismo. Hay que ser igualmente inocente para creérselo, pero es lo que nos pretenden vender.

Cuando un parado podía acudir a una oficina de un banco y pedir un crédito para ir de vacaciones a América, o pagar una televisión de plasma de tropecientas pulgadas en 36 plazos sin interés y sin ningún aval, nadie se quejaba de los bancos. Mucha gente sin apenas oficio ni beneficio se lanzaba a consumir a todo trapo. Ahora, a los que entonces procuraban ahorrar e invertir, les toca pagar aquellos excesos.

Y los políticos que entonces se enorgullecían del crecimiento de sus países al albur del creciente endeudamiento, sin atreverse a introducir ninguna limitación en aquel momento, no fuera a ser que los votantes no lo entendiesen y decidiesen votar a otro, y que ahora endosan a los asalariados la rémora de tener que pagar todo aquel dispendio, esos políticos digo, son los que ahora cargan las tintas contra los bancos.

Y yo me pregunto, si hay que limitar los bonus de los directivos, ¿qué tenemos que hacer con los de los políticos? Si se quiere que los bancos implementen medidas para recuperar los bonus pagados a sus directivos en caso de que su gestión sea dañina para el resto de agentes o el sistema en su conjunto, ¿qué debemos hacer para asegurarnos de que los políticos respondan de los efectos de sus decisiones populistas y cortoplacistas, encaminadas al único fin que contemplan que no va más allá de las próximas elecciones?

La cumbre del G20 pues, servirá una vez más para poca cosa. Unas cuantas fotos, muchas sonrisas entre los participantes, un poco de jaleo en el exterior, y mañana a seguir igual, que entre bomberos, ya se sabe qué no hay que hacer con las mangueras...

Tuesday, September 15, 2009

Dos noticias

Hoy dos noticias me han llamado la atención.
Por un lado las declaraciones del ministro de deportes de las que se hace eco El País. Según el diario, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha asegurado hoy que una "mayoría" de la sociedad acepta la subida de impuestos, porque son "ciudadanos solidarios que saben y que están de acuerdo en hacer un pequeño esfuerzo" en este momento de crisis.
Me parece una vergüenza que un presidente del gobierno, en el senado, realice unas declaraciones tan gratuitamente tendenciosas.
Primero afirma que una mayoría de los ciudadanos están de acuerdo con la subida de impuestos anunciada. Desconozco sus fuentes. Entiendo que siendo como es, presidente del gobierno con ínfulas de líder planetario, podrá encargar a cargo del erario público cualquier encuesta que le plazca, pero en ese caso, debería compartir con los demás sus datos. En caso contrario, para mi esa afirmación vale tanto como la mía cuando digo que casi todo el mundo está que trina con la subida de impuestos, por muy presidente y ministro de deportes que sea él.
Pero lo segundo es lo que más me revienta. Dice que están de acuerdo con él los que entienden que, en estos tiempos de crisis, hay que hacer un pequeño esfuerzo, que son los ciudadanos solidarios. En otras palabras, que los que no estén de acuerdo con él, no son más que unos egoístas insensibles y avariciosos, porque los solidarios le dan la razón.
Y digo yo, ¿este presidente que tenemos, no contempla la posibilidad de que existan ciudadanos que desde la responsabilidad social, cuestionen la subida de impuestos como única medida posible e irremediable para compensar el incremento del gasto público que esta crisis ocasiona para poder seguir manteniendo las garantías sociales que todos los españoles disfrutamos y mayoritariamente defendemos?
Este es el típico ejemplo de retórica socialista, que tan bien se les da, y con la que se pretenden apropiar de la idea del bien. “Si estás de acuerdo conmigo eres bueno. No hay otra opción”
Pues señor ZP, yo le digo que existen otras formas. Que usted debe ser el primero en practicar la solidaridad, pero no a base de dilapidar dadivosamente nuestro dinero para mayor gloria suya, sino haciendo que sea productivo. Es usted un manipulador y un demagogo. Y si niega la posibilidad de la discrepancia, es además usted un tirano y un dictador frustrado. ¡¡A mi no me venga usted a dar lecciones de solidaridad!!

La segunda es que UPyD, el partido de Rosa Díez, propone al padre de Mari Luz Cortés que lidere la lista de su partido a la alcaldía de Huelva.
No digo que este señor no tenga todos los atributos necesarios para poder ser un gran alcalde. Sin conocerle nada más que por la entereza y el temple que mantuvo en momentos tan trágicos como los que le tocaron vivir, ya creo que vale más que muchos alcaldes actuales.
Pero este anuncio no deja de tener un tufillo populista que asusta. Además, me entero en la misma noticia, que este señor también ha publicado un libro.
Es una sensación contradictoria. No niego que este hombre tenga mucho que hacer y que decir, pero si un perturbado no hubiese acabado con la vida de su hija, probablemente no sería más que un pastor evangelista de una barriada obrera de Huelva, dando sermones a sus compadres gitanos y no le importaría a nadie. Por tanto, la conclusión que tengo que sacar es que, en realidad, UPyD y el editor que haya publicado su libro no pretenden más que aprovecharse del tirón mediático que este hombre tiene entre los ciudadanos que por empatía se solidarizan con su sufrimiento en este país, apoyen o no la subida de impuestos de ZP. Es decir, que la sensación que me queda es que lo están utilizando en su beneficio propio, lo que me parece deleznable.
Pero, por otro lado, si este señor es capaz de utilizar esas plataformas para lograr hacer oír su voz (algo tan sumamente difícil) y conseguir algo en lo que crea, ¿por qué no tolerar que lo utilicen? Bien visto, él a su vez, estaría utilizando a su editor y a UPyD, lo que no me parece nada criticable (quien roba a un ladrón…).
En definitiva, sentimientos contradictorios. El tiempo dirá.

Monday, September 07, 2009

¡Ya está!

Ya está. Ya no puedo aguantar más. Es tal el cabreo que tengo, que no me queda otra que volver a escribir algo a ver si me centro.
Como botón de muestra de la clase de noticias que causan mi zozobra, añado a continuación el vínculo a una de ellas, publicada hoy en El País, sobre unas declaraciones de José Blanco, Ministro de Fomento, sobre el tema de la posible reforma fiscal contra la que el gobierno nos viene vacunando desde el regreso de las vacaciones.

Artículo de El País

La estrategia del gobierno es clara, en este tema como en tantos otros; se levanta la liebre a través de los apóstoles de ZP, que de forma paulatina meten el tema en la conversación de todos los españoles, pero sin decir nada concreto. Dejan que nos vayamos planteando las posibles alternativas, los distintos escenarios, y que nos hartemos a discutir sobre el tema. Mientras tanto, la oposición, en su afán desmedido por demostrar su empatía con el pueblo doliente, se lanza también a criticar “las medidas anunciadas por el gobierno”, sin darse cuenta de que el gobierno, en realidad, no ha anunciado ninguna medida, por lo que de nuevo los apóstoles, con la impecable técnica de judokas retóricos cinturón negro que tan profusamente atesoran, aprovechan toda la energía del empellón de la oposición, para devolverles un golpe, si cabe, más fuerte aún que el que no recibieron.

Así, entre regates y collejas, entre dimes y diretes, el tiempo va pasando y el pueblo se va cansando de objetar en vano. Porque no se puede objetar lo que no existe, y hasta el momento, lo único que existe son referencias más o menos explícitas, y a menudo contradictorias en función de quién las haga, a posibles directrices futuras. Nada exacto, nada concreto, nada objetivo.

Pero en este punto, cuando el ciudadano de a pie ya está cansado de dar palos de ciego, es cuando algún apóstol desde la esquina de algún periódico, lanza una nueva bomba para distraer la atención generando un nuevo debate, y al amparo de la bulla creciente, el gobierno aprovecha para poner los puntos sobre las íes y definir ya sin presión, la ley que más le convenga, sabiendo de que los españoles no podemos pensar en muchos temas a la vez, por lo que si estamos ocupados con el nuevo debate, y aburridos del anterior, ya nada de lo que hagan va a influir mucho en lo que pensemos.

Así está pasando con esto de la reforma fiscal y la subida de impuestos. Que si va a subirse esto o aquello, que si va a servir para cubrir los gastos de la gripe, que si tenemos mucho margen porque la presión fiscal (otro día aclararemos ese concepto) es baja, etc.

Una de las cosas que más me cabreó fue escuchar a Blanco decir que los españoles que tienen las rentas más altas, tendrían que ser solidarios y apretarse un poco el cinturón para ayudar a los que menos tienen en estos momentos de crisis. ¡Vamos, que o aceptas de buen grado pagar más impuestos, o eres un egoísta insolidario!

Hay muchas cosas que podría escribir sobre lo de la redistribución de la riqueza y las políticas sociales y sus beneficiarios. Y desgraciadamente no todas buenas. Pero como tengo que centrarme en algo me centraré en la responsabilidad del administrador. Sea europeo, estatal, autonómico o municipal.

Los políticos hacen las cosas con el dinero que sale del trabajo y la audacia de los ciudadanos. Son nuestro trabajo y nuestra audacia los que logran que las empresas produzcan y que puedan pagar salarios y rentas con los que se puedan adquirir los productos que las empresas producen con nuestro trabajo y audacia. De todo ello el Estado (en genérico) se lleva una parte. Y de lo que queda limpio al final, se lleva otra mayor. Si nosotros no trabajamos, la máquina se para. Los políticos, los Estados (en genérico) no producen nada. Son un mero gasto.

Toda esa riqueza, fruto de nuestro esfuerzo, que el Estado se lleva porque sí, es administrada por unos señores que cobran por ello. Estos señores, que técnicamente nosotros escogemos cada cuatro años para representarnos (aunque los tengamos que escoger por lotes que necesariamente incluyen algún chollo, pero también forros de aúpa), toman decisiones en nuestro nombre y deciden qué es lo mejor que se puede hacer con ella. Estos señores adquieren el compromiso de servirnos y trabajar por nuestro bien. Ostentan el poder para poder ejercer el gobierno.

Pero resulta que esos señores, en realidad, a quien sirven es a unas organizaciones cuya único objetivo es conseguir poner a sus miembros en situación de ostentar el poder, con lo cual faltan a su compromiso de servirnos y velar por nuestros intereses. A quién se deben, en realidad, es a su partido. A tal punto llega la cosa que, a la hora de elegir la mejor opción para el pueblo que les ha nombrado sus representantes, estos señores escogen obligatoriamente la opción que su organización les indica. No votan como personas, sino como parte de una masa uniforme con nombre de partido político. En caso contrario se ven normalmente obligados a prescindir de los cargos para los que, técnicamente, el pueblo les ha escogido, y de la oportunidad de volver a ejercerlos en el futuro.

Como decía, estos señores toman decisiones que nos afectan en nuestras cosas más íntimas, limitan nuestra libertad, nos fijan responsabilidades y deberes que debemos aceptar so pena de cárcel. En definitiva, pintan nuestro futuro.

Su posición, y su acceso al poder, suponen una tentación tan importante para muchos de ellos, que terminan faltando deliberadamente a su compromiso y actuando únicamente en su propio beneficio de forma ilícita. Estos son unos corruptos, unos delincuentes dolosos y, cuando de vez en cuando son descubiertos, se ven abocados al código penal.

Pero en todas las ocasiones, estos señores, los políticos, toman decisiones de hondo calado, que pueden ocasionar serias consecuencias a quienes dependen de ellas, hasta el punto de condicionar el desarrollo económico de un país durante generaciones. Ellos son quienes definen materias tan sensibles como el nivel educativo de una generación entera, quienes deben asegurar la asistencia sanitaria y social futura, quienes deben apoyar el desarrollo de las comarcas, quienes deben facilitar el desarrollo empresarial y el acceso a los mercados, quienes deben asegurar el valor de la moneda, etc. Eso obliga a tomar decisiones que no siempre son las más inmediatas y por tanto son contraproducentes a los intereses de las organizaciones que los mantienen en sus cargos, y eso lleva a que no siempre se tomen las decisiones adecuadas.

¿Qué ocurre en esos casos? ¿Qué ocurre cuando un político lo hace mal? ¿Cuándo se equivoca?

Si un profesional se equivoca debe responder de las consecuencias. Los médicos responden personalmente de los errores que cometen en los quirófanos. Los ingenieros van a la cárcel si se les cae una presa. Los conductores de un autobús que se estrella lo pagan, si la causa ha sido su distracción. ¿Pero de qué errores responde un político?

Normalmente su única responsabilidad termina en las siguientes elecciones, en las que, si lo ha hecho rematadamente mal, puede que no lo vuelvan a elegir y entonces se marche a su casa con una pensión vitalicia, o se coloque de asesor de algún empresario agradecido, o se dedique a dar conferencias subvencionadas. Y cuánto más importante sea el político, y en mayor disposición de cargarse un país esté, menores son las consecuencias que sus errores le reportan.

Un político puede arruinar un país o una ciudad, y marcharse a su casa tan tranquilo. Puede tomar decisiones concretas, que afecten a personas concretas causándoles un perjuicio, porque lo peor que le sucederá será que un juez obligará al organismo que represente a pagar una indemnización, que se abonará con dinero procedente de las arcas públicas. Es decir, con dinero de los propios afectados.

Un político puede poner el dinero en arreglar un despacho en vez de en iluminar un cruce, porque nunca le afectará que en ese cruce mañana atropellen a alguien.

Un político puede decidir subvencionar una película que nadie va a ver, en vez de comprar una máquina de rayos X para que los ciudadanos que pagan impuestos de una comarca entera no tengan que desplazarse kilómetros para hacerse una radiografía, porque a él lo seguirán invitando a las galas y a las premieres, y el ciudadano va a seguir pagando impuestos.

Es imposible que esto vaya a cambiar, porque los únicos que podrían hacerlo son los propios políticos. Y en estas cosas no hay colores. Son todos iguales, independientemente del partido, de la Administración que representen, o de la geografía que ocupen. Ellos no van a tirarse piedras contra su propio tejado.

La única forma que existe para revertir esta tendencia es conseguir que la gente lea, se informe, tenga su propia opinión razonada de forma independiente. Y darle después la opción de participar directamente en las decisiones que le afecten. Devolver verdaderamente el poder al pueblo.

Yo creo que quienes deben tomar una decisión son los que saben del tema. Si quiero enterarme de si la presión fiscal es realmente elevada en España, le pregunto a varios economistas, no a un sargento de la Guardia Civil. Y si necesito una opinión sobre mi estado de salud, voy a un médico, no a una pescadería.

Estoy convencido de que los colectivos profesionales pueden aportar mucho al gobierno de un país, pero no a través de sus órganos de representación, que seguramente estén plagados también de políticos, sino a través de la consulta y la participación directa. Hoy en día las tecnologías permiten certificar la identidad de las personas a distancia, y comunicarse de forma inmediata con cualquier persona. ¿Por qué los políticos no se dejan asesorar por lo que entienden? ¿Por qué no se implica más a los técnicos?

Desde luego esto es sólo un concepto. No es una solución definitiva, porque la verdad absoluta no existe o no se puede distinguir, y todo es opinable. Pero estoy seguro de que sería un paso adelante en muchos temas, y que, al menos, la sociedad estaría un poco más ilusionada si le preguntasen sobre lo que sabe y le importa.

Hay otras cuestiones en el artículo que me hubiese gustado comentar, pero al final ha salido esto, y creo que ya es lo suficientemente largo.

Monday, July 13, 2009

Reflexiones de verano

Hace tiempo que me apetecía escribir algo, pero no se exactamente sobre qué.
Lo cierto es que últimamente han pasado muchas cosas en el mundo de la política, la economía y los sucesos, pero ninguna de ellas me ha servido de inspiración.

Estoy demasiado impaciente por disfrutar mis vacaciones, demasiado ansioso por que salga el sol… Tanto que ni la represión china de los uigures, ni la financiación autonómica, ni el caso Gürtel, ni las propuestas de aplicación de los fondos mineros, ni la nueva gripe me han indignado, enfadado, entristecido o sorprendido lo suficiente como para dedicarme a escribir unas líneas como vía de escape.

Por otro lado, desde que publiqué las primeras notas en Internet, me he venido sorprendiendo al saber de las distintas personas que después de dedicar unos minutos a leerlas, se tomaban incluso la molestia de comentar conmigo su opinión al respecto, lo que ha añadido al gesto de publicar estas notas un matiz desconocido hasta ahora por mi; la responsabilidad sobre lo escrito.

Parece mentira la influencia que ese “pequeño matiz” tiene sobre la forma de desenvolvernos de cada uno de nosotros. Me recuerda a la sensación que experimentaba cuando daba mis primeros (y a la postre, últimos) pasos en el mundo de la escalada. Me resultaba incomprensible como, una vía que superaba sin dificultades yendo de segundo en la cordada, sabiéndome asegurado por una cuerda por encima de mi cabeza, se volvía una dificultad infranqueable cuando la cuerda colgaba por debajo de mi cintura y era yo quien debía asegurar la progresión.

En aquellos momentos, con las rodillas temblándome de forma incontrolada, precariamente asido a la pared que trataba de vencer, me preguntaba por qué narices no era capaz de repetir la fácil progresión, si la única diferencia consistía en el orden establecido entre yo mismo y una cuerda atada a mi cintura, que no afectaba para nada al reparto de fuerzas y apoyos entre mis manos y mis pies.

Finalmente hacía de tripas corazón y tiraba para arriba como si debajo de mi la pared se fuese poco a poco desvaneciendo, y la única salida posible fuese conquistar la reunión, o morir en el intento. Y digo lo de morir en sentido figurado, entiéndase.
Aquellas primeras (y últimas) sesiones de escalada se enmarcaban en una época de mi vida en la que, de alguna manera, me propuse vencer mis miedos, sabe Dios por qué motivo. Y fueron una buena terapia, de la que pude extraer muchas enseñanzas extrapolables a todos los ámbitos de la vida.

Entre ellas que uno no debe sentirse obligado a superar sus miedos, sino que debe aprender a controlarlos. Es bastante más fácil, y probablemente más útil también, aprender a conocer los límites de cada uno y a vivir con ellos. Saber en qué terrenos puede uno moverse y en cuales no, y no sentirse de menos por no llegar, en algún momento, a dónde otros parecen haberse aposentado.

No todos podemos escalar el Everest, o viajar hacia lo desconocido a pecho descubierto. Pero podemos hacer otras cosas.

La cobardía no es no atreverse a hacer aquello para lo que no nos sentimos capacitados, sino huir de las consecuencias de nuestros propios actos.

No se por qué he escrito esto, ni por qué he desmadejado este pensamiento. Probablemente porque me apetecía escribir algo, y no sabía muy bien el qué.