Desconozco cuántos inocentes pagaron con su vida el ataque, mezcla de miedo y venganza, que Herodes ordenó ejecutar contra los bebés de Belén para intentar librarse del Niño Dios, pero en España deberíamos empezar a replantearnos la conveniencia de cambiar la fecha de la conmemoración de tan trágico suceso, pasándola del 28 de diciembre al 26 de septiembre, porque sin duda, la nueva ley cuyo proyecto ha aprobado el Consejo de Ministros en dicha fecha, dejará un número muy superior de inocentes en el camino.
Según este (des)gobierno progresista, el progreso debe tratarse ir librándose paulatinamente del lastre que supone para el ser humano el respeto al esfuerzo, al trabajo, a la familia y ahora también, a la vida de los inocentes. Dios nos asista.
Monday, September 28, 2009
Friday, September 25, 2009
La paja en el ojo ajeno.
Cada día me siento menos esperanzado en el mundo. Esto pinta mal. Muy mal. Y los que se suponen que nos deberían sacar del lío son incapaces de la más mínima autocrítica, y claro, a base de echar balones fuera, poco vamos a conseguir.
El G20 se ha reunido en Estados Unidos y ha establecido las bases para la reforma del sistema financiero mundial, con el objeto de evitar que se repitan desmoronamientos en cadena como el que desde hace un par de años nos ha venido sumiendo en esta tremenda crisis de hoy en día. Los asesores de los presidentes y los ministros de economía de los principales factores económicos mundiales se han pasado meses devanándose los sesos tratando de encontrar las fórmulas más adecuadas para asegurar un equilibrio duradero. ¿Y a qué han llegado?
Pues han llegado a los consabidos lugares comunes sobre la necesidad de armonizar políticas encaminadas a un desarrollo sostenible y duradero, que huya de los fuertes vaivenes de la economía, tanto al alza como a la baja. Se comprometen a convertir el G20 en el Foro de referencia para la cooperación económica, en el que darán cabida a los países emergentes para potenciar su desarrollo.
También acuerdan revisar y sincronizar sus políticas energéticas, apoyando el desarrollo de las energías limpias, la transparencia y estabilidad de los mercados, encaminándose hacia un desarrollo más sostenible y "más verde".
Se emplazan para dos nuevas reuniones en 2010. Dos nuevos circos, uno en Canadá en junio y otro en Korea en noviembre.
Todo vaguedad y todo inconcreción y corrección política. La salsa de ZP.
Pero acuerdan algo más. Cito textualmente el prólogo de la declaración final de la cumbre:
"Acordamos asegurarnos de que nuestros sistemas regulatorios para bancos y otras empresas financieras ejerzan un estricto control sobre los excesos que llevaron a la crisis. Donde los comportamientos temerarios y la falta de responsabilidad condujeron a la crisis, no permitiremos un regreso a los mismos modelos de banca"
Yo no me he leído la declaración entera, pero si hacemos caso a la prensa, esto significa en una primera instancia, el acuerdo para limitar los bonus de los directivos de las grandes empresas financieras. Es decir, los banqueros son los culpables de la crisis y lo van a pagar. Ese es el mensaje que parecen querer hacer llegar a la opinión pública, los altos mandatarios mundiales.
En la nota publicada por el G20 no se hace ni una mínima mención a las posibles decisiones políticas equivocadas que se hayan podido tomar, ni a la connivencia del poder político con los tejemanejes de esos directivos de las empresas financieras, que inundaron el mundo de créditos fáciles, hinchando el precio de las cosas sin respaldarse en un valor real.
Según la nota, el G20 nos va a sacar de la crisis porque sólo ellos van a poder tomar todas las medidas necesarias, y porque todas serán las correctas.
Yo no quiero decir que la banca no haya tenido parte de culpa, pero la banca participa en un juego cuyas reglas definen los políticos. La banca hizo su negocio con su dinero, y los políticos vivieron al rebufo de la aparente prosperidad sin decir ni pío. Posteriormente los políticos fueron los que tomaron la decisión de respaldar con dinero público (dinero de todos) a las grandes corporaciones, haciendonos pagar por las malas, la falsa abundancia de la que disfrutamos en el pasado. A fin de cuentas, eso es redistribuir riqueza. Unos viven por encima de sus posibilidades, y luego lo pagamos entre todos.
A la banca nadie la podrá acusar de engañar a nadie. Hay que ser muy inocente para pensar que un banco o una caja de ahorros te concede un crédito para hacerte un favor en un momento complicado. Los bancos son empresas enfocadas en ganar pasta, que prestan un servicio a cambio de una retribución, que cotizan en bolsa y que presentan públicamente sus cuentas año a año. Los políticos sin embargo pretenden hacerse pasar por servidores y sufridos funcionarios. Abnegados defensores del bien público que renuncian a su propio futuro por el bien de un país, y que tienen la mala costumbre de presentar un presupuesto al inicio del ejercicio, pero no justifican su incumplimiento al final del mismo. Hay que ser igualmente inocente para creérselo, pero es lo que nos pretenden vender.
Cuando un parado podía acudir a una oficina de un banco y pedir un crédito para ir de vacaciones a América, o pagar una televisión de plasma de tropecientas pulgadas en 36 plazos sin interés y sin ningún aval, nadie se quejaba de los bancos. Mucha gente sin apenas oficio ni beneficio se lanzaba a consumir a todo trapo. Ahora, a los que entonces procuraban ahorrar e invertir, les toca pagar aquellos excesos.
Y los políticos que entonces se enorgullecían del crecimiento de sus países al albur del creciente endeudamiento, sin atreverse a introducir ninguna limitación en aquel momento, no fuera a ser que los votantes no lo entendiesen y decidiesen votar a otro, y que ahora endosan a los asalariados la rémora de tener que pagar todo aquel dispendio, esos políticos digo, son los que ahora cargan las tintas contra los bancos.
Y yo me pregunto, si hay que limitar los bonus de los directivos, ¿qué tenemos que hacer con los de los políticos? Si se quiere que los bancos implementen medidas para recuperar los bonus pagados a sus directivos en caso de que su gestión sea dañina para el resto de agentes o el sistema en su conjunto, ¿qué debemos hacer para asegurarnos de que los políticos respondan de los efectos de sus decisiones populistas y cortoplacistas, encaminadas al único fin que contemplan que no va más allá de las próximas elecciones?
La cumbre del G20 pues, servirá una vez más para poca cosa. Unas cuantas fotos, muchas sonrisas entre los participantes, un poco de jaleo en el exterior, y mañana a seguir igual, que entre bomberos, ya se sabe qué no hay que hacer con las mangueras...
El G20 se ha reunido en Estados Unidos y ha establecido las bases para la reforma del sistema financiero mundial, con el objeto de evitar que se repitan desmoronamientos en cadena como el que desde hace un par de años nos ha venido sumiendo en esta tremenda crisis de hoy en día. Los asesores de los presidentes y los ministros de economía de los principales factores económicos mundiales se han pasado meses devanándose los sesos tratando de encontrar las fórmulas más adecuadas para asegurar un equilibrio duradero. ¿Y a qué han llegado?
Pues han llegado a los consabidos lugares comunes sobre la necesidad de armonizar políticas encaminadas a un desarrollo sostenible y duradero, que huya de los fuertes vaivenes de la economía, tanto al alza como a la baja. Se comprometen a convertir el G20 en el Foro de referencia para la cooperación económica, en el que darán cabida a los países emergentes para potenciar su desarrollo.
También acuerdan revisar y sincronizar sus políticas energéticas, apoyando el desarrollo de las energías limpias, la transparencia y estabilidad de los mercados, encaminándose hacia un desarrollo más sostenible y "más verde".
Se emplazan para dos nuevas reuniones en 2010. Dos nuevos circos, uno en Canadá en junio y otro en Korea en noviembre.
Todo vaguedad y todo inconcreción y corrección política. La salsa de ZP.
Pero acuerdan algo más. Cito textualmente el prólogo de la declaración final de la cumbre:
"Acordamos asegurarnos de que nuestros sistemas regulatorios para bancos y otras empresas financieras ejerzan un estricto control sobre los excesos que llevaron a la crisis. Donde los comportamientos temerarios y la falta de responsabilidad condujeron a la crisis, no permitiremos un regreso a los mismos modelos de banca"
Yo no me he leído la declaración entera, pero si hacemos caso a la prensa, esto significa en una primera instancia, el acuerdo para limitar los bonus de los directivos de las grandes empresas financieras. Es decir, los banqueros son los culpables de la crisis y lo van a pagar. Ese es el mensaje que parecen querer hacer llegar a la opinión pública, los altos mandatarios mundiales.
En la nota publicada por el G20 no se hace ni una mínima mención a las posibles decisiones políticas equivocadas que se hayan podido tomar, ni a la connivencia del poder político con los tejemanejes de esos directivos de las empresas financieras, que inundaron el mundo de créditos fáciles, hinchando el precio de las cosas sin respaldarse en un valor real.
Según la nota, el G20 nos va a sacar de la crisis porque sólo ellos van a poder tomar todas las medidas necesarias, y porque todas serán las correctas.
Yo no quiero decir que la banca no haya tenido parte de culpa, pero la banca participa en un juego cuyas reglas definen los políticos. La banca hizo su negocio con su dinero, y los políticos vivieron al rebufo de la aparente prosperidad sin decir ni pío. Posteriormente los políticos fueron los que tomaron la decisión de respaldar con dinero público (dinero de todos) a las grandes corporaciones, haciendonos pagar por las malas, la falsa abundancia de la que disfrutamos en el pasado. A fin de cuentas, eso es redistribuir riqueza. Unos viven por encima de sus posibilidades, y luego lo pagamos entre todos.
A la banca nadie la podrá acusar de engañar a nadie. Hay que ser muy inocente para pensar que un banco o una caja de ahorros te concede un crédito para hacerte un favor en un momento complicado. Los bancos son empresas enfocadas en ganar pasta, que prestan un servicio a cambio de una retribución, que cotizan en bolsa y que presentan públicamente sus cuentas año a año. Los políticos sin embargo pretenden hacerse pasar por servidores y sufridos funcionarios. Abnegados defensores del bien público que renuncian a su propio futuro por el bien de un país, y que tienen la mala costumbre de presentar un presupuesto al inicio del ejercicio, pero no justifican su incumplimiento al final del mismo. Hay que ser igualmente inocente para creérselo, pero es lo que nos pretenden vender.
Cuando un parado podía acudir a una oficina de un banco y pedir un crédito para ir de vacaciones a América, o pagar una televisión de plasma de tropecientas pulgadas en 36 plazos sin interés y sin ningún aval, nadie se quejaba de los bancos. Mucha gente sin apenas oficio ni beneficio se lanzaba a consumir a todo trapo. Ahora, a los que entonces procuraban ahorrar e invertir, les toca pagar aquellos excesos.
Y los políticos que entonces se enorgullecían del crecimiento de sus países al albur del creciente endeudamiento, sin atreverse a introducir ninguna limitación en aquel momento, no fuera a ser que los votantes no lo entendiesen y decidiesen votar a otro, y que ahora endosan a los asalariados la rémora de tener que pagar todo aquel dispendio, esos políticos digo, son los que ahora cargan las tintas contra los bancos.
Y yo me pregunto, si hay que limitar los bonus de los directivos, ¿qué tenemos que hacer con los de los políticos? Si se quiere que los bancos implementen medidas para recuperar los bonus pagados a sus directivos en caso de que su gestión sea dañina para el resto de agentes o el sistema en su conjunto, ¿qué debemos hacer para asegurarnos de que los políticos respondan de los efectos de sus decisiones populistas y cortoplacistas, encaminadas al único fin que contemplan que no va más allá de las próximas elecciones?
La cumbre del G20 pues, servirá una vez más para poca cosa. Unas cuantas fotos, muchas sonrisas entre los participantes, un poco de jaleo en el exterior, y mañana a seguir igual, que entre bomberos, ya se sabe qué no hay que hacer con las mangueras...
Tuesday, September 15, 2009
Dos noticias
Hoy dos noticias me han llamado la atención.
Por un lado las declaraciones del ministro de deportes de las que se hace eco El País. Según el diario, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha asegurado hoy que una "mayoría" de la sociedad acepta la subida de impuestos, porque son "ciudadanos solidarios que saben y que están de acuerdo en hacer un pequeño esfuerzo" en este momento de crisis.
Me parece una vergüenza que un presidente del gobierno, en el senado, realice unas declaraciones tan gratuitamente tendenciosas.
Primero afirma que una mayoría de los ciudadanos están de acuerdo con la subida de impuestos anunciada. Desconozco sus fuentes. Entiendo que siendo como es, presidente del gobierno con ínfulas de líder planetario, podrá encargar a cargo del erario público cualquier encuesta que le plazca, pero en ese caso, debería compartir con los demás sus datos. En caso contrario, para mi esa afirmación vale tanto como la mía cuando digo que casi todo el mundo está que trina con la subida de impuestos, por muy presidente y ministro de deportes que sea él.
Pero lo segundo es lo que más me revienta. Dice que están de acuerdo con él los que entienden que, en estos tiempos de crisis, hay que hacer un pequeño esfuerzo, que son los ciudadanos solidarios. En otras palabras, que los que no estén de acuerdo con él, no son más que unos egoístas insensibles y avariciosos, porque los solidarios le dan la razón.
Y digo yo, ¿este presidente que tenemos, no contempla la posibilidad de que existan ciudadanos que desde la responsabilidad social, cuestionen la subida de impuestos como única medida posible e irremediable para compensar el incremento del gasto público que esta crisis ocasiona para poder seguir manteniendo las garantías sociales que todos los españoles disfrutamos y mayoritariamente defendemos?
Este es el típico ejemplo de retórica socialista, que tan bien se les da, y con la que se pretenden apropiar de la idea del bien. “Si estás de acuerdo conmigo eres bueno. No hay otra opción”
Pues señor ZP, yo le digo que existen otras formas. Que usted debe ser el primero en practicar la solidaridad, pero no a base de dilapidar dadivosamente nuestro dinero para mayor gloria suya, sino haciendo que sea productivo. Es usted un manipulador y un demagogo. Y si niega la posibilidad de la discrepancia, es además usted un tirano y un dictador frustrado. ¡¡A mi no me venga usted a dar lecciones de solidaridad!!
La segunda es que UPyD, el partido de Rosa Díez, propone al padre de Mari Luz Cortés que lidere la lista de su partido a la alcaldía de Huelva.
No digo que este señor no tenga todos los atributos necesarios para poder ser un gran alcalde. Sin conocerle nada más que por la entereza y el temple que mantuvo en momentos tan trágicos como los que le tocaron vivir, ya creo que vale más que muchos alcaldes actuales.
Pero este anuncio no deja de tener un tufillo populista que asusta. Además, me entero en la misma noticia, que este señor también ha publicado un libro.
Es una sensación contradictoria. No niego que este hombre tenga mucho que hacer y que decir, pero si un perturbado no hubiese acabado con la vida de su hija, probablemente no sería más que un pastor evangelista de una barriada obrera de Huelva, dando sermones a sus compadres gitanos y no le importaría a nadie. Por tanto, la conclusión que tengo que sacar es que, en realidad, UPyD y el editor que haya publicado su libro no pretenden más que aprovecharse del tirón mediático que este hombre tiene entre los ciudadanos que por empatía se solidarizan con su sufrimiento en este país, apoyen o no la subida de impuestos de ZP. Es decir, que la sensación que me queda es que lo están utilizando en su beneficio propio, lo que me parece deleznable.
Pero, por otro lado, si este señor es capaz de utilizar esas plataformas para lograr hacer oír su voz (algo tan sumamente difícil) y conseguir algo en lo que crea, ¿por qué no tolerar que lo utilicen? Bien visto, él a su vez, estaría utilizando a su editor y a UPyD, lo que no me parece nada criticable (quien roba a un ladrón…).
En definitiva, sentimientos contradictorios. El tiempo dirá.
Por un lado las declaraciones del ministro de deportes de las que se hace eco El País. Según el diario, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha asegurado hoy que una "mayoría" de la sociedad acepta la subida de impuestos, porque son "ciudadanos solidarios que saben y que están de acuerdo en hacer un pequeño esfuerzo" en este momento de crisis.
Me parece una vergüenza que un presidente del gobierno, en el senado, realice unas declaraciones tan gratuitamente tendenciosas.
Primero afirma que una mayoría de los ciudadanos están de acuerdo con la subida de impuestos anunciada. Desconozco sus fuentes. Entiendo que siendo como es, presidente del gobierno con ínfulas de líder planetario, podrá encargar a cargo del erario público cualquier encuesta que le plazca, pero en ese caso, debería compartir con los demás sus datos. En caso contrario, para mi esa afirmación vale tanto como la mía cuando digo que casi todo el mundo está que trina con la subida de impuestos, por muy presidente y ministro de deportes que sea él.
Pero lo segundo es lo que más me revienta. Dice que están de acuerdo con él los que entienden que, en estos tiempos de crisis, hay que hacer un pequeño esfuerzo, que son los ciudadanos solidarios. En otras palabras, que los que no estén de acuerdo con él, no son más que unos egoístas insensibles y avariciosos, porque los solidarios le dan la razón.
Y digo yo, ¿este presidente que tenemos, no contempla la posibilidad de que existan ciudadanos que desde la responsabilidad social, cuestionen la subida de impuestos como única medida posible e irremediable para compensar el incremento del gasto público que esta crisis ocasiona para poder seguir manteniendo las garantías sociales que todos los españoles disfrutamos y mayoritariamente defendemos?
Este es el típico ejemplo de retórica socialista, que tan bien se les da, y con la que se pretenden apropiar de la idea del bien. “Si estás de acuerdo conmigo eres bueno. No hay otra opción”
Pues señor ZP, yo le digo que existen otras formas. Que usted debe ser el primero en practicar la solidaridad, pero no a base de dilapidar dadivosamente nuestro dinero para mayor gloria suya, sino haciendo que sea productivo. Es usted un manipulador y un demagogo. Y si niega la posibilidad de la discrepancia, es además usted un tirano y un dictador frustrado. ¡¡A mi no me venga usted a dar lecciones de solidaridad!!
La segunda es que UPyD, el partido de Rosa Díez, propone al padre de Mari Luz Cortés que lidere la lista de su partido a la alcaldía de Huelva.
No digo que este señor no tenga todos los atributos necesarios para poder ser un gran alcalde. Sin conocerle nada más que por la entereza y el temple que mantuvo en momentos tan trágicos como los que le tocaron vivir, ya creo que vale más que muchos alcaldes actuales.
Pero este anuncio no deja de tener un tufillo populista que asusta. Además, me entero en la misma noticia, que este señor también ha publicado un libro.
Es una sensación contradictoria. No niego que este hombre tenga mucho que hacer y que decir, pero si un perturbado no hubiese acabado con la vida de su hija, probablemente no sería más que un pastor evangelista de una barriada obrera de Huelva, dando sermones a sus compadres gitanos y no le importaría a nadie. Por tanto, la conclusión que tengo que sacar es que, en realidad, UPyD y el editor que haya publicado su libro no pretenden más que aprovecharse del tirón mediático que este hombre tiene entre los ciudadanos que por empatía se solidarizan con su sufrimiento en este país, apoyen o no la subida de impuestos de ZP. Es decir, que la sensación que me queda es que lo están utilizando en su beneficio propio, lo que me parece deleznable.
Pero, por otro lado, si este señor es capaz de utilizar esas plataformas para lograr hacer oír su voz (algo tan sumamente difícil) y conseguir algo en lo que crea, ¿por qué no tolerar que lo utilicen? Bien visto, él a su vez, estaría utilizando a su editor y a UPyD, lo que no me parece nada criticable (quien roba a un ladrón…).
En definitiva, sentimientos contradictorios. El tiempo dirá.
Monday, September 07, 2009
¡Ya está!
Ya está. Ya no puedo aguantar más. Es tal el cabreo que tengo, que no me queda otra que volver a escribir algo a ver si me centro.
Como botón de muestra de la clase de noticias que causan mi zozobra, añado a continuación el vínculo a una de ellas, publicada hoy en El País, sobre unas declaraciones de José Blanco, Ministro de Fomento, sobre el tema de la posible reforma fiscal contra la que el gobierno nos viene vacunando desde el regreso de las vacaciones.
Artículo de El País
La estrategia del gobierno es clara, en este tema como en tantos otros; se levanta la liebre a través de los apóstoles de ZP, que de forma paulatina meten el tema en la conversación de todos los españoles, pero sin decir nada concreto. Dejan que nos vayamos planteando las posibles alternativas, los distintos escenarios, y que nos hartemos a discutir sobre el tema. Mientras tanto, la oposición, en su afán desmedido por demostrar su empatía con el pueblo doliente, se lanza también a criticar “las medidas anunciadas por el gobierno”, sin darse cuenta de que el gobierno, en realidad, no ha anunciado ninguna medida, por lo que de nuevo los apóstoles, con la impecable técnica de judokas retóricos cinturón negro que tan profusamente atesoran, aprovechan toda la energía del empellón de la oposición, para devolverles un golpe, si cabe, más fuerte aún que el que no recibieron.
Así, entre regates y collejas, entre dimes y diretes, el tiempo va pasando y el pueblo se va cansando de objetar en vano. Porque no se puede objetar lo que no existe, y hasta el momento, lo único que existe son referencias más o menos explícitas, y a menudo contradictorias en función de quién las haga, a posibles directrices futuras. Nada exacto, nada concreto, nada objetivo.
Pero en este punto, cuando el ciudadano de a pie ya está cansado de dar palos de ciego, es cuando algún apóstol desde la esquina de algún periódico, lanza una nueva bomba para distraer la atención generando un nuevo debate, y al amparo de la bulla creciente, el gobierno aprovecha para poner los puntos sobre las íes y definir ya sin presión, la ley que más le convenga, sabiendo de que los españoles no podemos pensar en muchos temas a la vez, por lo que si estamos ocupados con el nuevo debate, y aburridos del anterior, ya nada de lo que hagan va a influir mucho en lo que pensemos.
Así está pasando con esto de la reforma fiscal y la subida de impuestos. Que si va a subirse esto o aquello, que si va a servir para cubrir los gastos de la gripe, que si tenemos mucho margen porque la presión fiscal (otro día aclararemos ese concepto) es baja, etc.
Una de las cosas que más me cabreó fue escuchar a Blanco decir que los españoles que tienen las rentas más altas, tendrían que ser solidarios y apretarse un poco el cinturón para ayudar a los que menos tienen en estos momentos de crisis. ¡Vamos, que o aceptas de buen grado pagar más impuestos, o eres un egoísta insolidario!
Hay muchas cosas que podría escribir sobre lo de la redistribución de la riqueza y las políticas sociales y sus beneficiarios. Y desgraciadamente no todas buenas. Pero como tengo que centrarme en algo me centraré en la responsabilidad del administrador. Sea europeo, estatal, autonómico o municipal.
Los políticos hacen las cosas con el dinero que sale del trabajo y la audacia de los ciudadanos. Son nuestro trabajo y nuestra audacia los que logran que las empresas produzcan y que puedan pagar salarios y rentas con los que se puedan adquirir los productos que las empresas producen con nuestro trabajo y audacia. De todo ello el Estado (en genérico) se lleva una parte. Y de lo que queda limpio al final, se lleva otra mayor. Si nosotros no trabajamos, la máquina se para. Los políticos, los Estados (en genérico) no producen nada. Son un mero gasto.
Toda esa riqueza, fruto de nuestro esfuerzo, que el Estado se lleva porque sí, es administrada por unos señores que cobran por ello. Estos señores, que técnicamente nosotros escogemos cada cuatro años para representarnos (aunque los tengamos que escoger por lotes que necesariamente incluyen algún chollo, pero también forros de aúpa), toman decisiones en nuestro nombre y deciden qué es lo mejor que se puede hacer con ella. Estos señores adquieren el compromiso de servirnos y trabajar por nuestro bien. Ostentan el poder para poder ejercer el gobierno.
Pero resulta que esos señores, en realidad, a quien sirven es a unas organizaciones cuya único objetivo es conseguir poner a sus miembros en situación de ostentar el poder, con lo cual faltan a su compromiso de servirnos y velar por nuestros intereses. A quién se deben, en realidad, es a su partido. A tal punto llega la cosa que, a la hora de elegir la mejor opción para el pueblo que les ha nombrado sus representantes, estos señores escogen obligatoriamente la opción que su organización les indica. No votan como personas, sino como parte de una masa uniforme con nombre de partido político. En caso contrario se ven normalmente obligados a prescindir de los cargos para los que, técnicamente, el pueblo les ha escogido, y de la oportunidad de volver a ejercerlos en el futuro.
Como decía, estos señores toman decisiones que nos afectan en nuestras cosas más íntimas, limitan nuestra libertad, nos fijan responsabilidades y deberes que debemos aceptar so pena de cárcel. En definitiva, pintan nuestro futuro.
Su posición, y su acceso al poder, suponen una tentación tan importante para muchos de ellos, que terminan faltando deliberadamente a su compromiso y actuando únicamente en su propio beneficio de forma ilícita. Estos son unos corruptos, unos delincuentes dolosos y, cuando de vez en cuando son descubiertos, se ven abocados al código penal.
Pero en todas las ocasiones, estos señores, los políticos, toman decisiones de hondo calado, que pueden ocasionar serias consecuencias a quienes dependen de ellas, hasta el punto de condicionar el desarrollo económico de un país durante generaciones. Ellos son quienes definen materias tan sensibles como el nivel educativo de una generación entera, quienes deben asegurar la asistencia sanitaria y social futura, quienes deben apoyar el desarrollo de las comarcas, quienes deben facilitar el desarrollo empresarial y el acceso a los mercados, quienes deben asegurar el valor de la moneda, etc. Eso obliga a tomar decisiones que no siempre son las más inmediatas y por tanto son contraproducentes a los intereses de las organizaciones que los mantienen en sus cargos, y eso lleva a que no siempre se tomen las decisiones adecuadas.
¿Qué ocurre en esos casos? ¿Qué ocurre cuando un político lo hace mal? ¿Cuándo se equivoca?
Si un profesional se equivoca debe responder de las consecuencias. Los médicos responden personalmente de los errores que cometen en los quirófanos. Los ingenieros van a la cárcel si se les cae una presa. Los conductores de un autobús que se estrella lo pagan, si la causa ha sido su distracción. ¿Pero de qué errores responde un político?
Normalmente su única responsabilidad termina en las siguientes elecciones, en las que, si lo ha hecho rematadamente mal, puede que no lo vuelvan a elegir y entonces se marche a su casa con una pensión vitalicia, o se coloque de asesor de algún empresario agradecido, o se dedique a dar conferencias subvencionadas. Y cuánto más importante sea el político, y en mayor disposición de cargarse un país esté, menores son las consecuencias que sus errores le reportan.
Un político puede arruinar un país o una ciudad, y marcharse a su casa tan tranquilo. Puede tomar decisiones concretas, que afecten a personas concretas causándoles un perjuicio, porque lo peor que le sucederá será que un juez obligará al organismo que represente a pagar una indemnización, que se abonará con dinero procedente de las arcas públicas. Es decir, con dinero de los propios afectados.
Un político puede poner el dinero en arreglar un despacho en vez de en iluminar un cruce, porque nunca le afectará que en ese cruce mañana atropellen a alguien.
Un político puede decidir subvencionar una película que nadie va a ver, en vez de comprar una máquina de rayos X para que los ciudadanos que pagan impuestos de una comarca entera no tengan que desplazarse kilómetros para hacerse una radiografía, porque a él lo seguirán invitando a las galas y a las premieres, y el ciudadano va a seguir pagando impuestos.
Es imposible que esto vaya a cambiar, porque los únicos que podrían hacerlo son los propios políticos. Y en estas cosas no hay colores. Son todos iguales, independientemente del partido, de la Administración que representen, o de la geografía que ocupen. Ellos no van a tirarse piedras contra su propio tejado.
La única forma que existe para revertir esta tendencia es conseguir que la gente lea, se informe, tenga su propia opinión razonada de forma independiente. Y darle después la opción de participar directamente en las decisiones que le afecten. Devolver verdaderamente el poder al pueblo.
Yo creo que quienes deben tomar una decisión son los que saben del tema. Si quiero enterarme de si la presión fiscal es realmente elevada en España, le pregunto a varios economistas, no a un sargento de la Guardia Civil. Y si necesito una opinión sobre mi estado de salud, voy a un médico, no a una pescadería.
Estoy convencido de que los colectivos profesionales pueden aportar mucho al gobierno de un país, pero no a través de sus órganos de representación, que seguramente estén plagados también de políticos, sino a través de la consulta y la participación directa. Hoy en día las tecnologías permiten certificar la identidad de las personas a distancia, y comunicarse de forma inmediata con cualquier persona. ¿Por qué los políticos no se dejan asesorar por lo que entienden? ¿Por qué no se implica más a los técnicos?
Desde luego esto es sólo un concepto. No es una solución definitiva, porque la verdad absoluta no existe o no se puede distinguir, y todo es opinable. Pero estoy seguro de que sería un paso adelante en muchos temas, y que, al menos, la sociedad estaría un poco más ilusionada si le preguntasen sobre lo que sabe y le importa.
Hay otras cuestiones en el artículo que me hubiese gustado comentar, pero al final ha salido esto, y creo que ya es lo suficientemente largo.
Como botón de muestra de la clase de noticias que causan mi zozobra, añado a continuación el vínculo a una de ellas, publicada hoy en El País, sobre unas declaraciones de José Blanco, Ministro de Fomento, sobre el tema de la posible reforma fiscal contra la que el gobierno nos viene vacunando desde el regreso de las vacaciones.
Artículo de El País
La estrategia del gobierno es clara, en este tema como en tantos otros; se levanta la liebre a través de los apóstoles de ZP, que de forma paulatina meten el tema en la conversación de todos los españoles, pero sin decir nada concreto. Dejan que nos vayamos planteando las posibles alternativas, los distintos escenarios, y que nos hartemos a discutir sobre el tema. Mientras tanto, la oposición, en su afán desmedido por demostrar su empatía con el pueblo doliente, se lanza también a criticar “las medidas anunciadas por el gobierno”, sin darse cuenta de que el gobierno, en realidad, no ha anunciado ninguna medida, por lo que de nuevo los apóstoles, con la impecable técnica de judokas retóricos cinturón negro que tan profusamente atesoran, aprovechan toda la energía del empellón de la oposición, para devolverles un golpe, si cabe, más fuerte aún que el que no recibieron.
Así, entre regates y collejas, entre dimes y diretes, el tiempo va pasando y el pueblo se va cansando de objetar en vano. Porque no se puede objetar lo que no existe, y hasta el momento, lo único que existe son referencias más o menos explícitas, y a menudo contradictorias en función de quién las haga, a posibles directrices futuras. Nada exacto, nada concreto, nada objetivo.
Pero en este punto, cuando el ciudadano de a pie ya está cansado de dar palos de ciego, es cuando algún apóstol desde la esquina de algún periódico, lanza una nueva bomba para distraer la atención generando un nuevo debate, y al amparo de la bulla creciente, el gobierno aprovecha para poner los puntos sobre las íes y definir ya sin presión, la ley que más le convenga, sabiendo de que los españoles no podemos pensar en muchos temas a la vez, por lo que si estamos ocupados con el nuevo debate, y aburridos del anterior, ya nada de lo que hagan va a influir mucho en lo que pensemos.
Así está pasando con esto de la reforma fiscal y la subida de impuestos. Que si va a subirse esto o aquello, que si va a servir para cubrir los gastos de la gripe, que si tenemos mucho margen porque la presión fiscal (otro día aclararemos ese concepto) es baja, etc.
Una de las cosas que más me cabreó fue escuchar a Blanco decir que los españoles que tienen las rentas más altas, tendrían que ser solidarios y apretarse un poco el cinturón para ayudar a los que menos tienen en estos momentos de crisis. ¡Vamos, que o aceptas de buen grado pagar más impuestos, o eres un egoísta insolidario!
Hay muchas cosas que podría escribir sobre lo de la redistribución de la riqueza y las políticas sociales y sus beneficiarios. Y desgraciadamente no todas buenas. Pero como tengo que centrarme en algo me centraré en la responsabilidad del administrador. Sea europeo, estatal, autonómico o municipal.
Los políticos hacen las cosas con el dinero que sale del trabajo y la audacia de los ciudadanos. Son nuestro trabajo y nuestra audacia los que logran que las empresas produzcan y que puedan pagar salarios y rentas con los que se puedan adquirir los productos que las empresas producen con nuestro trabajo y audacia. De todo ello el Estado (en genérico) se lleva una parte. Y de lo que queda limpio al final, se lleva otra mayor. Si nosotros no trabajamos, la máquina se para. Los políticos, los Estados (en genérico) no producen nada. Son un mero gasto.
Toda esa riqueza, fruto de nuestro esfuerzo, que el Estado se lleva porque sí, es administrada por unos señores que cobran por ello. Estos señores, que técnicamente nosotros escogemos cada cuatro años para representarnos (aunque los tengamos que escoger por lotes que necesariamente incluyen algún chollo, pero también forros de aúpa), toman decisiones en nuestro nombre y deciden qué es lo mejor que se puede hacer con ella. Estos señores adquieren el compromiso de servirnos y trabajar por nuestro bien. Ostentan el poder para poder ejercer el gobierno.
Pero resulta que esos señores, en realidad, a quien sirven es a unas organizaciones cuya único objetivo es conseguir poner a sus miembros en situación de ostentar el poder, con lo cual faltan a su compromiso de servirnos y velar por nuestros intereses. A quién se deben, en realidad, es a su partido. A tal punto llega la cosa que, a la hora de elegir la mejor opción para el pueblo que les ha nombrado sus representantes, estos señores escogen obligatoriamente la opción que su organización les indica. No votan como personas, sino como parte de una masa uniforme con nombre de partido político. En caso contrario se ven normalmente obligados a prescindir de los cargos para los que, técnicamente, el pueblo les ha escogido, y de la oportunidad de volver a ejercerlos en el futuro.
Como decía, estos señores toman decisiones que nos afectan en nuestras cosas más íntimas, limitan nuestra libertad, nos fijan responsabilidades y deberes que debemos aceptar so pena de cárcel. En definitiva, pintan nuestro futuro.
Su posición, y su acceso al poder, suponen una tentación tan importante para muchos de ellos, que terminan faltando deliberadamente a su compromiso y actuando únicamente en su propio beneficio de forma ilícita. Estos son unos corruptos, unos delincuentes dolosos y, cuando de vez en cuando son descubiertos, se ven abocados al código penal.
Pero en todas las ocasiones, estos señores, los políticos, toman decisiones de hondo calado, que pueden ocasionar serias consecuencias a quienes dependen de ellas, hasta el punto de condicionar el desarrollo económico de un país durante generaciones. Ellos son quienes definen materias tan sensibles como el nivel educativo de una generación entera, quienes deben asegurar la asistencia sanitaria y social futura, quienes deben apoyar el desarrollo de las comarcas, quienes deben facilitar el desarrollo empresarial y el acceso a los mercados, quienes deben asegurar el valor de la moneda, etc. Eso obliga a tomar decisiones que no siempre son las más inmediatas y por tanto son contraproducentes a los intereses de las organizaciones que los mantienen en sus cargos, y eso lleva a que no siempre se tomen las decisiones adecuadas.
¿Qué ocurre en esos casos? ¿Qué ocurre cuando un político lo hace mal? ¿Cuándo se equivoca?
Si un profesional se equivoca debe responder de las consecuencias. Los médicos responden personalmente de los errores que cometen en los quirófanos. Los ingenieros van a la cárcel si se les cae una presa. Los conductores de un autobús que se estrella lo pagan, si la causa ha sido su distracción. ¿Pero de qué errores responde un político?
Normalmente su única responsabilidad termina en las siguientes elecciones, en las que, si lo ha hecho rematadamente mal, puede que no lo vuelvan a elegir y entonces se marche a su casa con una pensión vitalicia, o se coloque de asesor de algún empresario agradecido, o se dedique a dar conferencias subvencionadas. Y cuánto más importante sea el político, y en mayor disposición de cargarse un país esté, menores son las consecuencias que sus errores le reportan.
Un político puede arruinar un país o una ciudad, y marcharse a su casa tan tranquilo. Puede tomar decisiones concretas, que afecten a personas concretas causándoles un perjuicio, porque lo peor que le sucederá será que un juez obligará al organismo que represente a pagar una indemnización, que se abonará con dinero procedente de las arcas públicas. Es decir, con dinero de los propios afectados.
Un político puede poner el dinero en arreglar un despacho en vez de en iluminar un cruce, porque nunca le afectará que en ese cruce mañana atropellen a alguien.
Un político puede decidir subvencionar una película que nadie va a ver, en vez de comprar una máquina de rayos X para que los ciudadanos que pagan impuestos de una comarca entera no tengan que desplazarse kilómetros para hacerse una radiografía, porque a él lo seguirán invitando a las galas y a las premieres, y el ciudadano va a seguir pagando impuestos.
Es imposible que esto vaya a cambiar, porque los únicos que podrían hacerlo son los propios políticos. Y en estas cosas no hay colores. Son todos iguales, independientemente del partido, de la Administración que representen, o de la geografía que ocupen. Ellos no van a tirarse piedras contra su propio tejado.
La única forma que existe para revertir esta tendencia es conseguir que la gente lea, se informe, tenga su propia opinión razonada de forma independiente. Y darle después la opción de participar directamente en las decisiones que le afecten. Devolver verdaderamente el poder al pueblo.
Yo creo que quienes deben tomar una decisión son los que saben del tema. Si quiero enterarme de si la presión fiscal es realmente elevada en España, le pregunto a varios economistas, no a un sargento de la Guardia Civil. Y si necesito una opinión sobre mi estado de salud, voy a un médico, no a una pescadería.
Estoy convencido de que los colectivos profesionales pueden aportar mucho al gobierno de un país, pero no a través de sus órganos de representación, que seguramente estén plagados también de políticos, sino a través de la consulta y la participación directa. Hoy en día las tecnologías permiten certificar la identidad de las personas a distancia, y comunicarse de forma inmediata con cualquier persona. ¿Por qué los políticos no se dejan asesorar por lo que entienden? ¿Por qué no se implica más a los técnicos?
Desde luego esto es sólo un concepto. No es una solución definitiva, porque la verdad absoluta no existe o no se puede distinguir, y todo es opinable. Pero estoy seguro de que sería un paso adelante en muchos temas, y que, al menos, la sociedad estaría un poco más ilusionada si le preguntasen sobre lo que sabe y le importa.
Hay otras cuestiones en el artículo que me hubiese gustado comentar, pero al final ha salido esto, y creo que ya es lo suficientemente largo.
Monday, July 13, 2009
Reflexiones de verano
Hace tiempo que me apetecía escribir algo, pero no se exactamente sobre qué.
Lo cierto es que últimamente han pasado muchas cosas en el mundo de la política, la economía y los sucesos, pero ninguna de ellas me ha servido de inspiración.
Estoy demasiado impaciente por disfrutar mis vacaciones, demasiado ansioso por que salga el sol… Tanto que ni la represión china de los uigures, ni la financiación autonómica, ni el caso Gürtel, ni las propuestas de aplicación de los fondos mineros, ni la nueva gripe me han indignado, enfadado, entristecido o sorprendido lo suficiente como para dedicarme a escribir unas líneas como vía de escape.
Por otro lado, desde que publiqué las primeras notas en Internet, me he venido sorprendiendo al saber de las distintas personas que después de dedicar unos minutos a leerlas, se tomaban incluso la molestia de comentar conmigo su opinión al respecto, lo que ha añadido al gesto de publicar estas notas un matiz desconocido hasta ahora por mi; la responsabilidad sobre lo escrito.
Parece mentira la influencia que ese “pequeño matiz” tiene sobre la forma de desenvolvernos de cada uno de nosotros. Me recuerda a la sensación que experimentaba cuando daba mis primeros (y a la postre, últimos) pasos en el mundo de la escalada. Me resultaba incomprensible como, una vía que superaba sin dificultades yendo de segundo en la cordada, sabiéndome asegurado por una cuerda por encima de mi cabeza, se volvía una dificultad infranqueable cuando la cuerda colgaba por debajo de mi cintura y era yo quien debía asegurar la progresión.
En aquellos momentos, con las rodillas temblándome de forma incontrolada, precariamente asido a la pared que trataba de vencer, me preguntaba por qué narices no era capaz de repetir la fácil progresión, si la única diferencia consistía en el orden establecido entre yo mismo y una cuerda atada a mi cintura, que no afectaba para nada al reparto de fuerzas y apoyos entre mis manos y mis pies.
Finalmente hacía de tripas corazón y tiraba para arriba como si debajo de mi la pared se fuese poco a poco desvaneciendo, y la única salida posible fuese conquistar la reunión, o morir en el intento. Y digo lo de morir en sentido figurado, entiéndase.
Aquellas primeras (y últimas) sesiones de escalada se enmarcaban en una época de mi vida en la que, de alguna manera, me propuse vencer mis miedos, sabe Dios por qué motivo. Y fueron una buena terapia, de la que pude extraer muchas enseñanzas extrapolables a todos los ámbitos de la vida.
Entre ellas que uno no debe sentirse obligado a superar sus miedos, sino que debe aprender a controlarlos. Es bastante más fácil, y probablemente más útil también, aprender a conocer los límites de cada uno y a vivir con ellos. Saber en qué terrenos puede uno moverse y en cuales no, y no sentirse de menos por no llegar, en algún momento, a dónde otros parecen haberse aposentado.
No todos podemos escalar el Everest, o viajar hacia lo desconocido a pecho descubierto. Pero podemos hacer otras cosas.
La cobardía no es no atreverse a hacer aquello para lo que no nos sentimos capacitados, sino huir de las consecuencias de nuestros propios actos.
No se por qué he escrito esto, ni por qué he desmadejado este pensamiento. Probablemente porque me apetecía escribir algo, y no sabía muy bien el qué.
Lo cierto es que últimamente han pasado muchas cosas en el mundo de la política, la economía y los sucesos, pero ninguna de ellas me ha servido de inspiración.
Estoy demasiado impaciente por disfrutar mis vacaciones, demasiado ansioso por que salga el sol… Tanto que ni la represión china de los uigures, ni la financiación autonómica, ni el caso Gürtel, ni las propuestas de aplicación de los fondos mineros, ni la nueva gripe me han indignado, enfadado, entristecido o sorprendido lo suficiente como para dedicarme a escribir unas líneas como vía de escape.
Por otro lado, desde que publiqué las primeras notas en Internet, me he venido sorprendiendo al saber de las distintas personas que después de dedicar unos minutos a leerlas, se tomaban incluso la molestia de comentar conmigo su opinión al respecto, lo que ha añadido al gesto de publicar estas notas un matiz desconocido hasta ahora por mi; la responsabilidad sobre lo escrito.
Parece mentira la influencia que ese “pequeño matiz” tiene sobre la forma de desenvolvernos de cada uno de nosotros. Me recuerda a la sensación que experimentaba cuando daba mis primeros (y a la postre, últimos) pasos en el mundo de la escalada. Me resultaba incomprensible como, una vía que superaba sin dificultades yendo de segundo en la cordada, sabiéndome asegurado por una cuerda por encima de mi cabeza, se volvía una dificultad infranqueable cuando la cuerda colgaba por debajo de mi cintura y era yo quien debía asegurar la progresión.
En aquellos momentos, con las rodillas temblándome de forma incontrolada, precariamente asido a la pared que trataba de vencer, me preguntaba por qué narices no era capaz de repetir la fácil progresión, si la única diferencia consistía en el orden establecido entre yo mismo y una cuerda atada a mi cintura, que no afectaba para nada al reparto de fuerzas y apoyos entre mis manos y mis pies.
Finalmente hacía de tripas corazón y tiraba para arriba como si debajo de mi la pared se fuese poco a poco desvaneciendo, y la única salida posible fuese conquistar la reunión, o morir en el intento. Y digo lo de morir en sentido figurado, entiéndase.
Aquellas primeras (y últimas) sesiones de escalada se enmarcaban en una época de mi vida en la que, de alguna manera, me propuse vencer mis miedos, sabe Dios por qué motivo. Y fueron una buena terapia, de la que pude extraer muchas enseñanzas extrapolables a todos los ámbitos de la vida.
Entre ellas que uno no debe sentirse obligado a superar sus miedos, sino que debe aprender a controlarlos. Es bastante más fácil, y probablemente más útil también, aprender a conocer los límites de cada uno y a vivir con ellos. Saber en qué terrenos puede uno moverse y en cuales no, y no sentirse de menos por no llegar, en algún momento, a dónde otros parecen haberse aposentado.
No todos podemos escalar el Everest, o viajar hacia lo desconocido a pecho descubierto. Pero podemos hacer otras cosas.
La cobardía no es no atreverse a hacer aquello para lo que no nos sentimos capacitados, sino huir de las consecuencias de nuestros propios actos.
No se por qué he escrito esto, ni por qué he desmadejado este pensamiento. Probablemente porque me apetecía escribir algo, y no sabía muy bien el qué.
Wednesday, May 20, 2009
13 semanas
Hoy he acompañado a mi mujer a hacerse una ecografía al hospital. Está en la semana 13 de embarazo. Lo que hemos podido ver ha sido un pequeño feto de apenas 70 mm, pero con todos sus organos en su sitio. Tenía cabeza, brazos, piernas, ojos y un corazón que late con fuerza. No es sólo un ser humano, es nuestro hijo. Quizás el hecho de ser un feto deseado y queridísimo es lo que lo convierta en humano. O tal vez lo que a otros fetos en similares circunstancias les niegue tal condición y les condene a una muerte ultrajante, sea la desidia, el egoísmo, la comodidad y la falta de responsabilidad de unos seres reproductores inhumanos que la ministra Aído avala y defiende.
Sunday, May 17, 2009
Ordenadores y otras ayudas
El gobierno va a gastarse un montón de nuestro dinero para dar un ordenador portátil a cada uno de los 420.000 chavales de 5º de Primaria para que "hagan los deberes en casa" (cita textual de Zapatero).
Hoy por hoy, a mi ámbito profesional, que es eminentemente técnico, están llegando numerosos titulados universitarios (ingenieros fundamentalmente) que seguramente saben mejor que nadie manejarse en esto del Facebook, o bajarse contenidos con la mula, pero que no tienen ni idea de lo que es una macro de Excel o una tabla dinámica, un índice de Word, o una consulta de Access. Es decir, no tienen ni idea de utilizar las herramientas más básicas de la ofimática. ¿No sería mucho mejor que tuviesen PC's compartidos, pero que alguien les enseñase a utilizarlos?
Hace poco se gastaron otro montón de dinero en no se cuántos millones de bombillas chinas de bajo consumo con las que supongo que estarán iluminando sus casas los funcionarios de correos, porque yo no conozco a nadie que haya ido a buscarlas.
A partir de 2011 el Gobierno va a subir los impuestos directos de millones de familias españolas (me hace gracia cuando se refieren a las rentas de más de 24.000 EUR como las "rentas más altas", como si estuviesen hablando de millonarios perdidos) a base de eliminar la deducción por adquisición ed la vivienda habitual. A la vez anuncia que va a subvencionar la compra de coches con 2.000 EUR procedentes de orígenes diversos. ¿Y por qué no subvenciona la compra de neveras? ¿O de zapatos? ¿O por qué no elimina las subvenciones, baja los impuestos, y que cada palo aguante su vela?
Tarde o temprano, mi familia crecerá, y me tendré que mudar a un piso más grande. Probablemente no pueda hacerlo antes de 2011 y como soy un potentado con una renta superior a 24.000 EUR, no tendré derecho a deducción en el IRPF. Lo acepto. ¿Pero por qué tienen que dedicar el dinero de más que yo voy a tener que pagar, a subvencionarle un coche a alguien? Yo pago mi casa, y quien sea, que pague su coche. Si mi dinero se fuese a curar a un enfermo o a mantener a un indigente...
Eso sí, luego queremos celebrar otra olimpiada y gastamos miles de millones en equipamientos lujosísimos para poder inaugurarlos a bombo y platillo. O gastamos más millones en subvencionar películas y obras de teatro que nadie ve, para que luego, los cuatro actores/actrices/directores que despunten, se dediquen a pasear modelitos de alta costura en coches deslumbrantes por los festivales más glamurosos del mundo, mirando con desdén a los paletos que están al otro lado de la valla. O levantamos edificios desproporcionados firmados por arquitectos prestigiosos y carísimos para no saber qué meter dentro cuando estén listos. O mantenemos centenares, miles de funcionarios con coche oficial en las distintas administraciones del estado, viviendo a cuenta de los presupuestos.
Si me tienen que eliminar la deducción, que lo hagan. Pero hay otras muchas cosas que deberían ir antes.
Hoy por hoy, a mi ámbito profesional, que es eminentemente técnico, están llegando numerosos titulados universitarios (ingenieros fundamentalmente) que seguramente saben mejor que nadie manejarse en esto del Facebook, o bajarse contenidos con la mula, pero que no tienen ni idea de lo que es una macro de Excel o una tabla dinámica, un índice de Word, o una consulta de Access. Es decir, no tienen ni idea de utilizar las herramientas más básicas de la ofimática. ¿No sería mucho mejor que tuviesen PC's compartidos, pero que alguien les enseñase a utilizarlos?
Hace poco se gastaron otro montón de dinero en no se cuántos millones de bombillas chinas de bajo consumo con las que supongo que estarán iluminando sus casas los funcionarios de correos, porque yo no conozco a nadie que haya ido a buscarlas.
A partir de 2011 el Gobierno va a subir los impuestos directos de millones de familias españolas (me hace gracia cuando se refieren a las rentas de más de 24.000 EUR como las "rentas más altas", como si estuviesen hablando de millonarios perdidos) a base de eliminar la deducción por adquisición ed la vivienda habitual. A la vez anuncia que va a subvencionar la compra de coches con 2.000 EUR procedentes de orígenes diversos. ¿Y por qué no subvenciona la compra de neveras? ¿O de zapatos? ¿O por qué no elimina las subvenciones, baja los impuestos, y que cada palo aguante su vela?
Tarde o temprano, mi familia crecerá, y me tendré que mudar a un piso más grande. Probablemente no pueda hacerlo antes de 2011 y como soy un potentado con una renta superior a 24.000 EUR, no tendré derecho a deducción en el IRPF. Lo acepto. ¿Pero por qué tienen que dedicar el dinero de más que yo voy a tener que pagar, a subvencionarle un coche a alguien? Yo pago mi casa, y quien sea, que pague su coche. Si mi dinero se fuese a curar a un enfermo o a mantener a un indigente...
Eso sí, luego queremos celebrar otra olimpiada y gastamos miles de millones en equipamientos lujosísimos para poder inaugurarlos a bombo y platillo. O gastamos más millones en subvencionar películas y obras de teatro que nadie ve, para que luego, los cuatro actores/actrices/directores que despunten, se dediquen a pasear modelitos de alta costura en coches deslumbrantes por los festivales más glamurosos del mundo, mirando con desdén a los paletos que están al otro lado de la valla. O levantamos edificios desproporcionados firmados por arquitectos prestigiosos y carísimos para no saber qué meter dentro cuando estén listos. O mantenemos centenares, miles de funcionarios con coche oficial en las distintas administraciones del estado, viviendo a cuenta de los presupuestos.
Si me tienen que eliminar la deducción, que lo hagan. Pero hay otras muchas cosas que deberían ir antes.
Sunday, May 10, 2009
Una buena noticia
Como no quiero que se pueda tener la impresión de que sólo escribo para quejarme de las cosas con las que no estoy de acuerdo, hoy voy a mencionar una noticia que no figura entre las más leídas del periódico, pero que a mi me parece muy interesante y digna de destacar.
El enlace es el siguiente:
ARTICULO
Se trata de una prueba subvencionada por la petrolera Shell, en la que equipos que representan a centros de formación de diferentes niveles de todo el mundo, compiten por conseguir recorrer el mayor número de kilómetros con el menor consumo de combustible. Para ello, estos equipos, durante un año, diseñan, construyen y ponen a punto sus respectivos prototipos.
En la edición de este año, el equipo ganador consiguió recorrer un total de 3.771 km con un solo litro de gasolina.
Asturias estuvo presente a través del I.E.S. Alto Nalón, de Barredos, alcanzando un meritoria trigésimo tercera posición.
Pero lo importante de esta noticia no es el resultado en si, sino la propia existencia de este tipo de iniciativas que permite que unos chavales de un instituto de una comarca como la del Nalón, muy castigada por el paro, se ilusionen en un proyecto con el que sin duda habrán aprendido muchas cosas referentes a la técnica, pero también al trabajo en equipo. Que hayan tirado por él durante un año, y hayan podido comprobar que todo ese trabajo, y toda esa ilusión, les ha permitido participar en una experiencia que no olvidarán jamás. Viajar a Alemania, competir con equipos de todo el mundo, pero en un ambiente festivo y agrandar sus horizontes.
Este tipo de inicitivas son las que hacen falta, y este tipo de noticias son las que deberían llenar los periódicos para que podamos mantener la esperanza en que sigue habiendo gente con ilusión y ganas de sacar al mundo del atolladero.
Dejo el enlace de la página de la competición, porque merece la pena dedicarle unos minutos.
ECO MARATHON SHELL 2009
El enlace es el siguiente:
ARTICULO
Se trata de una prueba subvencionada por la petrolera Shell, en la que equipos que representan a centros de formación de diferentes niveles de todo el mundo, compiten por conseguir recorrer el mayor número de kilómetros con el menor consumo de combustible. Para ello, estos equipos, durante un año, diseñan, construyen y ponen a punto sus respectivos prototipos.
En la edición de este año, el equipo ganador consiguió recorrer un total de 3.771 km con un solo litro de gasolina.
Asturias estuvo presente a través del I.E.S. Alto Nalón, de Barredos, alcanzando un meritoria trigésimo tercera posición.
Pero lo importante de esta noticia no es el resultado en si, sino la propia existencia de este tipo de iniciativas que permite que unos chavales de un instituto de una comarca como la del Nalón, muy castigada por el paro, se ilusionen en un proyecto con el que sin duda habrán aprendido muchas cosas referentes a la técnica, pero también al trabajo en equipo. Que hayan tirado por él durante un año, y hayan podido comprobar que todo ese trabajo, y toda esa ilusión, les ha permitido participar en una experiencia que no olvidarán jamás. Viajar a Alemania, competir con equipos de todo el mundo, pero en un ambiente festivo y agrandar sus horizontes.
Este tipo de inicitivas son las que hacen falta, y este tipo de noticias son las que deberían llenar los periódicos para que podamos mantener la esperanza en que sigue habiendo gente con ilusión y ganas de sacar al mundo del atolladero.
Dejo el enlace de la página de la competición, porque merece la pena dedicarle unos minutos.
ECO MARATHON SHELL 2009
Friday, May 01, 2009
El nuevo Apocalipsis
Hace tiempo que no escribo nada. Ando estas últimas semanas, ocupado con cierta complicación laboral que me deja muy poco tiempo libre para pensar en otra cosa, y menos aún para escribir. Tampoco leo los periódicos ni veo los telediarios, pero aún así, en los pocos minutos de radio que puedo escuchar, me he podido enterar de que parece que el fin del mundo está cerca. ¡Vaya por Dios! Ahora que se acercan las vacaciones…Al parecer distintos tipos de virus de la gripe han coincidido colonizando la misma célula de un cerdo mexicano y han fusionado sus ácidos ribonucléicos generando un nuevo supervirus que no conoce rival en el mundo de hoy en día y amenaza con extinguir nuestra civilización a poco que nos despistemos.Yo, que soy de natural un poco hipocondríaco, ya experimento síntomas inequívocos. Pero reconozco que lo que más repelús me da, es alojar en mi interior más íntimo el mismo virus que anteriormente ha infectado las vísceras de un cerdo. Bien mirado el cerdo es un animal excepcional, del que dicen se aprovechan hasta los andares, pero con todo, puestos a escoger, preferiría padecer la gripe del purasangre español, del águila imperial, o si me apuran, del tiburón blanco. Pero del cerdo…Obama cumplió 100 días, y el PSOE nos dice que si no le pudimos votar el primer martes después del primer lunes de noviembre, ahora podemos votarles a ellos para las europeas, que es lo mismo. Se ve que en el PSOE piensan como yo; “Si vamos a pillar un virus mortal, mejor que sea un virus chick y con glamour, como Obama”La tasa de paro en EEUU ha pasado del 5,1% al 8,5% en un año, lo que significa casi 6 millones de parados más, una tasa desconocida por ellos desde 1983. En España, en el mismo periodo, según la EPA, hemos incrementado en 1.800.000 el número de parados, elevando la tasa hasta el 17,3%. Hoy en día tenemos más parados que nunca en la historia, y la mayor tasa de desempleo desde 1998.Probablemente en España más que en ningún otro país de esta Europa nuestra, nos hemos subido al carro de Obama y a su tirón mediático gracias a nuestro presidente y ministro de deportes, que incapaz de aportar ninguna solución a la crisis, se postula como el más ferviente seguidor y partidario del mesiánico presidente estadounidense.Nos hemos auto-inoculado el virus de la gripe Obama que en un primer momento nos hace parecer más altos, más guapos, más progres y más estadistas, pero que nos lleva directos a la misma sala de aislamiento del hospital.La diferencia es que lo americanos cuentan con un sistema inmunológico potente, que tarde o temprano será capaz de vencer la enfermedad, por las buenas o por las malas. Tienen reservas, investigan y si llegado el caso necesitan un trasplante, no les faltará un donante. Pero nosotros llevamos años dilapidando nuestros leucocitos en lujos de rico, confiados en el tralará del turismo y viviendo de la especulación a todos los niveles. Y ahora, los pocos que nos quedan los gastamos en carteles promocionales. Así que sólo nos queda purgarnos y empezar de nuevo, o convertirnos en cadáveres.
Sunday, March 01, 2009
Muere Pepe Rubianes
Ha muerto Pepe Rubianes
http://www.abc.es/20090301/cultura-cultura/fallece-pepe-rubianes-200903011248.html
Normalmente este tipo de necrológicas van seguidas de una retahíla de declaraciones elogiosas sobre el finado, su inmensa humanidad, su legado, etc.
Ni por asomo se me ocurre celebrar la muerte de nadie, o al menos de nadie que no sea un genocida, torturador o asesino múltiple, así que no celebraré la muerte de este hombre, de quien no tengo sospecha de poder ajustarse a ninguno de esos perfiles, y les envío mi pésame a aquellas personas que lo echarán de menos.
Pero cuando leí esta noticia en el periódico, lo único que se me vino a la mente fueron las declaraciones proferidas por él, hace un tiempo, en las que se refería a España y por extensión, a los españoles. O por lo menos a aquellos que nos reconocemos como tales.
También me acordé de verlo en el papel de Makinavaja, pero menos.
Aquellas declaraciones burdas, zafias, groseras y, en definitiva, ridículas e intrascendentes, serán en cambio las que acompañarán al recuerdo que de este hombre tengamos muchos de los que leamos hoy la noticia de su muerte.
No voy a entrar a valorar aquellas declaraciones, en tanto que como he dicho, no creo que sean de ninguna relevancia, sino más bien, una bufonada sin gusto. Pero menciono este artículo como una reflexión sobre cómo toda una vida (que sin duda este señor habrá vivido intensamente) puede quedar eclipsada por un pronto inconsciente.
La vida es una sucesión de momentos y decisiones, y siempre me ha llamado la atención cómo esos pequeños momentos cotidianos y esas decisiones aparentemente irrelevantes que tomamos de continuo, son las que sin embargo, van guiando nuestro rumbo por el tiempo, sin que apenas nos demos cuenta.
Si un día, hace muchos años, hubiese vuelto a mi casa por algún otro de los posibles caminos, no me hubiese encontrado con aquel amigo con el que quedé para tomar una copa el día que conocí a la que hoy es mi mujer, y por la que tomé la decisión de no aceptar aquel trabajo fuera de España. Si aquel día hubiese tomado otro camino, decisión carente de toda trascendencia aparente, probablemente hoy, mi vida sería muy distinta.
Así pues, yo creo que no merece la pena darle demasiada importancia a las cosas, por mucha que parezcan tener, porque probablemente, las decisiones más importantes de nuestra vida, las hayamos tomado sin darnos cuenta.
Que Rubianes descanse en paz.
http://www.abc.es/20090301/cultura-cultura/fallece-pepe-rubianes-200903011248.html
Normalmente este tipo de necrológicas van seguidas de una retahíla de declaraciones elogiosas sobre el finado, su inmensa humanidad, su legado, etc.
Ni por asomo se me ocurre celebrar la muerte de nadie, o al menos de nadie que no sea un genocida, torturador o asesino múltiple, así que no celebraré la muerte de este hombre, de quien no tengo sospecha de poder ajustarse a ninguno de esos perfiles, y les envío mi pésame a aquellas personas que lo echarán de menos.
Pero cuando leí esta noticia en el periódico, lo único que se me vino a la mente fueron las declaraciones proferidas por él, hace un tiempo, en las que se refería a España y por extensión, a los españoles. O por lo menos a aquellos que nos reconocemos como tales.
También me acordé de verlo en el papel de Makinavaja, pero menos.
Aquellas declaraciones burdas, zafias, groseras y, en definitiva, ridículas e intrascendentes, serán en cambio las que acompañarán al recuerdo que de este hombre tengamos muchos de los que leamos hoy la noticia de su muerte.
No voy a entrar a valorar aquellas declaraciones, en tanto que como he dicho, no creo que sean de ninguna relevancia, sino más bien, una bufonada sin gusto. Pero menciono este artículo como una reflexión sobre cómo toda una vida (que sin duda este señor habrá vivido intensamente) puede quedar eclipsada por un pronto inconsciente.
La vida es una sucesión de momentos y decisiones, y siempre me ha llamado la atención cómo esos pequeños momentos cotidianos y esas decisiones aparentemente irrelevantes que tomamos de continuo, son las que sin embargo, van guiando nuestro rumbo por el tiempo, sin que apenas nos demos cuenta.
Si un día, hace muchos años, hubiese vuelto a mi casa por algún otro de los posibles caminos, no me hubiese encontrado con aquel amigo con el que quedé para tomar una copa el día que conocí a la que hoy es mi mujer, y por la que tomé la decisión de no aceptar aquel trabajo fuera de España. Si aquel día hubiese tomado otro camino, decisión carente de toda trascendencia aparente, probablemente hoy, mi vida sería muy distinta.
Así pues, yo creo que no merece la pena darle demasiada importancia a las cosas, por mucha que parezcan tener, porque probablemente, las decisiones más importantes de nuestra vida, las hayamos tomado sin darnos cuenta.
Que Rubianes descanse en paz.
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Tuesday, February 24, 2009
¿Dónde NO está el crédito que no aparece?
Leo en EL PAIS un artículo muy interesante de Daniel Villalba, catedrático de economía de empresa de la UAM.
El título de esta entrada está basado en el de éste artículo.
Recomiendo su lectura. Este es el enlace:
¿Dónde está el crédito que "no aparece"?
Entiendo que por su formación, este señor sabe perfectamente de lo que habla. Como ya dije en otras entradas, yo no soy economista, por lo que muchísimas cosas se me escapan. Así pues, escribo estas notas planteando algunas dudas que me asaltan, por si alguien tiene a bien aclararmelas.
Es cierto que entre todos tendremos que desinflar la burbuja que hemos ido hinchando y que tanto hemos disfrutado las últimas décadas, y los habrá que saldrán mejor y peor parados, también entre los bancos y las grandes empresas. Pero si no reconocemos que la culpa está en todos los que en un momento dado hemos querido vivir por encima de nuestras posibilidades, y nos hemos "apalancado" en un crédito fácil sin apoyo en un valor real, y si no nos hacemos a la idea de que habrá que apretarse el cinturón, y despedirse de tantos lujos. Si no nos convencemos de que tenemos que generar riqueza real para un mundo real y que para eso necesitamos flexibilidad, formación y riesgo, si no hacemos todo eso y esperamos a que "los ricos lo paguen", la crisis va a durarnos muchos, muchos años.
El título de esta entrada está basado en el de éste artículo.
Recomiendo su lectura. Este es el enlace:
¿Dónde está el crédito que "no aparece"?
Entiendo que por su formación, este señor sabe perfectamente de lo que habla. Como ya dije en otras entradas, yo no soy economista, por lo que muchísimas cosas se me escapan. Así pues, escribo estas notas planteando algunas dudas que me asaltan, por si alguien tiene a bien aclararmelas.
- Dice este señor que en España hay un millón de viviendas sin vender financiadas por la banca. Cada vivienda la valora en 120.000 EUR y eso le sirve para afirmar que en España hay 120.000 MEUR de la banca, destinados a financiación, totalmente paralizados en forma de activos improductivos y sobrevalorados. Pero en mi opinión, que haya 1 millón de pisos sin vender, no significa necesariamente que esas viviendas estén en poder de la banca porque los promotores se las hayan entregado a los bancos al no poder hacer frente a los préstamos, ¿no? Es decir, parte de esos 120.000 MEUR se habrán repartido entre las pérdidas de las constructoras y promotoras inmobiliarias, y los concursos de acreedores de las empresas a la quiebra que las habrán transferido a los resultados de sus proveedores como impagados. Es decir, ese reventón de la burbuja inmobiliaria, no ha afectado únicamente a los bancos, sino que una buena parte se ha repartido por todos los sectores de la economía, desde el tendero que no cobra lo que le debe un albañil que se ha ido al paro, al fabricante de ladrillos o al que vende las máquinas que fabricarían las sierras con la que se cortarían los árboles que se habrían utilizado para fabricar los muebles de los pisos vacíos. Y precisamente todos esos afectados, son los que ahora, en peores condiciones que antes, necesitan que la banca les conceda préstamos para poder hacer frente a todas sus obligaciones. Préstamos que no pueden avalar y tampoco van a poder devolver, con lo que si se les concedieran, servirían para (entonces sí) terminar concentrando todo el agujero en los bancos. Obviamente, los bancos no creo que acepten esto.
- Dice que hay fondos de inversión dispuestos a comprar esos activos si se rebajaran un 30% del valor del préstamo (si el préstamo se concedió por el 80% del valor de tasación, el fondo de inversión lo estaría comprando al 56% del valor de tasación). Pero, ¿quiénes son esos fondos de inversión? En el fondo son los propios bancos, ¿no? Y entonces, si los fondos de inversión tienen liquidez, y los fondos de inversión pertenencen a los bancos, resulta que los bancos tienen liquidez. Esto silogismo me resulta bastante obvio. Pero si la realidad es que los bancos no tienen liquidez para poder prestar dinero, entonces será que no hay tanta liquidez en los fondos de inversión (esto se llama reducción al absurdo), probablemente porque con una bolsa cayendo en picado en todo el mundo, el dinero captado por los fondos de inversión entre los inversores de todo tipo, estará comprometido en valores o activos dificilmente recuperables si no es a costa de una pérdida muy importante de rentabilidad, como por ejemplo, pisos (véase el fondo inmobiliario de BANIF hace unos días).
- Dice que si se vendieran, las minusvalías del 30% generadas tendría que financiarlas el Estado (impuestos) para que la banca no quebrase, pero que por contra, esa liquidez que generarían se podría destinar a financiar a las PYMES. Pero en ese caso, ¿por qué los fondos de inversión no financian directamente a las PYMES?. De esta manera nos ahorramos devaluar de golpe todos los activos inmobiliarios, evitamos que los bancos se vayan a la quiebra y nos ahorramos los impuestos destinados a su rescate. Además, reactivamos la economía, generamos empleo, la gente vuelve a ver la luz al final del túnel, y se lanzan a comprar pisos, con lo que los activos cautivos en poder de la banca recuperan valor y liquidez, y en un santiamén estamos fuera de la crisis.
Es cierto que entre todos tendremos que desinflar la burbuja que hemos ido hinchando y que tanto hemos disfrutado las últimas décadas, y los habrá que saldrán mejor y peor parados, también entre los bancos y las grandes empresas. Pero si no reconocemos que la culpa está en todos los que en un momento dado hemos querido vivir por encima de nuestras posibilidades, y nos hemos "apalancado" en un crédito fácil sin apoyo en un valor real, y si no nos hacemos a la idea de que habrá que apretarse el cinturón, y despedirse de tantos lujos. Si no nos convencemos de que tenemos que generar riqueza real para un mundo real y que para eso necesitamos flexibilidad, formación y riesgo, si no hacemos todo eso y esperamos a que "los ricos lo paguen", la crisis va a durarnos muchos, muchos años.
Saturday, February 14, 2009
La Federación de Planificación Familiar Estatal
Leo en la revista Fusión una entrevista a Doña Isabel Serrano, a la sazón presidenta de la Federación de Planificación Familiar Estatal, sobre el incremento del número de abortos en España.
Para aquellos interesados, el enlace a la entrevista es el siguiente:
Revista Fusión
La primera pregunta que se le formula a esta señora es sobre su opinión acerca de las causas de este incremento, a lo cual, Doña Isabel, responde lo siguiente:
"La población española ha experimentado muchos cambios en las últimas décadas y va teniendo una visión diferente sobre la sexualidad y el tamaño de las familias. Y eso, incrementa el uso de anticonceptivos por un lado, pero por otro, cuando se produce un embarazo no deseado, se acepta mejor la posibilidad de tomar la única medida que queda."
Este planteamiento merece, en mi opinión, un análisis detallado porque resulta uno de esos argumentos que se formulan como axiomas incuestionables, y que constituyen lo que hoy por hoy conocemos por "políticamente correctos".
Yo por mi formación estoy familiarizado con el término axioma, pero por aclarar los términos, y citando al Diccionario de la Real Academia Española, recuerdo que axioma es aquella "proposición tan clara y evidente que se admite sin necesidad de demostración".
La respuesta de la Sra. Serrano contiene varias afirmaciones en una sola frase:
A partir de aquí mi análisis.
Puedo aceptar como algo obvio que las familias españolas, y la sociedad española en general, hayan experimentado cambios importantes en las últimas décadas. De hecho, en las últimas 10 décadas han ocurrido cosas tan relevantes como la Segunda República, el Alzamiento Nacional, La Guerra Civil, el Régimen Franquista, la Transición Española y la Constitución, la fabricación del Seat 600, la invención de la Televisión y la emisión de series y programas como Verano Azul, El Show de los Teleñecos, Con 8 Basta, La Tribu de los Brady, El Coche Fantástico, Hablemos de Sexo o Todos Ahhh 100. Los equipos españoles conquistaron varias copas de Europa de fútbol, hemos atravesado varias crisis económicas, de la última de las cuales estamos viendo cómo salir, etc. Efectivamente, durante las últimas décadas (pongo 10 para concretar, pero podría haber puesto 20) los cambios grandes y pequeños han sido muchos, y todos ellos han podido influir de una forma u otra en cada español, en cada familia y en el conjunto de la sociedad. yo creo que ésta se la doy por buena.
En cuanto a que la población española va teniendo una visión diferente sobre la sexualidad, también tengo que darle la razón. Efectivamente, hace 50 años, el sexo era un tabú del que nadie hablaba públicamente. Existía un statu quo en el que las señoritas debían llegar vírgenes al matrimonio y en el que las madres solteras resultaban una especie de apestadas sociales. El papel de la mujer era el de ama de casa y para tal fin se formaba desde niña. La práctica de relaciones sexuales fuera del matrimonio era visto como una falta total de decoro, suficiente para poder señalar despectivamente con el dedo a la "fresca" que así se comportaba.
Hoy en día las cosas han cambiado radicalmente. Se editan guías en las que se explica mediante comics, raps, o cualquier otra forma de expresión actual, cómo se debe poner un condón a niños de 10 o 12 años. Las pantallas de televisión se llenan de series de adolescentes semidesnudos que se juntan, se arrejuntan, se dejan, se pasan de unos a otros, reclaman sus libertades sexuales y se convierten en víctimas del carca derechón que les humilla públicamente por no jugar bien al fútbol. Se reparten preservativos en los colegios, y se dispensan entre los niños píldoras abortivas "del día después" libremente en los centros de salud y me temo que sin conocimiento de sus progenitores.
Se fomentan los modelos familiares alternativos de una forma un poco anárquica, dando vueltas y más vueltas en unos casos para no llamar matrimonio a lo que lo es, y en otros casos, justo al revés, para ampliar la definición de matrimonio (claramente establecida en sus versiones sacramental y civil) a lo que no encajaba en forma alguna.
Se publicitan los modelos sociales en los que el sexo se presenta como una necesidad implícita del ser humano en todo momento y lugar. Se estimula la libre y ligera sexualidad, se la desprende de sus facetas espirituales, y se presenta como un mero juego. Un entretenimiento lúdico irrelevante.
Al final se ha conseguido que el statu quo actual sea el de que si un chico o una chica llegan vírgenes a la mayoría de edad son unos mojigatos. El de que hay que mantener relaciones sexuales con cualquiera, en cualquier momento y lugar, sin que ello suponga ni un ápice de compromiso. Y sin que se tengan por qué aceptar las consecuencias.
Ponte condón, eso si. Póntelo todas las veces que quieras, con quien quieras, pero póntelo. Pero si no te lo pones, por si acaso, vete al centro de salud y pide una pastillita, no vaya a ser que la líes. Y si resulta que ni te pones condón, ni te tomas la pastillita, no te preocupes que vas a poder abortar. Que no pasa nada. Vas a una clínica y dices que no estás preparada para ser madre, y ellos hacen el resto. Y en un par de meses, como mucho, ya puedes otra vez estar chimpando alegremente con el primer energúmeno que se te ponga a tiro. Pero espero que para entonces hayas aprendido a usar el condón.
Y si alguien te habla de cosas como la castidad, el compromiso, el respeto o la responsabilidad sal corriendo que seguramente sea un facha del Opus Dei o de los Legionarios de Cristo que te quiere asesinar por progresista, o captarte para su secta.
Efectivamente, la población española va teniendo una visión diferente sobre el sexo.
La tercera afirmación es la que más gracia me hace. La población española va teniendo una visión diferente sobre el tamaño de las familias... Lo cierto es que estadísticamente las familias españolas son cada vez más reducidas. Pero, ¿es eso un deseo explícito de los padres y madres españoles? ¿O es una consecuencia de unos modos de vida renovados, es decir, de los cambios referidos en la primera afirmación? ¿Es una elección o una consecuencia impuesta?
Está claro que ahora tenemos menos hijos, y podría no discutir esta afirmación, si no fuese porque se está citando para construir el resto del razonamiento. En ese sentido no acepto que se generalice a toda la sociedad española esta nueva visión como una causa justificativa del aborto. En cualquier caso, miles, millones de padres y madres españoles estarían encantados de poder permitirse el lujo de tener muchos más hijos, ypoder atenderles y cuidarles convenientemente. Y en cualquier caso, no se someterían voluntariamente a un aborto. Tal vez a una ligadura de trompas, o a una vasectomía, pero no a un aborto.
Ahora bien, la cuarta afirmación es la que más me cabrea porque es una mentira como una casa de grande y es la que la Sra. Serrano utiliza finalmente para justificar la NECESIDAD del aborto. Dice que en caso de un embarazo no deseado es la única medida que queda.
Pues no, Sra. Serrano. Se puede tener el niño y se puede darlo después en adopción, por ejemplo. O se puede tener el hijo y aceptarlo, quererlo y cuidarlo como el ser humano indefenso que es. O llegado el caso, se puede tener el hijo y asesinarlo una vez que haya nacido, lo que a ojos de muchísima gente de esta sociedad española, tan cambiada y con una visión tan nueva, sería un acto tan desalmado y atroz como asesinarlo antes de nacer, por el simple capricho de no querer tenerlo, o por la simple irresponsabilidad de no haber sabido evitarlo.
Pero en ningún caso el aborto es la última solución. Y en cualquier caso, menuda solución.
La Sra. Serrano, y entiendo que por extensión la Federación de Planificación Familiar Estatal, defienden que, al amparo de estas afirmaciones se deduce necesariamente que se incremente el número de anticonceptivos y se despenalice el aborto. Yo no veo cómo se deduce tal cosa.
Es más, yo no creo que las premisas en las que se apoyan sean verdaderas. Y mucho menos que sean las únicas alternativas.
Yo creo en un modelo de sociedad donde los hombres y las mujeres nos respetemos mutuamente y nos hagamos respetar. Donde cada uno pueda tomar su opción sexual preferente, pero donde todos sepamos aceptar y asumir las consecuencias de nuestros actos. Donde el sexo se presente como la forma más íntima de relación entre personas que ya han superado con éxito el resto de fases de la convivencia. Donde se defiendan los valores de la castidad y la responsabilidad sexual frente a la lascivia y la promiscuidad. Donde un chico y una chica (o dos chicos, o dos chicas) puedan encontrarse, conocerse, ir intimando poco a poco, sin tener que irse a follar a las primeras de turno. Y en el que, como ambos saben lo que hay, si no saben controlarse, que asuman sus consecuencias.
http://www.provida.es/
Para aquellos interesados, el enlace a la entrevista es el siguiente:
Revista Fusión
La primera pregunta que se le formula a esta señora es sobre su opinión acerca de las causas de este incremento, a lo cual, Doña Isabel, responde lo siguiente:
"La población española ha experimentado muchos cambios en las últimas décadas y va teniendo una visión diferente sobre la sexualidad y el tamaño de las familias. Y eso, incrementa el uso de anticonceptivos por un lado, pero por otro, cuando se produce un embarazo no deseado, se acepta mejor la posibilidad de tomar la única medida que queda."
Este planteamiento merece, en mi opinión, un análisis detallado porque resulta uno de esos argumentos que se formulan como axiomas incuestionables, y que constituyen lo que hoy por hoy conocemos por "políticamente correctos".
Yo por mi formación estoy familiarizado con el término axioma, pero por aclarar los términos, y citando al Diccionario de la Real Academia Española, recuerdo que axioma es aquella "proposición tan clara y evidente que se admite sin necesidad de demostración".
La respuesta de la Sra. Serrano contiene varias afirmaciones en una sola frase:
- La población española ha experimentado muchos cambios en las últimas décadas
- La población española va teniendo una visión diferente sobre la sexualidad
- La población española va teniendo una visión diferente sobre el tamaño de las familias
- El aborto es la única medida que queda en el caso de un embarazo no deseado.
- El incremento de los anticonceptivos es una consecuencia necesaria
- El aborto se acepta socialmente como algo inevitable que es.
A partir de aquí mi análisis.
Puedo aceptar como algo obvio que las familias españolas, y la sociedad española en general, hayan experimentado cambios importantes en las últimas décadas. De hecho, en las últimas 10 décadas han ocurrido cosas tan relevantes como la Segunda República, el Alzamiento Nacional, La Guerra Civil, el Régimen Franquista, la Transición Española y la Constitución, la fabricación del Seat 600, la invención de la Televisión y la emisión de series y programas como Verano Azul, El Show de los Teleñecos, Con 8 Basta, La Tribu de los Brady, El Coche Fantástico, Hablemos de Sexo o Todos Ahhh 100. Los equipos españoles conquistaron varias copas de Europa de fútbol, hemos atravesado varias crisis económicas, de la última de las cuales estamos viendo cómo salir, etc. Efectivamente, durante las últimas décadas (pongo 10 para concretar, pero podría haber puesto 20) los cambios grandes y pequeños han sido muchos, y todos ellos han podido influir de una forma u otra en cada español, en cada familia y en el conjunto de la sociedad. yo creo que ésta se la doy por buena.
En cuanto a que la población española va teniendo una visión diferente sobre la sexualidad, también tengo que darle la razón. Efectivamente, hace 50 años, el sexo era un tabú del que nadie hablaba públicamente. Existía un statu quo en el que las señoritas debían llegar vírgenes al matrimonio y en el que las madres solteras resultaban una especie de apestadas sociales. El papel de la mujer era el de ama de casa y para tal fin se formaba desde niña. La práctica de relaciones sexuales fuera del matrimonio era visto como una falta total de decoro, suficiente para poder señalar despectivamente con el dedo a la "fresca" que así se comportaba.
Hoy en día las cosas han cambiado radicalmente. Se editan guías en las que se explica mediante comics, raps, o cualquier otra forma de expresión actual, cómo se debe poner un condón a niños de 10 o 12 años. Las pantallas de televisión se llenan de series de adolescentes semidesnudos que se juntan, se arrejuntan, se dejan, se pasan de unos a otros, reclaman sus libertades sexuales y se convierten en víctimas del carca derechón que les humilla públicamente por no jugar bien al fútbol. Se reparten preservativos en los colegios, y se dispensan entre los niños píldoras abortivas "del día después" libremente en los centros de salud y me temo que sin conocimiento de sus progenitores.
Se fomentan los modelos familiares alternativos de una forma un poco anárquica, dando vueltas y más vueltas en unos casos para no llamar matrimonio a lo que lo es, y en otros casos, justo al revés, para ampliar la definición de matrimonio (claramente establecida en sus versiones sacramental y civil) a lo que no encajaba en forma alguna.
Se publicitan los modelos sociales en los que el sexo se presenta como una necesidad implícita del ser humano en todo momento y lugar. Se estimula la libre y ligera sexualidad, se la desprende de sus facetas espirituales, y se presenta como un mero juego. Un entretenimiento lúdico irrelevante.
Al final se ha conseguido que el statu quo actual sea el de que si un chico o una chica llegan vírgenes a la mayoría de edad son unos mojigatos. El de que hay que mantener relaciones sexuales con cualquiera, en cualquier momento y lugar, sin que ello suponga ni un ápice de compromiso. Y sin que se tengan por qué aceptar las consecuencias.
Ponte condón, eso si. Póntelo todas las veces que quieras, con quien quieras, pero póntelo. Pero si no te lo pones, por si acaso, vete al centro de salud y pide una pastillita, no vaya a ser que la líes. Y si resulta que ni te pones condón, ni te tomas la pastillita, no te preocupes que vas a poder abortar. Que no pasa nada. Vas a una clínica y dices que no estás preparada para ser madre, y ellos hacen el resto. Y en un par de meses, como mucho, ya puedes otra vez estar chimpando alegremente con el primer energúmeno que se te ponga a tiro. Pero espero que para entonces hayas aprendido a usar el condón.
Y si alguien te habla de cosas como la castidad, el compromiso, el respeto o la responsabilidad sal corriendo que seguramente sea un facha del Opus Dei o de los Legionarios de Cristo que te quiere asesinar por progresista, o captarte para su secta.
Efectivamente, la población española va teniendo una visión diferente sobre el sexo.
La tercera afirmación es la que más gracia me hace. La población española va teniendo una visión diferente sobre el tamaño de las familias... Lo cierto es que estadísticamente las familias españolas son cada vez más reducidas. Pero, ¿es eso un deseo explícito de los padres y madres españoles? ¿O es una consecuencia de unos modos de vida renovados, es decir, de los cambios referidos en la primera afirmación? ¿Es una elección o una consecuencia impuesta?
Está claro que ahora tenemos menos hijos, y podría no discutir esta afirmación, si no fuese porque se está citando para construir el resto del razonamiento. En ese sentido no acepto que se generalice a toda la sociedad española esta nueva visión como una causa justificativa del aborto. En cualquier caso, miles, millones de padres y madres españoles estarían encantados de poder permitirse el lujo de tener muchos más hijos, ypoder atenderles y cuidarles convenientemente. Y en cualquier caso, no se someterían voluntariamente a un aborto. Tal vez a una ligadura de trompas, o a una vasectomía, pero no a un aborto.
Ahora bien, la cuarta afirmación es la que más me cabrea porque es una mentira como una casa de grande y es la que la Sra. Serrano utiliza finalmente para justificar la NECESIDAD del aborto. Dice que en caso de un embarazo no deseado es la única medida que queda.
Pues no, Sra. Serrano. Se puede tener el niño y se puede darlo después en adopción, por ejemplo. O se puede tener el hijo y aceptarlo, quererlo y cuidarlo como el ser humano indefenso que es. O llegado el caso, se puede tener el hijo y asesinarlo una vez que haya nacido, lo que a ojos de muchísima gente de esta sociedad española, tan cambiada y con una visión tan nueva, sería un acto tan desalmado y atroz como asesinarlo antes de nacer, por el simple capricho de no querer tenerlo, o por la simple irresponsabilidad de no haber sabido evitarlo.
Pero en ningún caso el aborto es la última solución. Y en cualquier caso, menuda solución.
La Sra. Serrano, y entiendo que por extensión la Federación de Planificación Familiar Estatal, defienden que, al amparo de estas afirmaciones se deduce necesariamente que se incremente el número de anticonceptivos y se despenalice el aborto. Yo no veo cómo se deduce tal cosa.
Es más, yo no creo que las premisas en las que se apoyan sean verdaderas. Y mucho menos que sean las únicas alternativas.
Yo creo en un modelo de sociedad donde los hombres y las mujeres nos respetemos mutuamente y nos hagamos respetar. Donde cada uno pueda tomar su opción sexual preferente, pero donde todos sepamos aceptar y asumir las consecuencias de nuestros actos. Donde el sexo se presente como la forma más íntima de relación entre personas que ya han superado con éxito el resto de fases de la convivencia. Donde se defiendan los valores de la castidad y la responsabilidad sexual frente a la lascivia y la promiscuidad. Donde un chico y una chica (o dos chicos, o dos chicas) puedan encontrarse, conocerse, ir intimando poco a poco, sin tener que irse a follar a las primeras de turno. Y en el que, como ambos saben lo que hay, si no saben controlarse, que asuman sus consecuencias.
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Tuesday, February 10, 2009
Mi receta para la crisis
Hoy estoy aburrido. Así que voy a cumplir mi promesa del anterior post y voy a dar al mundo, gratuitamente, mi propuesta para salir de la crisis. Si el Sr. Zp, o el Sr. Rajoy o cualquier otro representante del pueblo quiere tomar algo prestado, se lo cedo desinteresadamente.
Empiezo.
Lamentablemente no tengo ninguna solución para salir de la crisis rápidamente. No creo que exista. No tiene remedio. El de hoy, es un mal consecuencia de muchos años de perder el tiempo, y pretender recuperarlo así, de golpe, es, si no de idiotas, al menos de ilusos.
Yo no soy economista. No estoy al tanto de los últimos avances en productos financieros, ni en las técnicas de mercado. Pero tengo cuatro conceptos básicos con los que me manejo.
No hace falta ser médico, para saber que si a uno le duele el cuerpo y tiene fiebre, es muy probable que esté enfermo. Ni para saber que guardando una dieta equilibrada, practicando un ejercicio frecuente, y no cometiendo excesos con el tabaco o el alcohol, las probabilidades de vivir mejor más años, se multiplican.
Pues tampoco hace falta ser economista para saber que, en esencia, existen dos formas de hacerse un hueco en el mercado. O diferenciándose, o por escala. Y ahí, está la cuestión.
En la antigüedad, el mundo occidental supo aprovechar una oportunidad para ir distinguiendo su mercado. Mientras las más vastas extensiones del planeta tierra se dedicaban al pastoreo o la agricultura (casi) de subsistencia, en Europa fuimos capaces de aprovechar el tirón de la Ilustración para desarrollar las ciencias y la tecnología.
Eso nos permitió desarrollar una maquinaria bélica y una estrategia militar tan sofisticada como para doblegar al mundo a través de imperios sucesivos, que sirvieron para el establecimiento de colonias que abastecían a la metrópoli de los bienes y productos necesarios para garantizar su bienestar, mientras se seguía investigando y desarrollando la ciencia y la tecnología.
También se desarrollaban las artes y las humanidades. El pueblo europeo era más culto y sabía leer en un porcentaje muy superior al de cualquier otro continente. Y eso nos ayudaba a pensar. Y empezamos a pensar que tal vez aquella situación no era buena, que todo el mundo tenía derecho a las libertades y a unos derechos fundamentales.
Así en Europa la economía se fue desarrollando a la par que la cultura y los derechos humanos. Los obreros se fueron asociando y empezaron a exigir mejoras en sus condiciones, y comenzaron las luchas de clase. Aquella situación convulsa, incrementada por el éxodo derivado de la revolución industrial, nos acabó llevando a unos años oscuros de guerras y revoluciones de los que, afortunadamente, supimos salir a tiempo. Y no sólo eso, sino que además nos ayudaron a desarrollar aún más nuestro ingenio para ser más productivos y más eficientes.
Así nos plantamos al final de la 2ª guerra mundial con una Europa en ruinas, sin colonias, pero libre y tecnológica. Mientras en el resto del mundo seguían ordeñando cabras escuálidas.
Europa rápidamente resurgió de sus cenizas (la Europa libre) y volvió a convertirse en la primera potencia mundial, impulsada por el capitalismo, junto con Estados Unidos y Japón.
El capitalismo básicamente defiende que todo tiene un precio, y que ese precio viene dado por el valor que una cosa tiene para los demás. El dinero, no es sólo dinero, sino la posibilidad de convertirse en algo más. Por ejemplo, en más dinero.
Toda esta evolución permitió a Europa convertirse en un mercado diferenciado, pese a su reducido tamaño.
Pero poco a poco, otros pueblos, otras culturas fueron aprendiendo a salir del pasado. Amparados en regímenes totalitarios, los chinos, los indios y los árabes fueron aplicando sus economías de escala a competir contra nuestra tecnología. Realmente ¿qué han inventado los chinos? Ellos sólo tienen millones y millones de obreros baratos y reos de un régimen dictatorial. ¿Y qué han inventado los hindúes? Pues poco. Ellos viven sobre su régimen de castas, y han logrado un pequeño hueco en el mercado informático porque trabajan mucho y cobran poco. ¿Y los árabes? Los árabes menos aún. Los árabes sólo tienen petróleo. Mucho petróleo.
¿Y cómo reacciono Europa frente a esta competencia emergente de economías de escala? Simplemente no reaccionó. Los años de bonanza económica de Europa supusieron una carga muy pesada para el régimen capitalista porque, al tener de todo, las cosas empezaron a perder valor. Y el valor es la clave de nuestro sistema. Dar más valor a las cosas es lo que nos hace ser más eficientes y más competitivos. Por eso cuando empezamos a dejar de valorar las cosas, empezamos a dejar de ser eficientes.
Y entonces empezamos a mirarnos el ombligo. Y empezamos a buscar la cuadratura del círculo para seguir dándonos buenos precios, sin tener detrás un buen valor que los justificase. Empezamos a confiar en políticos que no se preocupaban de gobernar, si no de mantener un cargo. Empezamos de dejarles, primero que nos dijeran lo que queríamos oir, lo buenos que éramos, y lo ricos que éramos, y todos los derechos que teníamos. Y luego empezamos a dejarles hablar sin prestarles mucho caso.
Las uniones de obreros que tanto bien habían hecho años atrás, empezaron a preocuparse únicamente de mantener privilegios a cualquier precio, sin ocuparse de las obligaciones. Sin ocuparse de la competencia desleal que para los trabajadores de aquí suponían los esclavos de allí. Sin darse cuenta de que era necesaria una acción global frente a una economía global. Sin entender que si nuestros trabajadores querían vivir mejor, nuestras empresas tenían que producir más y mejor, y más barato. Sólo se preocupaban de los grandes convenios y de mantener el status quo de sus afiliados.
Y entonces empezamos a pensar en el plazo más corto y nos pasamos de vueltas. Las industrias dejaron de ser industrias y pasaron a ser empresas financieras donde lo más importante era la cuenta de resultados del año en curso, y el reparto de dividendos que podía hacer subir el valor de la acción.
Y empezamos a sofisticarnos demasiado en el plano cultural. A buscarle los tres pies al gato y convertirnos en preciosistas. Aquí en España además, el revanchismo posterior a la transición nos hizo virar 180º y dejamos de hacer todo lo que se hacía antes, simplemente porque se hacía antes. Conceptos como la moral, el respeto, la disciplina o, por qué no, el castigo, se perdieron. Nos sumergimos en un "todo vale" que nos trajo, primero una corrupción galopante, y después una putrefacción de todas nuestras estructuras. Ya no significa nada ni un policía, ni un maestro, ni siquiera un padre o una madre.
Y a la sombra de todo ese comidismo, de todo ese bienquedar, nuestras administraciones se convirtieron en organizaciones mastodónticas y superpobladas, carísimas de mantener e incapaces de dar el servicio para el que están inventadas. En vez de facilitar las cosas, cualquier inicitiva que surja hoy en día tiene que pasar el filtro de diferentes administraciones, locales, autonómicas y estatales, incluso de diferentes áreas dentro de una misma administración, y todas ellas con la capacidad de poner palos en las ruedas. Se ha perdido el concepto de interés general y se han revalorizado los de impuesto, tasa, y lamentablemente, comisión.
Conclusión, lo que antes era un sistema ágil y motivador, se ha convertido en una hernia incapacitante. Y sin tamaño para competir en escala contra el resto del mundo, sin una estructura ideológica que nos permita reconocernos y asociarnos, y con la pereza que da el tener la barriga llena, hemos llegado al borde del abismo. Y la cosa se ha roto por donde se tenía que romper. Por el sistema financiero que era el que, en última instancia, amparaba el falso sueño en el que estábamos viviendo, todos por encima de nuestras posibilidades. Simplemente, ya no aguantó más.
Así pues, el problema es una cuestión de fondo. No es un hecho coyuntural, una circunstancia pasajera que igual que llegó se vaya a ir. Es necesario replantearnos nuestros propios cimientos, reconocer cuál es nuestra verdadera posición, para poder comenzar a tomar carrerilla otra vez. Y eso lleva tiempo.
El camino, dado que no creo que podamos dedicarnos a producir esclavos para las próximas décadas, y dado que el europeo de a pie no admite vivir sometido, debe ser el camino de la diferenciación, otra vez. Y eso pasa por:
Empiezo.
Lamentablemente no tengo ninguna solución para salir de la crisis rápidamente. No creo que exista. No tiene remedio. El de hoy, es un mal consecuencia de muchos años de perder el tiempo, y pretender recuperarlo así, de golpe, es, si no de idiotas, al menos de ilusos.
Yo no soy economista. No estoy al tanto de los últimos avances en productos financieros, ni en las técnicas de mercado. Pero tengo cuatro conceptos básicos con los que me manejo.
No hace falta ser médico, para saber que si a uno le duele el cuerpo y tiene fiebre, es muy probable que esté enfermo. Ni para saber que guardando una dieta equilibrada, practicando un ejercicio frecuente, y no cometiendo excesos con el tabaco o el alcohol, las probabilidades de vivir mejor más años, se multiplican.
Pues tampoco hace falta ser economista para saber que, en esencia, existen dos formas de hacerse un hueco en el mercado. O diferenciándose, o por escala. Y ahí, está la cuestión.
En la antigüedad, el mundo occidental supo aprovechar una oportunidad para ir distinguiendo su mercado. Mientras las más vastas extensiones del planeta tierra se dedicaban al pastoreo o la agricultura (casi) de subsistencia, en Europa fuimos capaces de aprovechar el tirón de la Ilustración para desarrollar las ciencias y la tecnología.
Eso nos permitió desarrollar una maquinaria bélica y una estrategia militar tan sofisticada como para doblegar al mundo a través de imperios sucesivos, que sirvieron para el establecimiento de colonias que abastecían a la metrópoli de los bienes y productos necesarios para garantizar su bienestar, mientras se seguía investigando y desarrollando la ciencia y la tecnología.
También se desarrollaban las artes y las humanidades. El pueblo europeo era más culto y sabía leer en un porcentaje muy superior al de cualquier otro continente. Y eso nos ayudaba a pensar. Y empezamos a pensar que tal vez aquella situación no era buena, que todo el mundo tenía derecho a las libertades y a unos derechos fundamentales.
Así en Europa la economía se fue desarrollando a la par que la cultura y los derechos humanos. Los obreros se fueron asociando y empezaron a exigir mejoras en sus condiciones, y comenzaron las luchas de clase. Aquella situación convulsa, incrementada por el éxodo derivado de la revolución industrial, nos acabó llevando a unos años oscuros de guerras y revoluciones de los que, afortunadamente, supimos salir a tiempo. Y no sólo eso, sino que además nos ayudaron a desarrollar aún más nuestro ingenio para ser más productivos y más eficientes.
Así nos plantamos al final de la 2ª guerra mundial con una Europa en ruinas, sin colonias, pero libre y tecnológica. Mientras en el resto del mundo seguían ordeñando cabras escuálidas.
Europa rápidamente resurgió de sus cenizas (la Europa libre) y volvió a convertirse en la primera potencia mundial, impulsada por el capitalismo, junto con Estados Unidos y Japón.
El capitalismo básicamente defiende que todo tiene un precio, y que ese precio viene dado por el valor que una cosa tiene para los demás. El dinero, no es sólo dinero, sino la posibilidad de convertirse en algo más. Por ejemplo, en más dinero.
Toda esta evolución permitió a Europa convertirse en un mercado diferenciado, pese a su reducido tamaño.
Pero poco a poco, otros pueblos, otras culturas fueron aprendiendo a salir del pasado. Amparados en regímenes totalitarios, los chinos, los indios y los árabes fueron aplicando sus economías de escala a competir contra nuestra tecnología. Realmente ¿qué han inventado los chinos? Ellos sólo tienen millones y millones de obreros baratos y reos de un régimen dictatorial. ¿Y qué han inventado los hindúes? Pues poco. Ellos viven sobre su régimen de castas, y han logrado un pequeño hueco en el mercado informático porque trabajan mucho y cobran poco. ¿Y los árabes? Los árabes menos aún. Los árabes sólo tienen petróleo. Mucho petróleo.
¿Y cómo reacciono Europa frente a esta competencia emergente de economías de escala? Simplemente no reaccionó. Los años de bonanza económica de Europa supusieron una carga muy pesada para el régimen capitalista porque, al tener de todo, las cosas empezaron a perder valor. Y el valor es la clave de nuestro sistema. Dar más valor a las cosas es lo que nos hace ser más eficientes y más competitivos. Por eso cuando empezamos a dejar de valorar las cosas, empezamos a dejar de ser eficientes.
Y entonces empezamos a mirarnos el ombligo. Y empezamos a buscar la cuadratura del círculo para seguir dándonos buenos precios, sin tener detrás un buen valor que los justificase. Empezamos a confiar en políticos que no se preocupaban de gobernar, si no de mantener un cargo. Empezamos de dejarles, primero que nos dijeran lo que queríamos oir, lo buenos que éramos, y lo ricos que éramos, y todos los derechos que teníamos. Y luego empezamos a dejarles hablar sin prestarles mucho caso.
Las uniones de obreros que tanto bien habían hecho años atrás, empezaron a preocuparse únicamente de mantener privilegios a cualquier precio, sin ocuparse de las obligaciones. Sin ocuparse de la competencia desleal que para los trabajadores de aquí suponían los esclavos de allí. Sin darse cuenta de que era necesaria una acción global frente a una economía global. Sin entender que si nuestros trabajadores querían vivir mejor, nuestras empresas tenían que producir más y mejor, y más barato. Sólo se preocupaban de los grandes convenios y de mantener el status quo de sus afiliados.
Y entonces empezamos a pensar en el plazo más corto y nos pasamos de vueltas. Las industrias dejaron de ser industrias y pasaron a ser empresas financieras donde lo más importante era la cuenta de resultados del año en curso, y el reparto de dividendos que podía hacer subir el valor de la acción.
Y empezamos a sofisticarnos demasiado en el plano cultural. A buscarle los tres pies al gato y convertirnos en preciosistas. Aquí en España además, el revanchismo posterior a la transición nos hizo virar 180º y dejamos de hacer todo lo que se hacía antes, simplemente porque se hacía antes. Conceptos como la moral, el respeto, la disciplina o, por qué no, el castigo, se perdieron. Nos sumergimos en un "todo vale" que nos trajo, primero una corrupción galopante, y después una putrefacción de todas nuestras estructuras. Ya no significa nada ni un policía, ni un maestro, ni siquiera un padre o una madre.
Y a la sombra de todo ese comidismo, de todo ese bienquedar, nuestras administraciones se convirtieron en organizaciones mastodónticas y superpobladas, carísimas de mantener e incapaces de dar el servicio para el que están inventadas. En vez de facilitar las cosas, cualquier inicitiva que surja hoy en día tiene que pasar el filtro de diferentes administraciones, locales, autonómicas y estatales, incluso de diferentes áreas dentro de una misma administración, y todas ellas con la capacidad de poner palos en las ruedas. Se ha perdido el concepto de interés general y se han revalorizado los de impuesto, tasa, y lamentablemente, comisión.
Conclusión, lo que antes era un sistema ágil y motivador, se ha convertido en una hernia incapacitante. Y sin tamaño para competir en escala contra el resto del mundo, sin una estructura ideológica que nos permita reconocernos y asociarnos, y con la pereza que da el tener la barriga llena, hemos llegado al borde del abismo. Y la cosa se ha roto por donde se tenía que romper. Por el sistema financiero que era el que, en última instancia, amparaba el falso sueño en el que estábamos viviendo, todos por encima de nuestras posibilidades. Simplemente, ya no aguantó más.
Así pues, el problema es una cuestión de fondo. No es un hecho coyuntural, una circunstancia pasajera que igual que llegó se vaya a ir. Es necesario replantearnos nuestros propios cimientos, reconocer cuál es nuestra verdadera posición, para poder comenzar a tomar carrerilla otra vez. Y eso lleva tiempo.
El camino, dado que no creo que podamos dedicarnos a producir esclavos para las próximas décadas, y dado que el europeo de a pie no admite vivir sometido, debe ser el camino de la diferenciación, otra vez. Y eso pasa por:
- Replantear nuestros pilares ideológicos. Saber lo que queremos ser, y lo que estamos dispuestos a luchar por ello.
- Reestructurar nuestra economía. Diversificarla y especializarla. Potenciar el I+D. Pero el I+D productivo y valorable. No gastar dinero en mantener becarios en las universidades para que estudien fruslerías. Buscar la rentabilidad a la investigación y la orientación al resultado.
- Flexibilizar nuestro mercado para fomentar la eficiencia. Las empresas deben saber adaptarse a los cambios o morir. Pero se debe facilitar que su lugar lo ocupe rápidamente otra iniciativa, sin crucificarla a permisos e impuestos. Y lo mismo con los trabajadores. Debemos ser capaces de reciclarnos y ser productivos. Cobrar por el trabajo realmente realizado, y no por haber accedido a un determinado puesto.
- Aligerar nuestras administraciones. Tanto desde el punto de vista de las instituciones, como desde el de los funcionarios. ¿Cuántos funcionarios sobran en España? ¿Cuántos ministros y ministerios? ¿Cuántos consejeros? ¿Cuántos concejales? Abaratar el gasto público y dedicar ese dinero a la investigación y a las infraestructuras. Pero siempre siempre manteniendo la orientación a la rentabilidad y el resultado.
- Independizar nuestra economía de los vaivenes del extranjero, desarrollando nuestra autosuficiencia energética. ¿Podemos realmente permitirnos prescindir de la energía nuclear? ¿Sabemos realmente lo que nos cuesta, y estamos dispuestos a pagarlo? Ser eficientes en el consumo, a todos los niveles.
- Formación. Formar a nuestro capital humano, a los jóvenes, en aquellas funciones que vayamos a necesitar. Desarrollar la formación profesional, pero de forma concertada y planificada. No a golpe de cursillo de 30 horas del INEM subvencionado por la UE, que un mes toca de peluquero y al siguiente de electricista. Crear grandes centros integrados de formación profesional y superior, en los que la industria participe e invierta, pero de los que también obtenga un beneficio.
- Reeducar en valores tradicionales. Recuperar el valor de la familia, del esfuerzo, de la justicia y la coherencia, de la reponsabilidad y el respeto. Nuestra gente debe saber que no puede pretender recibir si no aporta, y ambas cosas deben ser proporcionales. Ya está bien de vender humo por la televisión.
- Y ejercer, desde las instituciones, un control responsable de los elementos dinamizadores del país (la banca, la energía, las organizaciones obreras y los propios políticos). No hace falta un partido único, ni un sindicato vertical, sino reformular unas leyes que se cumplan, y ser modélicos a la hora de sancionar. Ya está bien que un político de tres al cuarto la pifie una y otra vez y no pase nada. Debemos ser intransigentes con la corrupción. Es el peor cáncer de nuestra sociedad.
- Desarrollar un sistema de participación del pueblo en la política, no populista, sino basado en el conocimiento. Comités consultivos o colegios profesionales, amplios y que no cobren de la política. A la vez, desarrollar técnicas y sistemas de sufragio universal rápido, que pueda utilizarse con una mayor frecuencia. Y listas abiertas en las elecciones.
El debate de la crisis
Hoy se está celebrando el debate sobre la crisis económica que nos golpea con tanta dureza últimamente.
La verdad es que me da igual el susodicho debate. No tengo ni la más mínima esperanza de que sirva para nada. Como tengamos que esperar a que la clase política arregle algo, estamos listos. Y menos un desaguisado como éste. Y menos aún con el nuevo presidente americano, que, ojalá me equivoque, pero creo que debe ser, salvando las distancias, un pusilánime tan grande como nuestro ZP. O como lo sería nuestro Rajoy si tuviese la oportunidad que dudo que nunca alcance.
Pero como esto es libre y dudo mucho que nadie lo vaya a leer jamás, voy a explayarme un poco para desahogar la tensión del largo día de trabajo.
Reconozco que no he visto el debate. Ni siquiera tengo la más mínima intención de leer más allá del titular de los periódicos de mañana. Escucharé, eso sí, la radio camino del trabajo para tratar de no dormirme mientras conduzco, pero no me pienso molestar en averiguar si lo que me van a contar es verdaderamente lo que sucedió, o si está pasado por el tamiz del interés partidista. De cualquier forma, nunca iba a saberlo. Para eso necesitaría haber visto yo mismo el debate, y eso, además de aburrido, me resultaba imposible. Porque yo sí trabajo.
En un primer vistazo a los periódicos digitales, compruebo que la principal medida aportada por el gobierno ha sido aumentar en 1.500 MEUR la dotación para la prestación por desempleo. ¡¡Manda huevos!! ¿Eso es una medida anticrisis? Yo creo más bien que eso es una consecuencia directa de la crisis. ¿O es que pretendía no pagar el subsidio a partir de un determinado número de parados?
Es decir, si aumenta el número de parados, tendrá que aumentar también proporcionalmente el importe de dicha partida para hacer frente a las OBLIGACIONES del gobierno. Por tanto, si ahora tienen que aumentar extraordiariamente el citado importe, es únicamente porque cuando se hicieron los presupuestos generales para 2009 no se contaba con un número tan extraordinariamente alto de parados. Lo que no me extraña teniendo en cuenta que hasta mediados del año pasado, el gobierno directamente negaba una crisis que, hoy mismo, ha calificado su presidente como "la peor recesión de caracter global de la historia reciente".
Es decir, con un nuevo truco de prestidigitador, o de vendedor de bálsamos milagrosos, nos vuelven a tratar de hacer comulgar con ruedas de molino, haciéndonos creer que lo que no es otra cosa que una corrección apresurada de un error fruto de la total falta de previsión, es en realidad una medida correctora adoptada gracias a la ágil cintura de un gobierno tan magnánimo que está dispuesto a apretarse el cinturón para sacarse "su" dinero de la faltriquera, y dárselo generósamente a los pobres y desvalidos ciudadanos que no tienen donde caerse muertos.
Y mientras tanto, a qué se dedica la oposición. Pues efectivamente, a oponerse. Pero a oponerse por sistema y de la forma menos constructiva que existe.
Muy a mi pesar, tengo que darle la razón al presidente cuando le dice a Rajoy que repetir machaconamente que "hay que tomar medidas" no es en si mismo ninguna medida. Rajoy debería dar un paso adelante y poner alguna carta sobre la mesa. Y después, que se moje quien se tenga que mojar. Pero que sea valiente y diga lo que piensa, o acabaremos todos pensando que lo que sucede en realidad es que tienen tan pocas ideas los unos como los otros.
Y mientras tanto, los poliquillos caciquiles de proximidad siguen mangoneando todo lo que pueden y campando impunemente a sus anchas por esta piel de toro.
¿Y yo que puedo hacer? Pues aparte de escribir en este blog, poca cosa. Cuando lleguen las elecciones votaré a algún partido de tercera regional, porque me niego a que nadie interprete que con mi voto apoyo la labor de cualquiera de los grandes. Y no servirá de nada. Porque a nadie le importará que millones y millones de españoles de uno y otro lado no voten, o voten a cualquier partido exótico. No. Es más, resultará que los que no demos un voto "util" a PSOE, PP, IU, etc. seremos en realidad unos irresponsables y unos desagradecidos.
Si yo tuviese que dar un consejo a alguien en esta época de crisis le diría que trabaje, que aguante y que ahorre, porque con esta banda de inútiles, vamos listos.
PD.: Otro día, prometo debanarme un poco los sesos con mi propuestas para salir del pozo.
La verdad es que me da igual el susodicho debate. No tengo ni la más mínima esperanza de que sirva para nada. Como tengamos que esperar a que la clase política arregle algo, estamos listos. Y menos un desaguisado como éste. Y menos aún con el nuevo presidente americano, que, ojalá me equivoque, pero creo que debe ser, salvando las distancias, un pusilánime tan grande como nuestro ZP. O como lo sería nuestro Rajoy si tuviese la oportunidad que dudo que nunca alcance.
Pero como esto es libre y dudo mucho que nadie lo vaya a leer jamás, voy a explayarme un poco para desahogar la tensión del largo día de trabajo.
Reconozco que no he visto el debate. Ni siquiera tengo la más mínima intención de leer más allá del titular de los periódicos de mañana. Escucharé, eso sí, la radio camino del trabajo para tratar de no dormirme mientras conduzco, pero no me pienso molestar en averiguar si lo que me van a contar es verdaderamente lo que sucedió, o si está pasado por el tamiz del interés partidista. De cualquier forma, nunca iba a saberlo. Para eso necesitaría haber visto yo mismo el debate, y eso, además de aburrido, me resultaba imposible. Porque yo sí trabajo.
En un primer vistazo a los periódicos digitales, compruebo que la principal medida aportada por el gobierno ha sido aumentar en 1.500 MEUR la dotación para la prestación por desempleo. ¡¡Manda huevos!! ¿Eso es una medida anticrisis? Yo creo más bien que eso es una consecuencia directa de la crisis. ¿O es que pretendía no pagar el subsidio a partir de un determinado número de parados?
Es decir, si aumenta el número de parados, tendrá que aumentar también proporcionalmente el importe de dicha partida para hacer frente a las OBLIGACIONES del gobierno. Por tanto, si ahora tienen que aumentar extraordiariamente el citado importe, es únicamente porque cuando se hicieron los presupuestos generales para 2009 no se contaba con un número tan extraordinariamente alto de parados. Lo que no me extraña teniendo en cuenta que hasta mediados del año pasado, el gobierno directamente negaba una crisis que, hoy mismo, ha calificado su presidente como "la peor recesión de caracter global de la historia reciente".
Es decir, con un nuevo truco de prestidigitador, o de vendedor de bálsamos milagrosos, nos vuelven a tratar de hacer comulgar con ruedas de molino, haciéndonos creer que lo que no es otra cosa que una corrección apresurada de un error fruto de la total falta de previsión, es en realidad una medida correctora adoptada gracias a la ágil cintura de un gobierno tan magnánimo que está dispuesto a apretarse el cinturón para sacarse "su" dinero de la faltriquera, y dárselo generósamente a los pobres y desvalidos ciudadanos que no tienen donde caerse muertos.
Y mientras tanto, a qué se dedica la oposición. Pues efectivamente, a oponerse. Pero a oponerse por sistema y de la forma menos constructiva que existe.
Muy a mi pesar, tengo que darle la razón al presidente cuando le dice a Rajoy que repetir machaconamente que "hay que tomar medidas" no es en si mismo ninguna medida. Rajoy debería dar un paso adelante y poner alguna carta sobre la mesa. Y después, que se moje quien se tenga que mojar. Pero que sea valiente y diga lo que piensa, o acabaremos todos pensando que lo que sucede en realidad es que tienen tan pocas ideas los unos como los otros.
Y mientras tanto, los poliquillos caciquiles de proximidad siguen mangoneando todo lo que pueden y campando impunemente a sus anchas por esta piel de toro.
¿Y yo que puedo hacer? Pues aparte de escribir en este blog, poca cosa. Cuando lleguen las elecciones votaré a algún partido de tercera regional, porque me niego a que nadie interprete que con mi voto apoyo la labor de cualquiera de los grandes. Y no servirá de nada. Porque a nadie le importará que millones y millones de españoles de uno y otro lado no voten, o voten a cualquier partido exótico. No. Es más, resultará que los que no demos un voto "util" a PSOE, PP, IU, etc. seremos en realidad unos irresponsables y unos desagradecidos.
Si yo tuviese que dar un consejo a alguien en esta época de crisis le diría que trabaje, que aguante y que ahorre, porque con esta banda de inútiles, vamos listos.
PD.: Otro día, prometo debanarme un poco los sesos con mi propuestas para salir del pozo.
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Thursday, January 29, 2009
Cosas de políticos
Políticos. Estoy hasta las narices de los políticos. De todos.
Nos hemos acostumbrado a que nos ninguneen de una forma tal que ya nos parece normal. Nos conformamos diciendo que "son cosas de políticos" y los dejamos que sigan ahí, perdiendo el tiempo y gastando el dinero de todos como si no fuera de nadie. Como si fuese gratis. Y no lo es.
Cada desmán y chapuza que cometen sirve para llevar un poco más allá el límite de lo admisible. Cada gobierno se supera.
Hace años recuerdo comentar con preocupación con mis próximos, en aquellos años del acoso a los socialistas de González, como los mitines de los partidos derivaban cada vez más a un único argumento; "Votenme a mi, porque el otro es un inutil"
El principal argumento electoral pasó a ser el descrédito del adversario, y no la defensa de los propios ideales y objetivos.
Aquella idea triunfó, y desde entonces los políticos empezaron a preocuparse más por ser correctos e irreprochables en las formas, por ser tan jodida y políticamente correctos, que se olvidaron de que su trabajo no es lucir, sino representar los verdaderos intereses de un pueblo al que representan.
El gobierno debe gobernar, es decir, dirigir, guiar, conducir el país rectamente hacia un término señalado.
Y la oposición debe vigilar, corregir y moderar al gobierno.
Pero España, hoy por hoy, es un barco a la deriva, donde el capitán sólo se preocupa por mantener su gorra de un blanco impoluto.
Y mientras tanto la clase política crece y se hace cada vez más poderosa.
Tres niveles de administración pública nos pesan como losas, y en cada uno, una recua de caciques que sólo aspiran a tener más y más competencias, para poder reclamar más y más fondos para gastar en mantenerse donde están una legislatura más.
Y mientras tanto, los españolitos de a pie, tratando de sobrevivir, mirando hacia otro lado, y dando la guerra por perdida. Total, son cosas de políticos.
Pues ya está bien. Ya va siendo hora de empezar a reclamarles que hagan lo que tienen que hacer. Ya está bien de que aquí cualquier politicastro chorizo se gaste la pasta que nunca ganó trabajando en arreglarse el coche o el pisito y que no pase nada. Ya está bien de que el gobierno niegue la mayor hasta el final y sea el último en reconocer la crisis, y que reiteradamente cada mes añada una año más y un millón de parados más a sus previsiones sobre la evolución económica.
Ya está bien de que se queden mirando al cielo, a ver si escampa, porque como nunca llovió que no parara, la crisis terminará pasando, y nosotros sólo tenemos que aguantar un año más, un millón de parados más.
Ya está bien de que se tiren los años hablando de tonterías que sólo les interesan a ellos, metiendo cizaña entre la iglesia y la sociedad laica, discutiendo sobre la objeción de conciencia a la educación sobre la ciudadanía, mientras en los colegios e institutos los chavales cada vez aprenden menos. ¿No deberían ponerse de acuerdo en que es necesario que un chaval sepa comunicarse, en vez de enfrentarse cerrilmente por una asignatura maría?
Pero aquí un político miente y no pasa nada. Un político se equivoca y no pasa nada. Un político lo hace mal y no pasa nada. Total, son cosas de políticos.
Nos hemos acostumbrado a que nos ninguneen de una forma tal que ya nos parece normal. Nos conformamos diciendo que "son cosas de políticos" y los dejamos que sigan ahí, perdiendo el tiempo y gastando el dinero de todos como si no fuera de nadie. Como si fuese gratis. Y no lo es.
Cada desmán y chapuza que cometen sirve para llevar un poco más allá el límite de lo admisible. Cada gobierno se supera.
Hace años recuerdo comentar con preocupación con mis próximos, en aquellos años del acoso a los socialistas de González, como los mitines de los partidos derivaban cada vez más a un único argumento; "Votenme a mi, porque el otro es un inutil"
El principal argumento electoral pasó a ser el descrédito del adversario, y no la defensa de los propios ideales y objetivos.
Aquella idea triunfó, y desde entonces los políticos empezaron a preocuparse más por ser correctos e irreprochables en las formas, por ser tan jodida y políticamente correctos, que se olvidaron de que su trabajo no es lucir, sino representar los verdaderos intereses de un pueblo al que representan.
El gobierno debe gobernar, es decir, dirigir, guiar, conducir el país rectamente hacia un término señalado.
Y la oposición debe vigilar, corregir y moderar al gobierno.
Pero España, hoy por hoy, es un barco a la deriva, donde el capitán sólo se preocupa por mantener su gorra de un blanco impoluto.
Y mientras tanto la clase política crece y se hace cada vez más poderosa.
Tres niveles de administración pública nos pesan como losas, y en cada uno, una recua de caciques que sólo aspiran a tener más y más competencias, para poder reclamar más y más fondos para gastar en mantenerse donde están una legislatura más.
Y mientras tanto, los españolitos de a pie, tratando de sobrevivir, mirando hacia otro lado, y dando la guerra por perdida. Total, son cosas de políticos.
Pues ya está bien. Ya va siendo hora de empezar a reclamarles que hagan lo que tienen que hacer. Ya está bien de que aquí cualquier politicastro chorizo se gaste la pasta que nunca ganó trabajando en arreglarse el coche o el pisito y que no pase nada. Ya está bien de que el gobierno niegue la mayor hasta el final y sea el último en reconocer la crisis, y que reiteradamente cada mes añada una año más y un millón de parados más a sus previsiones sobre la evolución económica.
Ya está bien de que se queden mirando al cielo, a ver si escampa, porque como nunca llovió que no parara, la crisis terminará pasando, y nosotros sólo tenemos que aguantar un año más, un millón de parados más.
Ya está bien de que se tiren los años hablando de tonterías que sólo les interesan a ellos, metiendo cizaña entre la iglesia y la sociedad laica, discutiendo sobre la objeción de conciencia a la educación sobre la ciudadanía, mientras en los colegios e institutos los chavales cada vez aprenden menos. ¿No deberían ponerse de acuerdo en que es necesario que un chaval sepa comunicarse, en vez de enfrentarse cerrilmente por una asignatura maría?
Pero aquí un político miente y no pasa nada. Un político se equivoca y no pasa nada. Un político lo hace mal y no pasa nada. Total, son cosas de políticos.
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