Monday, November 26, 2012

Objetividad estadística

Una amiga comparte en su perfil de Facebook una foto tomada de la página de la AFEM, Asociación de Facultativos Especialistas de Madrid, que me gustaría comentar y que reproduzco junto a estas líneas.


La foto en cuestión es una imagen de un cartel explicativo, o algo así, que presenta unos datos que quien los publica entiende que justifican de manera objetiva que la gestión pública de los hospitales es mejor que la gestión privada, tanto en términos económicos como de calidad asistencial. O al menos esa es la impresión que nos quiere dar.

Yo ni suscribo esta conclusión ni discrepo de ella. No es esa mi intención. Pero creo que este cartel, al igual que otros muchos datos e informaciones que continuamente se divulgan en diferentes medios, con diferentes intenciones, vestidos de una aparente objetividad, no son más que enfoques incompletos e interesados de una realidad que (y esto es mi opinión) no es ni blanca ni negra.

La estadística es una ciencia matemática que tiene mucho en común con la dinamita, ya que resulta muy útil para avanzar por terrenos impenetrables, pero que en las manos equivocadas puede resultar sumamente peligrosa.

Los resultados de las encuestas y los valores de los indicadores que se establecen sobre un determinado colectivo o actividad suelen presentarse normalmente como versiones incuestionables, y se utilizan a menudo como base de silogismos muy bien construidos, cuyas conclusiones a su vez se utilizan para demostrar sin lugar a dudas lo sólido y evidente de un determinado planteamiento político. Pero cuando esas afirmaciones estadísticas no son completas o representativas, es como construir sin cimientos en terrenos de marismas.

El problema es que el vulgo desconoce las nociones de estadística necesarias para evaluar la verosimilitud de una determinada inferencia, aunque normalmente se cree en disposición de hacerlo. Esto es así porque a cualquier individuo mínimamente formado le resultan familiares los parámetros característicos de la proporcionalidad básica (el tanto por ciento, el tanto por uno, etc.) y considera que con eso es suficiente. Pero no tiene ni remota idea de lo que significan las distribuciones, los intervalos de confianza y la probabilidad estadísticas. No saben cómo se puede caracterizar una población ni cuándo se puede afirmar que un suceso es estocástico.

En este sentido la AFEM utiliza la simple comparación de un ratio en dos (o tres) hospitales de la comunidad de Madrid para apoyar su posicionamiento respecto de la huelga en la sanidad pública, aparentemente de una manera científica, pero en realidad nada representativa.

Lo primero que presenta es la comparación del coste de una cama de hospital al año basándose en unos datos que voy a dar por ciertos. Sin entrar en otros aspectos que puedan suponer una diferencia no aleatoria entre ambos hospitales, están comparando un hospital de 100 camas con uno de 1000. ¿Hasta qué punto las economías de escala pueden influir en los costes unitarios por cama de un hospital? ¿Qué servicios diferenciales ofrece un hospital respecto al otro? ¿Qué grado de aprovechamiento de los diferentes servicios es imputable al tamaño y por tanto al número de pacientes?

A continuación vuelve a comparar el coste anual de una cama entre el mismo hospital con gestión privada y otro público diferente, esta vez sin aportar más datos, pero en un año posterior. Se ve claramente que el coste del hospital de gestión privada se ha elevado respecto al año anterior un 20% aproximadamente. ¿Es normal esta variabilidad en el cómputo anual de los costes? ¿Qué coste es el verdaderamente representativo del hospital? ¿El de 2011? ¿El de 2012? ¿El medio? ¿Se produce la misma variación en los costes de los hospitales gestionados públicamente? En ese caso, ¿en qué parte de la onda están considerados los costes de los públicos? ¿Son periodos análogos? ¿Es el coste anual de una cama un parámetro válido por si solo para juzgar la gestión de un hospital? ¿Qué proporción de consultas ambulatorias hay en cada uno de los hospitales considerados? ¿Qué tipo de enfermedades gestionan? ¿Tienen todas el mismo coste?

Yo no soy médico, pero estas preguntas me surgen sin pensar demasiado en el tema. Así que alguien que conozca con más detalle los entresijos de la gestión hospitalaria seguramente que tendría algunas más.

A continuación, ya sin una apariencia estadística el cartel presenta comparativamente una serie de características de la gestión pública y privada. Como el autor no lo viste de estadística no voy a entrar en mayores valoraciones que indicar que, en mi opinión una buena gestión, sea pública o sea privada, no puede hacerse bien si no se tienen los dos pies bien apoyados uno sobre la calidad y el otro sobre la eficiencia, con lo cual, si un gestor sólo se preocupa de los costes, o sólo se preocupa de la calidad, estará igualmente abocado al fracaso.

No entro a valorar la gestión de los hospitales ni en Madrid ni en ningún otro sitio. Ni la justificación o no de la huelga que apoya la AFEM, que en todo su derecho están. Lo único que quiero poner en tela de juicio son los argumentos que a los ciudadanos nos llegan desde los diversos medios de comunicación y las redes sociales, y que son los que queramos o no, nos sirven para tomar postura. Porque me duele ver que cuanto más conozco de un tema (no precisamente de gestión hospitalaria), más indefenso me siento y más falto de criterio.

Así que aprovecho para reclamar menos eslóganes y más y mejor información imparcial. Más tecnocracia y menos tendenciosidad. Y un poco más de objetividad y mesura.

No comments: